Evangelio 2020

Cuaresma – Página 2 – Espiritualidad digital

Cuando no vemos…

Cuando hay una situación de enfermedad, la salud del cuerpo se nos muestra como más urgente y acuciante que la del alma. Nos provoca más miedo y angustia la pérdida de la salud, o de la vida temporal, que la devastación provocada por el pecado en los espíritus. No cabe duda de que el cuerpo grita más que el alma cuando muere.

Los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta. Como Jesús había curado enfermedades en Jerusalén, fue recibido en Galilea como un benefactor de la Humanidad.

Señor, baja antes de que se muera mi niño. Y Jesús responde: Si no veis signos y prodigios, no creéis.

Si vemos signos y prodigios, si el Señor cura a los enfermos y alivia el sufrimiento de los familiares, creemos. Pero esa fe siempre tendrá que preguntarse por su objeto: ¿Es a Dios a quien rezas, o buscas un brujo que espante el fantasma de la muerte?

Me pregunto si somos capaces de creer cuando no vemos; cuando los enfermos no se curan; cuando la muerte y el sufrimiento nos cubren con su manto de tinieblas.

Me pregunto si creemos en Jesús crucificado.

(TC04L)

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Una Vigilia diferente

No sé si podréis acercaros, dentro de tres semanas, a la Vigilia Pascual, para romper la noche con vuestras candelas encendidas. Pero no estéis tristes, porque quizá, en este misterioso 2020, Dios tenga preparada una vigilia diferente.

Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche y nadie podrá hacerlas. Ya ha venido. Pero no tengáis miedo a la noche de Dios.

Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado). Si os sumergís en esta noche, si meditáis la Pasión de Cristo y convertís esta cuarentena en oración, descubriréis claridades nuevas que alumbran la gruta abierta en el costado del Señor. Entrad allí, dejaos iluminar…

Y cuando, finalmente, la Noche Pascual grite la noticia de la Resurrección de Jesús, no será el templo el que brille, sino el mundo. En cada una de vuestras casas, vuestras almas se encenderán con resplandores de gloria. Iluminaréis calles, ciudades, naciones, y la tierra entera. Podríais salir a las ventanas, a medianoche, con candelas encendidas, y el mundo entero resplandecerá.

Será una Vigilia maravillosa. Pero, para que podamos celebrarla, es necesario que sumerjáis en Cristo vuestra candela durante la noche que ha comenzado.

(TCA04)

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No te justifiques; déjate justificar

parábola del fariseo y el publicano«Mire, padre: yo trato de ser todo lo paciente que puedo con mi suegra… Pero me busca las cosquillas todo el rato y, al final, estallo»… Quien se confiesa así no se acusa; se justifica. Es decir, recubre su pecado con argumentos que le hacen parecer justo… ¡Qué digo «justo»! Parece un santo, víctima de una suegra pérfida.

Así se confesaba el fariseo: No soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.

Mientras tanto, el publicano se acusaba: ¡Oh, Dios! Ten compasión de este pecador.

Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquel no. ¡Qué curioso! Quien se justifica a sí mismo lo hace solamente por fuera, como quien recubre con barniz de santidad un cubo de basura. Sin embargo, quien se acusa a sí mismo es justificado por Dios. Y Dios no te justifica por fuera; te envía su Espíritu, que te limpia por dentro y te hace «justo», es decir, santo.

Nunca te justifiques en tus pecados. Más bien, acúsate, y deja que sea Dios quien, entrando por la puerta de tu contrición, te haga santo.

(TC03S)

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Señor, sólo el Señor

«Señor» se dice de muchas maneras. Habitualmente, significa «hombre adulto», pero puede ser despectivo o indiferente: «¡Que se calle ese señor!», «Ese señor que está ahí…», «Señor, ¿podría decirme la hora?», etc.

Pero «Señor», realmente, significa «dueño». Y así lo debemos entender cuando Jesús recita el primer precepto de la Ley de Dios: El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor». Es decir: Dios es el único Dueño, el Dueño absoluto, el Señor.

Desde aquí afrontamos nuestro examen cuaresmal, que hoy se condensa en dos preguntas:

¿Soy dueño de algo? ¿Me he adueñado de mi vida, de mi tiempo, de mi cuerpo, de mis fuerzas, de mis planes, de mi dinero, de mis seres queridos…? Porque, si me he adueñado de algo, debería desprenderme de ello hoy mismo para entregárselo al Señor, el único Dueño, y quedar yo convertido en mero administrador, que emplea cuanto tiene según la voluntad del Amo.

¿Se ha adueñado alguien o algo de mí? ¿Soy esclavo de mis pasiones, de la opinión de los demás, de mi cólera, de mis rencores y odios…? Porque, en ese caso, debería liberarme de ello para entregarme sólo a Dios.

Señor, sólo el Señor.

(TC03V)

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Lo mejor que puede sucederle al mundo

¡Cuántas plegarias suben al Cielo cada día, como lágrimas que manan de corazones angustiados! Si pudiéramos reunirlas todas… ¿pensáis que el cumplimiento de esos favores sería lo mejor que puede sucederle al mundo?

¡Cuántas peticiones, a lo largo del día, le presentas a Dios! Tu alma, tu salud, tu familia, tus seres queridos… Te ves tan pobre, que incluso has temido «cansar al Señor» con tantos requerimientos. Si todas tus súplicas fueran atendidas… ¿crees que eso es lo mejor que te podría suceder?

Quien cumpla y enseñe la Ley de Dios será grande en el reino de los cielos. Lo mejor que puede sucederle al mundo no es que Dios nos conceda todo lo que le pedimos. Lo mejor que le puede suceder al mundo es que los hombres hagamos todo lo que Dios nos pide, y cumplamos su Ley.

En cuanto a ti, te deseo que Dios escuche todas tus peticiones, si lo que pides es bueno. Pero lo mejor que puede sucederte es que hagas, en cada momento, lo que Dios quiere, y aceptes su santa voluntad.

Es bueno que Dios nos conceda lo que le pedimos. Pero mejor es que hagamos nosotros lo que nos pide Dios.

(TC03X)

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MÁS MATERIAL PARA REZAR EN CASA DURANTE LA CUARENTENA:

(MEDITACIÓN DE 35 MINS. SOBRE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO) Predicada en unos ejercicios espirituales (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)