Evangelio 2022

Fiestas del Señor – Espiritualidad digital

Una tienda en el Tabor

¡Qué bien comprendemos la petición de Pedro! Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas. ¿Quién, al ver transfigurado al más hermoso de los hijos de Adán, no querría habitar allí, para jamás dejar de contemplar esa gloria? Allí no hay lugar para la duda, la incertidumbre, el miedo, o la tristeza. Sólo caben el gozo, la paz y el Amor. ¿Cómo no desear permanecer?

Pero nuestra pobre carne aún tiene que ser purificada para poder habitar en esa luz. Es preciso que contemple, primero, la oscuridad del Gólgota; es preciso que padezca la frialdad de la muerte, abrazada al Crucifijo, para que después, pagados ya sus sábados, pueda ser introducida en el domingo sin ocaso. Tenemos otro monte que subir.

Con todo, la petición de Pedro puede y debe verse cumplida en nosotros, aunque de otra manera. Mientras nuestra pobre carne cruza las tinieblas, en lo profundo de nuestras almas en gracia se encuentra la tienda de Dios, de la que está escrito: Él me protegerá en su tienda el día del peligro (Sal 27, 5). Si el alma no habita en esa contemplación perpetua del Tabor, difícilmente resistirá la carne los rigores del Gólgota. Rezad mucho.

(0608)

Tu Amigo

amigoNunca digas que Dios te lo pone difícil. Nunca digas que Dios te envía una cruz. Nunca digas que «Dios aprieta», aunque no ahogue. Nunca pienses que tú no te salvarás.

A causa de nuestros pecados, la vida se ha vuelto difícil. A causa de nuestros pecados, la vida se ha llenado de cruces. A causa de nuestros pecados, la muerte puede llegar a apretarnos, e incluso a ahogarnos. A causa de nuestros pecados, no podemos salvarnos sin ayuda del cielo.

¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros. Éste es Dios: El que te ama, el que ha encerrado su infinito Amor en un corazón de carne, como el tuyo. Y ese corazón sacratísimo está empeñado en salvarte a toda costa. A costa, incluso, de su propia vida.

Dios es quien vuelve dulce lo difícil; quien se clava contigo en tu cruz; quien te libera del ahogo de la muerte; quien te salva.

Déjate rescatar; que Dios no es tu enemigo, sino tu único y fiel Amigo.

(SCJC)

¡Despiértalos mientras pasas!

En los últimos cincuenta años, la ciencia y la tecnología han avanzado a velocidad de vértigo. Nuestros abuelos jamás hubieran soñado con hacer lo que ahora hacen niños de seis años ante una tablet.  Pero, a cambio, nuestros abuelos sabían que tenían alma, y nosotros lo hemos olvidado, porque el alma ha sido sustituida por el móvil. Nos han cerrado la puerta de la trascendencia mientras cruzábamos vertiginosamente la de la tecnología.

Seguimos teniendo alma, pero está muerta, porque no la alimentamos. Caminamos con la cabeza baja, fijos los ojos en el whatsapp, y hemos olvidado el cielo.

Es urgente que volvamos a misa. Y que allí, limpias nuestras almas por el sacramento del Perdón, alimentemos el alma con el Pan de vida.

Comieron todos y se saciaron… ¡Míranos ahora, Señor, muertos de hambre y sin saberlo! Los hombres pasan frente a la iglesia mientras chatean, y no reparan en que allí, en el sagrario, se oculta el alimento que da vida eterna al hombre. Hoy, cansado de esperar, saldrás del tabernáculo y recorrerás las calles. Despiértalos mientras pasas, Jesús, que tanto avance no ha servido sino para que los hombres se encaminen más deprisa que nunca hacia la muerte.

(CXTIC)

Un Dios muy familiar

Lo escuché decir una vez, no recuerdo a quién. Me pareció una afirmación arriesgada, pero muy sugerente. No somos monoteístas. El monoteísmo (esto va de mi cosecha) es triste. Un solo Dios, así, a secas, es un Dios solo. Y es, también, un Dios lejano, que habita en lo alto del cielo y a quien el hombre, apenas de puntillas y estirando los brazos sobre un monte, puede soñar con acercarse. ¿Cómo sabrás que te escucha? Por otro lado, si Dios reúne todas las perfecciones, y Él mismo afirma que no es bueno que el hombre esté solo, ¿no será perfección un Dios-compañía?

