“Evangelio

Fiestas del Señor – Espiritualidad digital

El pecado se redime obedeciendo

Todo el misterio del pecado se resume en una palabra: desobediencia. El hombre quiso ser dios para sí mismo, quiso decidir sobre el bien y el mal. En lugar de obedecer a su Creador, que le mostraba el camino de una vida plena, prefirió seguir los dictados de su ignorancia: «Esto no puede ser pecado; esto es muy difícil y no lo haré…» Y se despeñó en la muerte, arrastrando consigo a todos los hijos de Eva. Cada día se alejaba más el hombre de su Dios y se hundía con más fuerza en el abismo.

¿Cómo desandar el camino andado, cómo redimir al hombre? Obedeciendo. Por eso el Verbo se hizo carne, para unirse a nosotros en nuestra humana naturaleza, y, desde dentro, emprender el camino de la obediencia: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad».

Lo dice el Hijo desde el seno de la Virgen. Aún no habla, y ya obedece. Obedecerá hasta la Cruz, y hará en todo la voluntad de su Padre.

Aquí está la esclava del Señor… María, desde el principio, camina con Él. Y tú, y yo, cogidos de su mano. Desandemos el camino que nunca debimos recorrer. Obedezcamos. ¿Tienes ya un director espiritual?

(2503)

Misterio nupcial

Hoy, en nuestras parroquias, comenzaremos la santa Misa con una procesión de candelas. A los niños les gustan esas cosas, aunque sólo sea para jugar con fuego. Quiera Dios que se acaben quemando en Amor de Dios.

En cuanto a los mayores, me pregunto si somos conscientes de lo que celebramos. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres… Esa entrada del Señor en el templo, inadvertida para casi todos, era el comienzo de la consumación de un noviazgo de siglos. Por eso, como las vírgenes prudentes, recibimos al Esposo con lámparas encendidas.

Él, el Esposo anhelado por Israel, entraba por vez primera en las entrañas de su esposa, y en la sangre de dos pichones se anunciaba la sangre con la que, en el lecho del Calvario, fecundaría a la Iglesia para hacerla madre de innumerables hijos. Ese día, preanunciado hoy, la esposa se estremecerá en un terremoto que será un grito de amor.

También nosotros, que comulgamos, recibiremos en nuestras entrañas al Esposo. Y las candelas que llevamos en las manos deberían recordarnos la necesidad de comulgar en gracia para ofrecer al Señor un templo consagrado, un alma amante en la que pueda recostar su cabeza y dormir.

(0202)

Los ojos del buen ladrón

cristo-y-el-buen-ladron-tiziano-vecellioEse momento en que Jesús, agonizante, dice a su compañero de condena hoy estarás conmigo en el paraíso sólo tiene dos interpretaciones posibles. Y hay tal distancia entre ellas, que el lector debe, necesariamente, escoger una.

O es el último delirio de dos locos que agonizan, y entonces acudimos a una bufonada, a un rey de burlas coronado de infamia y a un demente que le sigue el juego antes de entregar ambos su último suspiro…

…O somos nosotros los necios, ciegos y alucinados, porque Hijo de Dios está muriendo de Amor en una cruz. En ese caso, ni la crueldad ni la arrogancia de los hombres han podido arrebatarle su imperio. Y es el pecador arrepentido el único capaz de distinguir la grandeza que nosotros hemos cubierto de infamia.

Quien crea la primera interpretación tendrá que explicarnos cómo un loco alucinado y muerto entre ladrones ha partido en dos la Historia. No lo tendrá fácil.

Quienes creemos lo segundo, sin embargo, deberíamos pedirle a ese «buen ladrón» que nos enseñe a vivir y a morir. Porque no tendría sentido ver lo que él vio y no someternos por completo al Rey de reyes entregado por Amor en una cruz.

(XTOREYC)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

Dulces clavos, dulce árbol donde la vida empieza

santa cruz    A nuestros primeros padres los engañó el Demonio presentándoles a un dios malo y perverso, que les prohibía comer de todos los árboles del jardín para evitar que fuesen como él.

