La Resurrección del Señor

Tiempo Ordinario (ciclo par) – Espiritualidad digital

«Me da pereza»

Podríamos pensar que lo propio de Dios es decir al hombre: «Obedéceme». Pero si Dios dice: Venid a mí, es como si quisiera darte un abrazo, es sorprendente. Desea acortar distancias y unirse al hombre. A la oración vamos a amar y ser amados.

Quien dice «me da pereza rezar» no conoce a Cristo. No sé si engañado por la serpiente que quiso presentar ante Eva a un dios malo, o engañado por su propia ignorancia, cree en un dios que cansa. Nadie dice «me da pereza echarme la siesta».

Lo que cansa es lo que da pereza. Pero un dios que cansa no es el Dios verdadero. Dios descansa. Ya estaba escrito que la Ley del Señor es descanso del alma (Sal 18, 8). Y hoy dice Jesús:

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré… Encontraréis descanso para vuestras almas.

Vivir puede llegar a dar pereza, rezar no da pereza. Rezar descansa. Aunque, para que así sea, necesitas el silencio. Si estás mirando mensajes en el móvil mientras rezas, o estás dando vueltas a tus preocupaciones, no descansarás. Mientras rezas, debes mirar sólo a Dios, y reposar en Él todas tus inquietudes.

(TOP15J)

Si no fue Churchill, alguien lo dijo

Con santa Teresa sucede como con Churchill: se le atribuyen frases que uno no encuentra en ningún sitio, y que también se atribuyen a otros. No sé si es verdad que dijo de unas monjas que eran «castas como ángeles y soberbias como demonios», pero lo cierto es que la frase está bien traída.

Porque, por desgracia, la soberbia es perfectamente compatible con la piedad y la castidad. A Cristo lo enviaron a la Cruz soberbios que rezaban. Quizá por eso san Agustín (otro como Churchill) «dijo» que lo más importante para ser santo eran tres cosas: la primera, humildad; la segunda, humildad; y la tercera, humildad.

Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Entre ayer y hoy, tenemos una resonancia magnética del corazón de Cristo. Ayer sufría por la «piadosa soberbia» de Cafarnaúm, y hoy se alegra por la humildad y sencillez de los apóstoles. Jesús sufre cuando los corazones se endurecen, y goza cuando son humildes y permiten actuar a Dios.

Mirad que vuestra piedad no sea helio que os hinche como un globo. Y, para ello, jamás perdáis de vista la Cruz.

(TOP15X)

Preguntas necesarias

Se queja Jesús de que las ciudades donde más milagros realizó no se han convertido: Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido.

Se me ocurre pensar: «Y eso que aquellos hombres no pudieron comulgar. Yo comulgo todos los días, en mí ha realizado el Señor muchos más milagros que en Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm. Y, sin embargo…»

Podría pensar que todo va bien, que estoy convertido aunque meta la pata de vez en cuando, que tampoco es para tanto. Pero creo que lo mismo pensaban los pobladores de aquellas ciudades. Entonces me echo a temblar.

Más me vale detenerme y revisar mi vida. Debo considerar qué camino debo dejar y qué camino debo tomar. Porque, aunque recorra mi camino rezando, quizá ese camino no me lleve a Dios, sino a mí mismo. ¿Estoy seguro de estar entregando mi vida a Aquél que amo? ¿O, simplemente, la vivo a su lado?

Lo malo es no hacerse esas preguntas. Porque, si las hago cada noche, quizá tenga que corregir tan sólo pequeñas desviaciones. Pero si me confío y dejo de examinarme, pudiera ser que me diese cuenta demasiado tarde.

(TOP15M)

La suegra y el búnker

Se acercó, padre quiero hablar con usted. Vale, habla. Y me contó todos los pecados de su suegra. Pobrecilla, querría desahogarse, pero no sé si está bien. Lo más gracioso es que terminó su filípica con una profesión de fe en la divinidad de Cristo: «¡Cómo se nota que Jesús era Hijo de Dios! Por eso profetizó que había venido a enemistar a la nuera con su suegra». Lo de poner al Señor de su parte tras poner a caldo a la suegra era demasiado, y se lo hice ver.

