Evangelio 2022

Adviento – Espiritualidad digital

Brillará una luz

Esta noche brillará una luz. Y esa luz, amanecida antes del tiempo, primero dejó su huella en las antiguas profecías. A David le dijo Dios, a través del profeta: El Señor te anuncia que te va a edificar una casa (2Sam 7, 11). Siglos más tarde, Zacarías, el padre de Juan, proclamó que el Señor nos había suscitado una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo.

Dos mil años después de aquel grito de júbilo de Zacarías, esa luz llega a nosotros, y aquellas promesas se cumplen en plenitud. Según prometió a David, Dios nos ha edificado una casa, y esa casa, ese belén más real que todos los belenes de Nápoles juntos, se encuentra en el mismo centro del alma en gracia. Allí ha preparado el Señor morada para su Hijo, y allí, esta noche, nos suscitará esa fuerza de salvación que es su propio Hijo, el Verbo que se esconderá en silencios y el Grande que se hará pequeño para amanecer en lo más profundo de nosotros.

En esa casa nos recogemos hoy. Sé que en tu casa hay alboroto, pero deja que reine la paz en tu alma. Esta noche, allí, brillará una luz.

(2412)

“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

El gordo cayó en Judea

Ayer se celebró en España el sorteo de la lotería de Navidad. Y los telediarios volvieron a llenarse de gente extraña que descorcha botellas de cava en plena calle, pone las aceras perdidas de espuma, y grita desaforada sin ningún recato. Todo el mundo les dice lo mismo: «¡Enhorabuena! ¡Felicidades!»… Aunque sólo es dinero.

Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. Entiendo mucho mejor que las gentes felicitaran a Isabel. El motivo no era que una bola salida de un bombo la hubiera hecho millonaria, sino que el Señor le había hecho una gran misericordia. Y ella no necesitaba poner perdidas de cava las calles de Judea, porque sus propios ojos burbujeaban de alegría.

Ojalá fuera tal tu alegría, en estos días previos a la Navidad, que quienes te viesen dijeran: «A éste le ha tocado la lotería». Porque también a ti te ha hecho el Señor una gran misericordia. Te ha escogido para que seas templo suyo, te ha destinado a ser su belén en esta Nochebuena, te ha llamado para que estés en primera fila ante el misterio de su Nacimiento. ¡Que se note!

(2312)

“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

La verdadera humildad

Me gusta la humildad de la Virgen. Es una humildad inteligente, que poco tiene que ver con esa caricatura, más parecida a la «falsa humildad», que lleva a muchos a denigrarse a sí mismos. Te dicen: «Soy el más pecador de todos los hombres». Y uno piensa: «¡Cuánta soberbia! ¡Si no vales ni para pecar!».

La Virgen habla, en el Magnificat, de la humildad de su esclava. Se sabe pequeña, muy poca cosa comparada con Dios. Pero, a la vez, reconoce, con gratitud, que el Poderoso ha hecho obras grandes en mí. En todo ello hace honor a la verdad. Y, por tanto, también a la humildad. San Pablo, que era humilde, se reconocía pecador y blasfemo, pero, era capaz de presumir ante los corintios de lo mucho que había padecido por Cristo.

Que eres un pecador ya lo sabemos. Si tú no lo supieras, serías tonto. Pero mira tu vida, y reconoce que, también en ti, el Poderoso ha hecho obras grandes. Sé humilde; da gracias, como los santos. Y, cuando vuelvas a hablar de ti mismo, no vuelvas a presumir de pecador. Que no eres más que un ser pequeñito e imperfecto a quien Dios ha amado mucho.

(2212)

“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

Sólo mujeres y niños

El vientre materno es una estrecha pista de baile. Pero no es posible contener a quien fue llamado desde las entrañas para anunciar al mundo la venida del Mesías. No puede hablar, ¿cómo gritará? Gritará bailando, como David, agitado por el Espíritu y rebosante de emoción. La madre se convierte en inesperada compañera de danza, y el mismo Espíritu que agita su vientre mana a borbotones por sus labios:

¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

Lo que Juan sólo puede decir bailando, lo proclama Isabel a gritos: Acaban de entrar en su casa la bendita y el Bendito.