    Hoy, el propósito del Tentador no es acercar al hombre a un árbol prohibido, sino alejarlo de Árbol de salvación. Y, para ello, también miente, y muestra la Cruz como el retablo de todos los espantos. «La Cruz –parece decir– significa que Dios quiere que sufras. Quiso que sufriera su Hijo y ahora quiere que sufras tú»…

    Es urgente acabar con esa imagen deformada de la Cruz que tiene como centro el dolor. Porque, aunque hay dolor en la Cruz, también lo hay en la vida, incluso en la de quienes huyen de la Cruz. No es el sufrimiento el que vivifica ese Árbol:

    Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único. ¡He ahí el verdadero retrato de la Cruz! Dios no inventó el dolor en el Calvario; lo que hizo allí fue abrazarlo y perfumarlo de Amor. No nos acercamos a la Cruz para sufrir, sino para amar y ser amados, para dar sentido a nuestros sufrimientos convirtiéndolos en dolores de parto hacia la Vida.

(1409)

¡Claro que se está bien! Pero hay que llegar

transfiguración    He aquí el momento en que, según había anunciado Jesús, algunos de entre sus apóstoles vieron llegar al Hijo del hombre con majestad (Mt 16, 28). Sobre el monte Tabor, durante unos instantes, Pedro, Santiago y Juan experimentaron el cielo. Desaparecieron dolor, muerte, tentaciones y pecado, y Cristo, radiante de hermosura, lo era todo en todos (1Co 15, 28).

    Pedro dijo: Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.  El evangelista añade: No sabía lo que decía.

    ¡Claro que se está bien, querido Pedro! En el cielo se está tan bien, que cualquier placer o gozo de esta vida parecen, en comparación, dolor insufrible. Pero no puedes plantar la tienda en un lugar al que no has peregrinado. Estás ahora allí como estuvo Abrahán en la Tierra Prometida, para pregustarla y desearla. Pero, tras aquel primer deleite, Israel tuvo cientos de años de desierto y peregrinación hasta que la conquistó. También tú, ahora, pregustas el cielo como invitado sobre el Tabor. Pero, para poder plantar allí la tienda eternamente, tendrás que subir antes a otro monte, y traspasar la puerta estrecha. No hay cielo si antes no hay Cruz.

(0608)

Dios y el corazón

corazon    Dios es impasible, y el corazón es un músculo. La única relación existente entre las palabras «corazón» y «Dios» es que los músculos, como cualquier otro compuesto de materia, proceden de un acto creador de Dios.

    Tres renglones demoledores. No aptos para poetas. Ni para místicos. Ni para nadie que esté dispuesto a ir más allá de lo que ven los ojos.

    Hay más, mucho más de lo que ven los ojos. Nos referimos al corazón para señalar la sensibilidad humana, la capacidad de amar y emocionarse, la posibilidad de reír y llorar, por dentro y por fuera. Un hombre sin corazón es un témpano, una piedra con músculos.

    En cuanto a la impasibilidad de Dios, la encarnación la ha hecho pedazos. Dios ha querido hacerse hombre, ha querido padecer y morir de Amor.

    No me digas que el «Ipsum esse subsistens» me ama, porque no te entiendo. Muéstrame un crucifijo, déjame contemplar a Dios llorando y muriendo por mí, y me desharé en lágrimas yo también.

    Cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento… Déjame ver a Dios saltando de alegría por mí. Así sé que soy amado por un Dios con corazón. ¡En Vos confío!

(SCORJC)

No seas «gente». Comulga enamorado

comulga    Aunque san Lucas cuenta por miles (eran unos cinco mil hombres), hoy se cuentan por millones las almas que se acercan a recibir el Pan de vida.

    Sin embargo, nada hay en la Iglesia más íntimo, secreto y personal que la comunión. Nos hace a todos uno, pero en cada alma se vive una aventura jamás sucedida.

    Escribo para quienes aman. Hay quien comulga en pecado, y hace con el Cuerpo de Cristo lo que hicieron quienes lo crucificaron. Hay quien comulga como el que come pan, y en su alma no sucede absolutamente nada, salvo la soledad de un Cristo recibido con frialdad. Hay quien comulga como quien deglute en una comida familiar, mirando hacia fuera, mientras el Dueño de la casa pasa inadvertido.

