Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Tiempo Ordinario (ciclo par) – Espiritualidad digital

Cuando Dios te pone en tu sitio

cananeaEn ocasiones, Jesús podía ser muy duro y distante, como se mostró con esta mujer cananea:

No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.

Por dentro, el corazón del Señor se derretía. Pero, hacia fuera, Jesús adoptó esa actitud con una intención buena: la de poner a esa mujer en su sitio.

¿Cuál era su sitio? El mismo que el nuestro. No el de quien tiene derecho a exigirle a Dios sus favores, sino el del pecador que, por sus méritos, no merecería ni levantar los ojos al Cielo; y que sólo se atreve a pedir confiando en la infinita misericordia con que el Señor ama a los pecadores. La buena mujer supo ocupar ese lugar con una humildad admirable, y así recibió el favor de Jesús:

Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

En ocasiones, el Señor también quiere ponerte en tu sitio a ti: ante una humillación, un fracaso, una decepción… No te rebeles cuando ese momento llega. Imita a esta mujer, ocupa tu sitio, levanta al cielo los ojos con humildad, sé humilde, y recibirás el favor de Dios.

(TOP18X)

Si las palabras se vieran…

Las palabras se oyen. Sólo en los cómics las palabras se ven, como «bocadillos» que salen de la boca. Pero si, en la vida real, las palabras se vieran…

Veríamos rayos de luz brotar de la boca de los santos. Leéis esto, y pensáis en alabanzas al Creador o en predicaciones fervorosas; pero no sólo cuando el santo habla de Dios brotan luces de sus labios. Un santo te dice «buenos días», y se llena el aire de claridad. Te habla de su vida, te pregunta por la tuya, te invita a una cerveza, y cada palabra suya ilumina tu alma. ¿Por qué? Porque su pensamiento está en Dios, y cuanto dice sale de sus labios perfumado de cielo.

Veríamos, también, torrentes de lodo brotar de la boca de muchos. Quejas, críticas, murmuraciones, mentiras, frivolidades… Todo ese lodo contamina el aire, y mancha cuanto toca. ¿Nunca has sentido, después de escuchar a una persona, que te dejaba con «mal cuerpo»? Ojalá sólo haya sido eso. Reza mientras escuchas, para que no quedes con «mal alma».

¿Comprendes mejor ahora lo que dice el Señor: no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca?

(TOP18MA)

Bendita obediencia

La intuición de Pedro cuando, sobrecogido al contemplar a Jesús caminando sobre las aguas, le pide: mándame ir a ti, es poderosísima.

Podría haber dicho: «llévame a ti», o «haz que yo también camine sobre las aguas». Pero Simón apela, directamente, a la autoridad divina de Cristo: Mándame ir a ti.

«Señor, yo no puedo caminar sobre las aguas. Pero si Tú, que eres Dios, me lo mandas, yo salgo de la barca ahora mismo y echo el pie al mar, con la confianza de que la obediencia obrará el milagro». Y así sucedió. Duró poco, porque el miedo del pecador pudo con la confianza del santo; pero así sucedió.

El milagro de la santidad lo obra la obediencia. Apréndelo. Lanzarte a hacer obras buenas por tu cuenta es soberbia. Las harás mal; y, aunque las hagas bien, de poco servirán para salvarte. Un ayuno que no te pide el confesor, o que no consultaste con él, es una forma inútil de pasar hambre.

Sin embargo, no temas obedecer al director espiritual, aunque te pida lo imposible. La obediencia lo hará posible. Recuerda que lo importante no es caminar sobre las aguas, sino hacer la voluntad de Dios en todo.

(TOP18LA)

Humillación y redención

odioEl diálogo que me dispongo a escribir, probablemente, nunca tuvo lugar. Espero que al bueno de Juan Bautista le ahorrasen esa humillación, y que se enterara de la verdad en el cielo, donde poco importa que lo humillen a uno los mortales. Pero, en todo caso, la muerte del Bautista fue especialmente humillante.

– Vengo a matarte.

– ¿Y eso? ¿Qué ha sucedido?

– Ha sucedido que uno se ha emborrachado, y que otra ha bailado medio desnuda. El borracho se ha quedado alucinado con el baile, y la madre de la bailarina ha pedido que te corte la cabeza. Por eso vengo a matarte.