María es la bendita, pues ninguna mujer recibió bendición tan grande como la que Dios derramó sobre su esclava. Es virgen, es esposa, y es madre. Madre de todo un Dios.

Jesús es el Bendito, el Ungido. Y el niño que baila será quien, pasados treinta años, escuche la bendición del Padre sobre su Hijo: Éste es mi hijo amado, en quien me complazco (Mt 3, 17).

Sólo mujeres y niños. Ni Zacarías ni José aparecen. Faltan el padre y el esposo… No, no faltan. En esta escena, el Padre es Dios y el Esposo Cristo.

(2112)

“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

Tu «fiat»

La puerta por la que el Verbo divino entró en el mundo se llama María. Y alumbró un dulce sonido mientras se abría: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

La puerta por la que Cristo entrará en tu alma estas navidades es tu voluntad rendida a los planes de Dios. Y, al pronunciar tu «fiat», permitirás al Señor inundarte por dentro con su luz y servirse de ti, como de una luminaria, para alumbrar la tierra.

Si no pronuncias ese «fiat», ese «hágase en mí», por mucho que comas y bebas, por mucha familia que visites, por muchos regalos que recibas, no habrá Navidad para ti.

Es buen día hoy. Recógete en oración. Ojalá puedas hacerlo ante un sagrario. Y allí, de rodillas, dile a Jesús: «Aquí me tienes, Señor, soy tuyo. Haz de mí lo que quieras. Me fío de tus planes. Quiero ser arcilla blanda en tus manos de alfarero». Lo dirás mejor con tus propias palabras.

Pero, mientras pronuncias ese «fiat», recuerda que es incompatible con la rebeldía y la queja. No vaya a ser que, después de esa oración tan fervorosa, salgas de la iglesia quejándote del frío que hace.

(2012)

“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

Pero ¿no te sorprende?

¡Despierta!

¡Sí, despierta! Porque, desde que comenzó el Adviento, buscaste en el ropero, recuperaste tus propósitos de Adviento de todos los años sin apenas quitarles el olor a naftalina, y estás preparando la Navidad de todos los años. ¡Un año más! Eres un autómata del espíritu. Has dado por descontado que habrá Navidad y, mientras pones el belén, ya estás pensando en el día en que lo retires para guardarlo, junto a los propósitos, hasta el año que viene.

¿Es que ya no hay nada de Dios que pueda sorprenderte? ¡Despierta!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? ¿No lo has pensado? ¿Quién eres tú, para ser visitado por el propio Dios? Eres un pobre hombre, no eres nada. Un pecador que ha ofendido a su Señor miles de veces. Una brizna de hierba, verde hoy y seca mañana. Un minúsculo grano de arena en la cordillera de la Creación.

Y ¡a ti!, ¡a ti te va a visitar Dios! Te va a visitar porque te ama, porque quiere purificarte y hacerte hijo suyo. Porque se ha fijado en ti, y quiere vivir en tu alma. ¿No tiemblas de alegría?

¡Despierta! ¡Que está al llegar!

(TAC04)

“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

El adviento de la Virgen

El modelo en que debe mirarse todo cristiano en estos días es el adviento de la Virgen.

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

Fueron nueve meses de adviento. La Virgen encinta, maestra de vida interior, es también la imagen viva de la esperanza. Ella sabe que el Señor no viene a nosotros desde fuera, sino desde dentro. Y que es allí, en el interior, donde debemos estar vigilantes. Como ella se palpaba el vientre, acariciando la promesa de Dios, recógete tú y dirige al alma tu atención. Porque, muchas veces, tan afanado andas en las tareas y preocupaciones que olvidas que tienes alma.

Sé que no es fácil. Conforme se acerca la Navidad, aumenta el trasiego: compras, preparativos, planes, comidas de empresa… Haz lo que tengas que hacer. Pero pon a salvo unos minutos (¿media hora?) a lo largo del día para buscar a Dios en el silencio del alma. Y, después, haz todas esas cosas manteniendo vivo el fuego que se encendió en tu oración. Porque, si no lo haces, podría sucederte que, cuando Dios llegase a ti, no estuvieras en casa.

(1812)

“Misterios de Navidad

“Evangelio 2022

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad