Evangelio 2022

Fiestas del Señor – Página 2 – Espiritualidad digital

Los sacerdotes

sacerdoteHoy celebramos, en España, la fiesta de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote. Es jornada de oración por los presbíteros. Gracias a ellos, se perpetúa cada día, en el altar, el sacrificio de Cristo: Tomad, esto es mi cuerpo… Esta es mi sangre de la alianza

Sé que amáis a los sacerdotes. Pero dejadme deciros, a los laicos, que no sabéis realmente lo que tenéis con ellos. Es preciso ser sacerdote, y tratar a los hermanos sacerdotes, para enamorarse locamente de este ministerio. Hay detalles heroicos de su entrega que no se perciben desde donde vosotros estáis, sólo los percibimos los hermanos. ¡Cuántas renuncias, cuántas soledades, cuántos desvelos por atender a la grey!

Desde que soy sacerdote, amo mucho más a los sacerdotes. Muchas veces, ante gestos de abnegación que no se ven el mundo, y que los sacerdotes realizan con enorme alegría, me digo: «De esto no se entera nadie, sólo se lo pagarán en el Cielo».

¿Le habéis dado alguna vez las gracias a vuestro párroco por haber entregado su vida para que vosotros podáis comulgar, confesar, y bautizar a vuestros hijos? De lo que estoy seguro es de que él nunca os ha pedido que se las deis.

(XTOSESB)

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Navidad en plena Cuaresma

llena de graciaTiene gracia esta irrupción premonitoria de la Navidad en plena Cuaresma. Camina el pueblo de Dios hacia el Calvario y, de repente, se planta ante nosotros Gabriel y nos recuerda que faltan nueve meses para Navidad. Abrimos los ojos, cansados del camino, y nos maravillan la Virgen joven, el anuncio gozoso, el Cristo chiquitín encerrado en el vientre de Mamá. Nos restregamos, esperábamos un Jesús crucificado y una Virgen traspasada de dolor. ¿Dónde estamos, realmente?

He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. En el mismo lugar, una luz distinta sobre el mismo misterio: el de la Redención. Comprenderás mejor en el Calvario si sabes que la Cruz no fue sino consumación de un sacrificio comenzado en Nazaret.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios; entonces yo digo: «Aquí estoy —como está escrito en mi libro— para hacer tu voluntad (Sal 39, 7-9). El sacrificio del Calvario no es ofrenda de dolor, sino de obediencia. Y esa obediencia comenzó en el vientre de una Virgen que también obedeció. Festeja hoy. Ya sabes cómo unirte al sacrificio. ¿Eres dócil a los consejos del director espiritual?

(2503)

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Tu cuerpo

Durante la misa de hoy escucharás el salmo 23, con toda su solemnidad: ¡Portones, alzad los dinteles! Que se alcen las puertas eternales: va a entrar el Rey de la gloria.

Y es que hoy celebramos cómo el Rey de la gloria, cuarenta días después de nacer, hizo su entrada en el Templo de Yahweh. Fue una entrada solemne, majestuosa, triunfal; pero esa majestad, ese triunfo y esa solemnidad sólo fueron vistas desde el cielo. En la tierra, apenas cuatro personas vislumbraron la gloria de aquel momento.

¿Y tú? ¿Te das cuenta, de verdad te das cuenta, de que lo que entonces sucedió sucede cada vez que comulgas? Cuando recibes a Jesús Eucaristía, el Rey de la gloria hace su entrada en un templo mucho más digno que aquel templo de piedra construido por Herodes. ¿Se alzan, de par en par, las puertas de tu corazón para recibir al Señor? ¿Preparas cada comunión con comuniones espirituales que aumenten tu hambre, tu deseo de recibir a Cristo? ¿Procuras llegar pronto a misa para hacer honor a ese momento? ¿Tiemblas de amor al acoger a Jesús en ti?

Una última pregunta: ¿Sabes que tu cuerpo es templo de Dios? ¿Lo conservas casto?

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