Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Domingos del Tiempo Ordinario (Ciclo A) – Espiritualidad digital

El empleado bobo

Ese empleado a quien, en la parábola, su señor llama negligente y holgazán demostró merecer, además de esos dos calificativos, el de «bobo».

Sabía –le dice a su señor–, que siegas donde no siembras. Y, por lo visto, decidió sembrar el dinero como si fuera una semilla de remolacha y enterrarlo en el campo. ¡Quizá esperaba que brotase una planta de calderilla!

El señor le responde: Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. El dinero se siembra en el banco; allí es donde da fruto, aunque sea poco.

De todas formas, el número de los necios es infinito. Muchos creen que la semilla de la fe se siembra en lo más profundo de la intimidad, donde las creencias religiosas quedan enterradas y relegadas al ámbito de la vida privada. Cuando sean llamados, merecerán el mismo reproche que el empleado bobo.

La semilla de la fe se siembra, con cariño y amistad verdadera, en el alma del vecino, del compañero de trabajo, del amigo… Y se riega con oración y mortificación. Así podrás presentarle al Señor, cuando te llame, los frutos de tu vida cristiana: almas.

(TOA33)

Todo depende de una llama

El día de tu bautizo, una vela fue encendida en el fuego del cirio pascual. Representaba a tu alma, recién encendida en la gracia de Dios. Entonces se encomendó a tus padres que mantuviesen viva esa llama; que procurasen que el pecado no apagara la gracia divina en tu alma.

Cuando fuiste confirmado, te hiciste cargo de esa vela. A partir de entonces, asumiste la gravísima responsabilidad de mantenerla encendida, de vivir en gracia hasta tu muerte.

A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!» Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Cuando Dios te llame, sólo te dejará entrar en el Banquete si la llama de esa vela sigue ardiendo. De otra forma, escucharás lo que escucharon las vírgenes necias: En verdad os digo que no os conozco.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora. Lo importante no es morir en gracia de Dios, sino vivir en gracia de Dios. Porque, normalmente, uno muere como ha vivido. Así que no te dejes engañar por falsas urgencias o preocupaciones innecesarias. Lo único que te importa en la tierra es vivir en gracia de Dios.

(TOA32)

Ama, y haz lo que quieras

No todos entienden esa frase de san Agustín: «Ama y haz lo que quieras». Algunos la emplean para justificar desmanes y pecados, siempre con la excusa de haber obedecido los dictados del corazón. Pero san Agustín no nos invita a obedecer al corazón, porque el corazón humano está enfermo. San Agustín nos invita a abrasarnos en el Amor más grande, de modo que sigamos, en todo, los dictados del corazón de Cristo.

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente». Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

En ocasiones, el amor a «según qué» prójimos te resultará imposible. ¿Cómo amar a quien te ha hecho daño, a quien te ha destrozado la vida, a quien habla mal de ti…? ¿Crees que lo lograrás a base de esfuerzo? No te garantizo el éxito.

Sin embargo… prueba a amar más a Dios. Reza más, comulga más, confiesa frecuentemente. ¡Es tan fácil encenderse en el Amor! Y, una vez encendido, te sorprenderás mirando a «ese» prójimo con un cariño que no es tuyo. Entonces… ¡Ama, y haz lo que quieras!

(TOA30)

La carrera truncada de un influencer

Facebook tiene 2.500 millones de usuarios. 2.500 millones de personas en el mundo buscan denodadamente «likes».

A Jesús le ofrecieron, de golpe, millones del «likes» si publicaba al gusto de aquellos judíos: Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no? Cuatro «likes» por adelantado, y los que te esperan si animas al pueblo a la insumisión fiscal.

Pero la libertad interior del Señor estaba muy por encima de ataduras terrenas: Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Así se truncó la carrera de un «influencer» que prefirió ser llevado a una cruz entre gritos que clamaban por su muerte.

