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Espiritualidad digital – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

El nuevo templo

Durante la farsa que hizo de juicio en la Pasión de Cristo, los judíos acusaron al Señor de haber pretendido destruir el Templo. Y, sin embargo, nadie en Israel había hablado del Templo como Jesús.

¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?

Fuera del Templo, los judíos se someten a la Ley. Pero, cuando David entra, es tratado como hijo, y come los panes del Padre. Fuera del Templo, el sábado es inviolable; pero dentro, el sacerdote ofrece a Dios sacrificio de amor. En definitiva: dentro del Templo, la Ley parece trascendida, y el hombre se vuelve hijo.

Aquí hay uno que es más que el templo.

Jesús es el nuevo Templo. En Él se convierte en hijo el pecador. En Él somos amados con misericordia, y purificados por el bautismo y la penitencia. Medita hoy la Pasión del Señor.

(TOI15V)

Aprende, y descansa

De todos tus males, el peor es que crees saberlo todo. Y, sin embargo, tienes todo que aprender. ¿Por qué no aprendes de Mí?

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas.

Si quieres aprender de Mí, debes mirar con amor al Crucifijo; en él se encuentra mi lección suprema. No es una lección impartida con palabras; es, más bien, la Palabra misma convertida en lección. En el Crucifijo aprenderás mansedumbre y humildad. Míralo; míralo más; míralo despacio…

Y encontrarás descanso para tu alma, porque tu verdadero descanso soy Yo.

Te cansan tus rebeldías; nunca estás contento. Te cansa el vivir luchando contra Dios; no aceptas sus planes sobre tu vida. Te cansa ese empeño tan obstinado por imponer tu voluntad a la suya; incluso, cuando rezas, pides que haga Dios lo que quieres tú, en lugar de pedir la gracia de hacer tú lo que quiere Él. ¿Cómo no vas a cansarte?

Mira al Crucifijo. Aprende de Mí. Mira cómo abrazo, en la Cruz, la voluntad de mi Padre, y abrázame tú a Mí. No quieras marcharte de esta cruz; reposa en Mí y cierra lo ojos… y encontrarás tu descanso.

(TOI15J)

Bajuras

«El Elyon» es uno de los nombres de Dios en la Biblia. Se traduce «el Altísimo». Precisamente por ser el «Dios de los altos», se le ofrecen sacrificios en los montes, lugares donde el hombre siente más cercana la presencia de lo divino. El propio Jesús, en el Sermón de la Montaña, debió emplear esta expresión: Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo (Lc 6, 35).

Lo sorprendente es que en el Hijo del Dios Altísimo todo parecen ser «bajuras»: los niños heredan el reino, los pobres entran en el Cielo, y los secretos de Dios son revelados a los pequeños.

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños.

El propio Hijo del Altísimo se hace niño, y muere abajado en la humillación de la Cruz.

Dios no ha dejado de ser el Altísimo; es, sencillamente, que nosotros nos equivocamos de monte. El monte que debes ascender para llegar a Él es el de la humildad. Porque, en este Dios Altísimo, todo parecen ser «bajuras».

(TOI15X)

Una alarma veraniega

Hoy suenan las palabras del Señor como sirena de alarma. No hay fuego, no te asustes; pero hay peligro.

¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.

Se queja el Señor de que las ciudades más favorecidas con milagros son las que han hecho menos penitencia.

Quienes leéis estas líneas, seguramente, habéis sido muy favorecidos por Dios. Yo también. Y escucho las palabras de Jesús sobre estas ciudades como sirena de alarma: ¿Nos estamos mortificando durante el verano?

En estas fechas de calor y vacaciones, es fácil dejarse llevar por la pereza y la molicie, y, con la excusa del descanso, darle a la carne todo lo que pide. «Luego me levanto, que no tengo que trabajar. Una cerveza… otra cerveza… otra de gambas. Una siesta larga, que es verano. Una copa con los amigos… otra copa, que es verano. Luego me levanto, que me acosté tarde»…

¡Ponte en guardia! Descansar no significa abandonarse. Dios ha hecho maravillas contigo. Que no se queje de que no te conviertes, porque hace calor y estás de vacaciones.

(TOI15M)

Tu carnet de cristiano

Cuando conduces, llevas el carnet de conducir. Cuando vas a la Universidad, el carnet de estudiante. Cuando vas al fútbol, el carnet de socio. Y, cuando usas el transporte público, la tarjeta de usuario.

Sin embargo, cuando te bautizaron, nadie te dio ningún carnet. No existe el carnet de cristiano.

Porque ejerces de conductor cuando conduces; de estudiante, cuando asistes a las clases; de socio del club, cuando vas al estadio; y de usuario del transporte público, cuando viajas. Sin embargo, de cristiano ejerces siempre. Por eso, en lugar de un carnet, llevas un sello indeleble en el alma que fue impreso el día de tu bautismo. Ese sello lo llevarás hasta en el Cielo.

Aquí, en la Tierra, tu carnet de cristiano es tu vida. Eres embajador de Cristo. El que os recibe a vosotros me recibe a mí. Y muchos sabrán de Cristo lo que sepan de ti.

Jamás ocultes tu amor a Dios. Quienes te rodean deben saber que eres cristiano, porque un embajador no se avergüenza de su embajada. Recuerda que tienes una gran responsabilidad. Deja bien a Cristo; compórtate de tal manera que los hombres conozcan cómo los ama Jesús al saberse amados por ti.

(TOI15L)