    Se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente… En las manos de los sacerdotes ha puesto Dios el Pan de vida. Pero, cuando ese Pan llega a ti, no seas gente. Sé amante, enamorado, apasionado y loco. Recibe con amor a quien en Amor viene. Convierte cada comunión en un momento irrepetible.

    Y, si puedes, comulga todos los días. ¿No se besan cada día quienes de verdad se aman?

(CXTIC)

La tarjeta de visita de Dios y el beso a sus pequeños

tarjeta de visita    Del Padre al Hijo, y del Hijo a mi alma… De mi alma al Hijo, y del Hijo al Padre… Así fluye el Espíritu, persona divina que une en Amor a dos personas divinas y a un pobre pecador que no ha hecho más méritos que el de ser inexplicablemente amado.

    Tomará de lo mío y os lo anunciará. Lo dice el Hijo, y lo dice para ti y para mí. La Santísima Trinidad no es un misterio de pizarra, ni una ecuación de enésimo grado para ser resuelta por cabezudos con cerebro pitagórico. La Santísima Trinidad, para ti y para mí, es nuestra familia, nuestro hogar y nuestro Amor.

    «Tres personas divinas y un solo Dios verdadero». Es verdad. Pero ésa es la tarjeta de visita que presenta Dios a los extraños. Para los hijos, la formulación es otra: Papá, Jesús, Amor… Ya está.

    Acostúmbrate a tratarlos. Habla con tu Padre Dios como un niño chiquito. Mira a Jesús, y habla con Él como la oveja más pequeña de Buen Pastor. Con el Espíritu no hace falta que hables. Es Él quien habla cuando dices «Papá» y cuando dices «Señor». Al Espíritu, simplemente, escúchalo en lo profundo del alma.

(SSTRC)

Lo que necesitamos los sacerdotes

sacerdotes    La fiesta de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, se la debemos a José María García Lahiguera, un sacerdote y obispo español que va camino de los altares. Dios le inspiró el propósito de pedir a la Santa Sede que instituyera este día de oración por los sacerdotes.

    No nos olvidéis. Los sacerdotes no necesitamos que nos ensalcéis; ni siquiera necesitamos que nos deis las gracias, porque gracias, lo que se dice gracias, recibimos del cielo en abundancia cada día.

    Sin embargo, los sacerdotes necesitamos que recéis mucho por nosotros. Hacedlo, si queréis, en justa correspondencia por lo mucho que nosotros rezamos por vosotros. No conozco a un sacerdote que no ame con pasión a su rebaño. No digo que no lo haya; digo que no lo conozco.

    Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Si te preguntas el porqué del celibato sacerdotal, piensa que el cuerpo del sacerdote está entregado, junto al de Cristo, en amor por ti, y entenderás que se trata de un celibato amoroso y apasionado.

    Me has preguntado qué debes pedir cuando reces por los sacerdotes. Te respondo sin dudarlo un momento: pide que no bajemos jamás de la Cruz. Que seamos santos.

(JSES)

La Anunciación: llega tarde, pero llega

anunciacion   Bendita Iglesia nuestra: si un viernes de Cuaresma coincide con una fiesta, se suprime la abstinencia de carne y ya no se recupera. Pero si una solemnidad como la Anunciación cae un año en Viernes Santo, tan sólo la aplazamos, pero no renunciamos a ella. Lo mismo sucede otros años con la solemnidad de San José. De los ayunos podemos privarnos; de las fiestas, ¡nunca!

   ¿Cómo será esto, si no conozco varón? Por estas palabras sabemos que María no contaba con ser madre. La experiencia singularísima del Amor de Dios que había tenido desde niña la había llevado a realizar el voto de virginidad. Por eso, la primera parte de la embajada del arcángel (Has hallado gracia a los ojos de Dios) no era sino una confirmación de lo que ella había barruntado. La segunda parte (concebirás en tu vientre…) era totalmente nueva.

   El Espíritu Santo vendrá sobre ti. Y la tercera, como para morir de gozo: tu hijo será Hijo de Dios, serás la Madre de su Unigénito. Se estremece por dentro María.

   Hágase… Las almas santas necesitan pocas palabras. Suficiente con ésta, para ti y para mí, si, tras pronunciarla hacemos lo que ella hizo: no echarnos atrás.

(2503)