Libros de José Fernando Rey Ballesteros

Tiempo Ordinario (ciclo par) – Espiritualidad digital

Barro frágil, piedra firme

La Cátedra de Pedro es la Cátedra de Cristo. El mismo Pedro, esa misma piedra, es la cátedra desde donde Cristo instruye a su Iglesia con voz prestada.

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Son palabras misteriosas, especialmente cuando se dirigen a un hombre lleno de debilidades; al mismo que, por no soportar las manos frías, fue a calentarse a la hoguera de los verdugos de Cristo; al mismo que, poseído por el miedo, tres veces negó conocer a su Maestro; al mismo que, en Antioquía, se ocultó y disimuló por no disgustar a los judaizantes…

¡Quién lo diría, leyendo sus cartas! Hay en ellas una fortaleza y una doctrina que no parecen, precisamente, salidas de una mano temblorosa. Así tenía que ser: en la debilidad de Pedro se muestra la fuerza de Cristo.

Cada vez que escucho al Papa Francisco suplicar: «rezad por mí», me parece percibir su miedo. Palpa la fragilidad de su barro, y tiembla al pensar que Cristo le ha nombrado Piedra. Rezo por él, pero no comparto su miedo. Cristo se ha sentado en esa Piedra. Y el poder del infierno no la derrotará.

Me dan más miedo los que desconfían.

(2202)

Como el pájaro que huye de la trampa

Dice el salmo 124: Hemos salvado la vida, como un pájaro, de la trampa del cazador: la trampa se rompió, y escapamos (Sal 124, 7). A menudo medito estas palabras cuando rezo ante los restos mortales de un cristiano. E imagino al alma burlando la trampa rota de un cuerpo muerto y volando hacia el Amor de Dios.

Pero la misma fuga, y a gran escala, tendrá lugar cuando el Señor vuelva sobre los cielos. Será, para muchos, día de muerte y desolación; día de llanto y desdicha; día que caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Sin embargo, quienes aman a Cristo saldrán, arrebatados y como en éxtasis, de ese escenario de muerte para abrazar a su Señor. Como el pájaro burla la trampa, así escaparán ellos de este mundo, en el que nada desean conservar.

Estad despiertos, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.

Apréndelo, antes de que sea tarde: los hijos de Dios viven en pie, con la mirada en los cielos. Son los hijos de este mundo quienes viven postrados, con sus ojos en las cosas de la tierra.

(TOP34S)