Porque Jesús no quería decir eso cuando afirmó: He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

Jesús está proclamando la catolicidad del corazón de sus discípulos. «Católico» significa «universal», abierto, volcado hacia el mundo entero. Así debe ser el corazón del cristiano. Pero, en ocasiones, la familia se convierte en un universo en miniatura, un búnker del que sólo sale el cristiano para acudir al templo. Entonces es preciso abrir puertas, aunque sea rompiendo muros. Porque una familia cerrada, por mucho que rece, no es católica.

(TOP15L)

Vamos, que no rezas

–¿Tú rezas? –¿Yo? ¿Que si rezo? ¡Vaya si rezo! Paso todo el día rezando. Rezo mientras conduzco, rezo mientras trabajo, rezo mientras hago la compra… –Vamos, que no rezas.

¿Imaginas que quisieras entablar una relación de amor con un ser querido a base de hablar con él por teléfono mientras conduces, mientras haces la compra…? Al final, esa persona te acabaría diciendo: «Deja el móvil, por favor, y vamos a quedar los dos en un lugar tranquilo para hablar a solas».

Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. Tienes que reservar para Dios momentos en los que apagues la luz, bajes el ruido y escuches al oído palabras de Amor. Si no disfrutas a diario de media hora tranquila dedicada a la oración mental, puede que hables con Dios, pero no rezas. Te falta intimidad con el Señor. Y te pierdes lo mejor de la vida. No sólo eso: le estás privando a Jesús, que tanto te quiere, de esos momentos a solas contigo.

No es tan difícil. Un capítulo de una serie dura 50 minutos. ¿No puedes pasar 30 a solas con tu Señor?

(TOP14S)

Cordero entre lobos, paloma entre serpientes

Se ha escrito mucho sobre este consejo de Jesús: Sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Desgraciadamente, muchos lo invocan cuando quieren saltarse una norma para combatir al mal con sus propias armas. Di esto, aunque sea mentira. Que nos hagan factura sin IVA. Esos ingresos sácalos de la contabilidad oficial. Somos cristianos, pero no tontos. Que el Señor nos quiso sagaces como serpientes.

¡Qué pena! El Cordero sin pecado, que renunció a defenderse con la violencia y la mentira, jamás nos incitó a pecar; más bien nos animó a abrazar el martirio: Os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa.

Te diré lo que significa ser sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Significa tener abiertos los ojos y conocer el mal, sin que el mal entre en ti. Vivir entre ladrones sin robar, entre mentirosos sin mentir, entre lujuriosos manteniéndote casto. Y conservar, sin huir del mundo –al revés, sumergido en el mundo– una limpieza interior que el mundo no conoce. Esa limpieza dará testimonio entre ellos del Amor de Dios.

Claro que esto es más difícil que pecar «por el reino de Dios».

(TOP14V)

Los vacunados

Hasta la epidemia de 2020, todos sabíamos en qué consistía una vacuna. Se trataba de inocular el virus pernicioso en cantidades pequeñas, para que así el organismo generase defensas contra él. ¿Y qué tendrá esto que ver con el evangelio de hoy? ¡Todo!

No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Los paganos nunca habían conocido a Dios, pero las ovejas descarriadas de Israel sí lo habían conocido. Se descarriaron porque su fe era débil y su piedad tibia. Por eso, cuando escucharon el anuncio, muchos de ellos estaban «vacunados» contra el Amor de Dios. Su corazón estaba endurecido.

¡Cuánto daño hacen los padres a sus hijos cuando los llevan a recibir catequesis y, después de la primera comunión, no vuelven a traerlos a la iglesia! Esos niños quedan vacunados contra la piedad. Y después, de mayores, si escuchan hablar de Cristo, responden: «¡Eso ya me lo dijeron los curas en la catequesis cuando era niño! ¡Si hasta fui monaguillo! ¡Menudo cuento!»

He visto a muchos ateos convertirse y aspirar a la santidad. Pero la tarea más difícil es la evangelización de las ovejas descarriadas. Las vacunadas.

(TOP14X)

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