Tampoco somos politeístas. La fe cristiana es trinitaria. Un solo Dios verdadero, pero tres personas distintas que dialogan, se aman y se conocen con divina perfección.

Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará. ¡Delicioso! Ese diálogo fecundo entre las tres personas divinas resplandece, se expande y se comunica al hombre en la entrega del Verbo y la efusión del Espíritu. Un Dios-familia nos ha hecho familia de Dios.

(SSTRC)

¿Por qué el sacerdote es varón?

sacerdoteCuando, en el principio, Dios creó al hombre, lo creó varón y mujer, reflejando en ellos el diálogo amoroso y eterno que Padre e Hijo mantienen en el Espíritu. Ese diálogo amoroso marca la Historia y la condición humana misma. Adán y Eva, Yahweh e Israel, Cristo y María, Cristo y la Iglesia, el sacerdote y el pueblo… Esposo y Esposa.

Quienes hoy quieren eliminar la distinción entre varón y mujer lo hacen movidos por el deseo de reducir la naturaleza humana a una masa amorfa que puedan modelar según las ideologías del momento. Sus eslóganes son como una motosierra que arrasara el jardín de Dios, talando árboles, segando flores y plantas, y convirtiéndolo en un solar sobre el que edificar templos a sus baales. Una vez arrasado el jardín, lanzan su grito: «¿Por qué no hay sacerdotes mujeres?».

Por lo mismo por lo que no hay varones madres. El sacerdote es varón, como Cristo, porque es esposo, y lo es con todo su ser. Y la Iglesia es, como la Virgen, esposa. Y en torno a ese diálogo amoroso entre el Esposo y la Esposa surge la vida. Lo demás es muerte y esterilidad, aunque la proclamen a gritos.

(XTOSESC)

¡Qué gracia!

Estamos ante una de las páginas más luminosas de toda la Escritura. Ese diálogo entre Gabriel y la santísima Virgen alumbra en el alma resplandores de Cielo:

Alégrate, llena de gracia… No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.

¿No se resume en gracia, al fin y al cabo, todo el misterio de la salvación humana? Está ante la Inmaculada, y Gabriel no dice: «Lo has hecho todo bien», aun cuando sería verdad. Pero su mensaje es: «A Dios le haces gracia, eres graciosa a sus ojos. Te mira, y sonríe». Todo el beneficio que la gracia divina derrama en el alma de una criatura comienza así: «Le has hecho gracia a Dios».

Me consuela, porque no soy, precisamente, inmaculado. Pero Dios ha derramado su gracia en mí, y sé que le hago gracia. No puedo dejar de pensarlo; en mi pecado y en mi imperfección, soy un agraciado, Dios me mira y sonríe. Y Él irá santificando su nombre en mí, con tal que yo diga, de corazón, lo que respondió la Inmaculada:

Hágase en mí según tu palabra.

Sólo el miedo a rendirme en sus manos podría truncar esta historia de amor. No lo permitas, Dios mío.

(2503)

Y el templo se llenó de gozo

Aquella mañana, el templo se llenó de alegría. La mayoría de quienes allí estaban no notaron nada, iban a lo suyo y no prestaban atención; tenían ojos y no veían; tenían oídos y no oían; honraban a Dios con los labios, pero su corazón no estaba en el templo, sino en otro lugar. Sin embargo, algunas almas escogidas, cuyos corazones estaban elevados al cielo esperando el consuelo de Dios, se llenaron de ese júbilo y lo hicieron resplandecer en sus rostros.

Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos. Los labios de Simeón manaron una alegría serena y sobrenatural. Y Ana, la vieja profetisa, alababa a Yahweh, viendo compensados sus ayunos con aquel banquete de Amor divino. Y el silencio embelesado de la Virgen, y el gozo contenido de José…

Pido al cielo esa misma alegría para ti y para mí; para nuestras almas en gracia, que son templos donde habita el Espíritu de Cristo. Nuestros ojos no han visto al Salvador, como lo vieron los de Simeón; pero mora en nosotros, como moró en las entrañas de la Virgen, y nos llena por dentro, como llenó el Templo de Jerusalén aquella mañana.

(0202)

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