Cristo nunca quiso agradar a los hombres, sino a su Padre. Y nos enseñó que amar al prójimo no siempre significa darle la razón o buscar su aplauso, porque la razón es de Dios, y el único aplauso justo es el que a Él se dirige: Dadle a Dios lo que es de Dios.

Ojalá no busques más «like» que el del Señor. Y ya lo tienes. A Dios le gustas mucho.

(TOA29)

Dos o tres buenas noticias

banqueteEl evangelio de hoy contiene dos noticias buenas y una… en fin… no es que sea mala, es que es preocupante.

Vale, lo escribo otra vez: El evangelio de hoy contiene tres buenas noticias, pero una de ellas «se las trae».

El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Esa boda, que se culminará en el Cielo, comienza, aquí en la tierra, en la Eucaristía.

Buena noticia nº 1: Reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. También los malos están (estamos) invitados al Cielo y, desde luego, a misa.

Buena noticia nº 2: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda? El traje, si lo quieres, te lo regala el propio Dios. Ve al confesonario, y Dios te vestirá «de punta en blanco».

Buena noticia nº 3: Uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios… Ni te van a llevar a misa esposado, ni vas a entrar en el Cielo a empujones. La invitación está en tu mano; ahora te toca a ti decidir si vas o no vas a la boda. Y eso es lo preocupante. Muchos deciden no ir. ¿Qué harás por ellos?

(TOA28)

Quienes nos hablan en nombre de Dios

Dime si encuentras a algún santo que no haya obedecido a un director espiritual. A La Virgen la dirigió un arcángel, y a san José también. A partir de ellos, y antes de ellos, han sido personas humanas quienes recibieron el encargo de llevar la voz de Dios a sus hermanos. Los profetas dirigieron a Israel, y a santa Catalina el beato Raimundo. Y así, hasta hoy. No encontrarás en la Biblia un momento en que Yahweh hablara directamente a su pueblo, salvo en una ocasión. Y, cuando eso sucedió, el pueblo tuvo que taparse los oídos porque le reventaban los tímpanos.

Envió sus criados a los labradores para percibir los frutos. Fíjate en que el amo no va personalmente a la viña; se sirve de criados y, finalmente, de su hijo. Y fíjate, también, en cómo los trataron los labradores. Mataron a los criados y al hijo.

No hagas tú lo mismo. Escucha a los sacerdotes, elige un director espiritual y obedécele. No creas que una supuesta «línea directa» con Dios te asegura el conocimiento de su voluntad sobre ti. ¡Es tan fácil engañarse, incluso ante el sagrario! Sin embargo, es muy difícil perder el camino cuando se obedece.

(TOA27)

Por verte a ti…

Hace muchos años, el diario ABC publicaba una carta de amor muy peculiar. Venía a ser algo así:

«Por verte a ti, atravesaría el mar a nado. Por verte a ti, cruzaría el desierto sin una gota de agua. Por verte a ti, escalaría los montes más altos»… Y, tras enumerar otras proezas, el enamorado se despedía: «El próximo sábado, si no llueve, iré a verte».

Mirad, ahora, a ese hijo a quien su padre invita a trabajar en la viña: Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Pensáis que mentía cuando prometió ir? Yo creo que no. Y tampoco mentía el enamorado al prometer proezas para ver al amor de su alma. Ambos, al manifestarse dispuestos, dejaban hablar al corazón. Pero una cosa son los deseos, y otra distinta las obras. ¡Somos tan pobrecitos!

Cuando, ante el sagrario, le gritamos al Señor que lo amamos, deberíamos recordar que esas palabras tan hermosas aún debemos hacerlas verdad con nuestra vida. Y pedir ayuda para que así sea. Yo le aconsejaría al enamorado que, antes de lanzarse a cruzar a nado el mar, cogiera el paraguas y saliera a visitar a su novia el sábado próximo. Por algo se empieza.

(TOA26)

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