Libros de José Fernando Rey Ballesteros

Espiritualidad digital – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

Donde no sé

María MagdalenaCuando María Magdalena le dice al ángel: Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo ha puesto, ella misma desconoce el alcance real de sus palabras. Para llegar a entender la verdadera profundidad de su queja, tendríamos que dar la vuelta a su discurso: «Lo han puesto donde no sé». Jesús resucitado estaba entonces, y está hoy, allí: «donde no sé». Y, aunque aparece fugazmente, y la saluda, glorioso, en el huerto (donde ella sí sabía), cuando María lo quiere atrapar entre sus brazos, Jesús le responde: No me retengas, que todavía no he subido al Padre… Subo a mi Padre… Y ese «subo» le oculta a sus ojos, y también a los nuestros. ¿Dónde sube? ¿Dónde está el Padre? «Donde no sé».

¿Por dónde se llega? San Juan de la Cruz responde: «Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes». Si quieres, María, abrazar al Señor y no dejarlo escapar, debes adentrarte en la noche de la fe, donde no tocas, ni ves, ni sabes. Sólo crees. Y, al creer, conoces. Y, al conoces, amas. Y, al amar, posees.

(Siento el galimatías. No lo sé expresar mejor. Pero es verdad).

(2207)

La «pachorra» de Jesús

En casa de Marta y María, y yo acordándome de la barca y la tormenta. ¿Qué tendrán que ver? La barca es pequeña, y la casa grande. La barca estaba empapada, y la casa seca, salvo por el agua de fregar platos. En la barca, Jesús dormía, y, en casa de Marta, habla. ¿Qué tienen, entonces, que ver ambos escenarios?

En la barca, los apóstoles se agobiaron y despertaron al Señor: Maestro, ¿no te importa que perezcamos? (Mc 4, 38). En casa de María, Marta se agobia e interrumpe a Jesús: ¿No te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir?Las dos preguntas se parecen mucho. Y también se parecen los preguntones: tanto los apóstoles como Marta, sin decirlo, pensaron que Jesús tenía una «pachorra» inexplicable. ¿Cómo puede estar tan tranquilo mientras nos ahogamos, mientras yo me desvivo como una esclava? En el Lago, Jesús se levantó y calmó la tormenta. En casa de María, en cambio, Jesús se levantó y regañó a Marta.

Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria.

Aprende una cosa: cuando tú estás nervioso, y Jesús está tranquilo, el que anda desajustado eres tú, no Él. Cálmate.

(TOC16)

No se irá si no le echas

A lo largo de su vida, Jesús recorrió toda Judea, Galilea, Samaría, y algunos lugares que eran tierra de paganos. Entró en muchos pueblos y aldeas. Pero también se marchó de algunos.

Los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí.

Jesús nunca permanece donde no le quieren. También los gerasenos le pidieron que se marchara tras haber expulsado a una legión de demonios, y Él se marchó. Y, del mismo modo, se marcha el Espíritu de Jesús del alma cuando el pecador abre las puertas y le invita a salir para dejar que el pecado ocupe su lugar en el santuario interior.

Esos momentos, en que Jesús se marcha, son los más tristes de la vida. Es algo que no debería suceder jamás. Y no sucedería, si nosotros no quisiéramos. Jesús no se escapa, se va porque se le echa; y se le echa porque se recibe al pecado, y en el alma no hay sitio para los dos.

Alma en gracia: Jesús permanecerá en ti, y no se marchará jamás, porque te ama, y su delicia es morar en ti. No le eches tú de tu casa. Guárdate del pecado.

(TOI15S)

El nuevo templo

Durante la farsa que hizo de juicio en la Pasión de Cristo, los judíos acusaron al Señor de haber pretendido destruir el Templo. Y, sin embargo, nadie en Israel había hablado del Templo como Jesús.

¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?

Fuera del Templo, los judíos se someten a la Ley. Pero, cuando David entra, es tratado como hijo, y come los panes del Padre. Fuera del Templo, el sábado es inviolable; pero dentro, el sacerdote ofrece a Dios sacrificio de amor. En definitiva: dentro del Templo, la Ley parece trascendida, y el hombre se vuelve hijo.

Aquí hay uno que es más que el templo.

Jesús es el nuevo Templo. En Él se convierte en hijo el pecador. En Él somos amados con misericordia, y purificados por el bautismo y la penitencia. Medita hoy la Pasión del Señor.

(TOI15V)

Aprende, y descansa

De todos tus males, el peor es que crees saberlo todo. Y, sin embargo, tienes todo que aprender. ¿Por qué no aprendes de Mí?

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas.

Si quieres aprender de Mí, debes mirar con amor al Crucifijo; en él se encuentra mi lección suprema. No es una lección impartida con palabras; es, más bien, la Palabra misma convertida en lección. En el Crucifijo aprenderás mansedumbre y humildad. Míralo; míralo más; míralo despacio…

Y encontrarás descanso para tu alma, porque tu verdadero descanso soy Yo.

Te cansan tus rebeldías; nunca estás contento. Te cansa el vivir luchando contra Dios; no aceptas sus planes sobre tu vida. Te cansa ese empeño tan obstinado por imponer tu voluntad a la suya; incluso, cuando rezas, pides que haga Dios lo que quieres tú, en lugar de pedir la gracia de hacer tú lo que quiere Él. ¿Cómo no vas a cansarte?

Mira al Crucifijo. Aprende de Mí. Mira cómo abrazo, en la Cruz, la voluntad de mi Padre, y abrázame tú a Mí. No quieras marcharte de esta cruz; reposa en Mí y cierra lo ojos… y encontrarás tu descanso.

(TOI15J)