¡Qué forma tan terrible de morir! Si tienen que matarte, al menos se agradecería cierta épica, y algunas dosis de estilo. Pero que te maten, en comandita, un borracho, una desvergonzada, y una harpía…

Y, sin embargo, la redención consiste en eso, y así nos redimió Cristo. Tomó lo más vergonzoso de nosotros, nuestros pecados, y se dejó herir, no por lo mejor, sino por lo peor de nuestra condición. Más humillante que la muerte del Bautista fue la del Señor, arrojado al estercolero del Gólgota.

Nunca temas que los demás te humillen. No hay nada más redentor.

(TOP17S)

Somos tu tierra y tu casa

Cuando escuchamos al Señor lamentarse entre sus vecinos, los nazarenos, de que sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta, sentimos unos enormes deseos de desagraviar. Y brota de nuestro corazón una oración amorosa y dolorida:

Que jamás tengas que decir de nosotros, ¡oh, Jesús!, que en tu tierra y tu casa te desprecian. Porque nosotros somos tu tierra y tu casa.

Que jamás nos acostumbremos a tu presencia entre nosotros. Que jamás dejemos de estremecernos ante la Eucaristía.

Que jamás comulguemos con rutina, cuando Tú vienes a nosotros abrasado en Amor.

Que jamás dejemos de poner pasión en nuestras genuflexiones. Que ardan el corazón y las rodillas cuando así te saludamos.

Que jamás te dejemos solo en el sagrario, porque nuestras «muchas ocupaciones» nos impidan venir a visitarte.

Que jamás dejes de sentirte muy amado en nuestros templos, y también en nuestras almas. Que seamos Betania para Ti, que encuentres descanso en nosotros.

Que jamás pase un día sin que te hayamos dicho mil veces que te amamos.

Que jamás despertemos del descanso nocturno sin ofrecerte el primer saludo, y jamás nos dejemos alcanzar por el sueño sin haber besado tu santa Cruz.

Así sea.

(TOP17V)

El único pez bueno

El pez, como símbolo eucarístico, es tan antiguo como la Iglesia. Incluso más. Ya en el libro de Tobías, el joven encuentra la medicina para sanar a su padre en las entrañas de un pez. Ese pez es Cristo, cuyas entrañas derramadas en la Cruz nos salvaron. Jesús, al pedirle a Simón que pagara el impuesto con la moneda oculta en las entrañas de un pez, avaló esa interpretación. Al multiplicar los peces junto a los panes, unió el pez a la Eucaristía. Los primeros cristianos llamaron a Cristo IXZUS, que significa, en griego, «pez», y que son iniciales de Iesus Xristos Zeus Uios Soteros (Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador). Por eso lo representaban como un pez.

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Sólo hay un pez bueno, Cristo, encerrado en nuestra red. Quien lo come, en Él se transforma, y será depositado en el cesto de la Virgen para ser ofrecido en alimento a sus hermanos. No podemos comulgar sin volvernos Eucaristía.

(TOP17J)

Trigo limpio

En ocasiones, cuando una persona nos inspira confianza, decimos de ella que es «trigo limpio». Y, como casi siempre, nos equivocamos.

La buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno. Como aquellos criados de la parábola, queremos separar trigo y cizaña sin estar preparados para ello. Cuántos idiotas, a lo largo de la Historia, han pasado por santos, y cuántos santos han pasado por idiotas. ¡Cuántos juicios estúpidos, que más nos valdría no haber formulado jamás!

Para empezar, porque el trigo sucio también es trigo. De hecho, en el campo, el trigo suele estar sucio. Son cosas que pasan cuando vives rodeado de tierra y de polvo.

Sólo Dios conoce quién es trigo y quién es cizaña, porque sólo Él lee los corazones. Es allí, en el corazón, donde una persona pertenece al reino de los cielos o al Príncipe de este mundo. No todo es lo que parece.

Si quieres ser trigo de Dios –limpio o sucio–, purifica el corazón con la humildad y la oración. Y rézale mucho a la Purísima, el trigo más limpio que jamás pisó la tierra, para que ella limpie tu pensamiento, tus palabras y tus acciones.

(TOP17M)