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Espiritualidad digital – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

Ella misma es un rosario

Es un detalle simpático el que, en la gruta de Masabielle, la Virgen de Lourdes pasara las cuentas del rosario sin abrir los labios. ¡No iba a rezarse el rosario a sí misma! Era Bernardita, y nosotros, quienes le rezamos el rosario a ella. Pero ella misma es un rosario.

La Virgen María es un rosario, y las horas de su vida son las cuentas. Porque ella se llenó de gozo en la Encarnación y el Nacimiento de Jesús. Ella fue iluminada con sus milagros y su predicación. Ella fue traspasada de dolor en la Pasión de su Hijo. Y ella fue igualmente partícipe de su gloria en su resurrección.

Recorrer las cuentas del rosario es recorrer la vida de Cristo. Pero es, también, acompañar a la Virgen en su caminar junto a Él. No hubiéramos encontrado el modo de explicar el misterio de María si ella misma no nos hubiera dado la llave que abre el secreto de su vida: Hágase en mí según tu palabra. Y esa Palabra es Cristo, su Hijo. Conforme a esa Palabra fue moldeada dócilmente su existencia. A ella le pediremos que ese gozo, esa luz, ese dolor y esa gloria moldeen nuestros corazones.

(0710)

Marta y yo

Marta y yo nos engañamos. La quiero mucho, es mi hermana del alma, una gorda maravillosa y taquicárdica que no tiene filtros a la hora de hablar. Y ella me quiere mucho a mí, porque nos parecemos un montón, aunque a mí los filtros me los ha puesto la edad que quizás ella no tuvo.

Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria.

Estoy escribiendo estas líneas, tengo toda la mañana ya programada y personas citadas a su hora. Y me llaman del tanatorio, necesitamos una misa de cuerpo presente en hora y media. Y se me altera el pulso, y empiezo a ver cómo reprogramar el día, y venga a llamar a unos y a otros para que no vengan porque voy a un entierro. Y Marta y yo, ella con sus platos y yo con mi agenda, temblamos inquietos y preocupados como idiotas. Porque ambos somos idiotas, sólo que ella es santa y ya ha dejado de ser idiota.

Entonces Marta me abraza y me recuerda las palabras de Jesús: Solo una es necesaria: que estés unido a Jesús. Y yo se lo agradezco y recupero la calma. Adiós, me voy al tanatorio.

(TOP27M)

El segundo comienzo del año

El año empieza dos veces: el 1 de enero y a comienzos de octubre. El 1 de enero comienza el año sin barrita inclinada: 2026. Y a comienzos de octubre comienza el año con barrita inclinada: el curso 2026/27.

Las témporas de acción de gracias y petición son una forma de superar la depresión posvacacional y presentar a Dios el curso que comienza. Porque nuestro trabajo no es esclavitud ni fastidio –aunque cueste–, sino ofrenda al Dios a quien amamos. Es decir, una prolongación de la Eucaristía y una extensión de nuestra oración.

Algunos creen que el trabajo es obstáculo para la oración. Qué pena, estar en la mesa del despacho y no en el reclinatorio de la iglesia. Pero se equivocan. La mesa del despacho –en la que debe haber un crucifijo– es altar sobre el que entregamos nuestro tiempo y nuestras fuerzas. Lo mismo vale para el mostrador de la frutería o para el asiento del conductor de autobús.

Por eso hoy damos gracias al Dios que nos invita a trabajar con Él y para Él. Le pedimos que nuestro trabajo extienda el reino de Cristo y nos arrepentimos de haberlo realizado, tantas veces, a sus espaldas.

(0510)

Se marchó lejos… y está ¡tan cerca!

¿Vosotros veis a Dios con vuestros ojos?

No.

Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.

Desde su ascensión al cielo, Dios encarnado se marchó lejos. Lejos de nuestros sentidos. No lo vemos. Y –creedme– es bueno, aunque duela, que no lo veamos, porque su presencia nos intimidaría y limitaría nuestra libertad.

Envió sus criados a los labradores. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. Como aquellos labradores, aprovechando la lejanía de Dios, el hombre se ha adueñado de la Creación. Y abomina de aquéllos que le recuerdan que existe un Dios dueño de todo.

Pero si esos ojos, que no pueden ver a Dios, se abrieran bien… Verían su huella en la Creación, en el fluir de la vida, en la palabra de quienes nos recuerdan que ese Dios nos ama… y en la dicha de un tiempo de oración ante un sagrario.

No. Nuestros ojos no pueden ver a Dios. Pero si se abren ante el misterio, el alma cae de rodillas y adora.

Pobres ciegos.

(TOA27)

El pulso de Cristo

La gente, para tomarse el pulso, toca con el dedo pulgar la parte inferior de la muñeca. Y siente tac, tac, tac… Cada latido del corazón se refleja ahí. Escribo «la gente» porque yo nunca lo he conseguido.

Pero el ejemplo me sirve. Porque el corazón del cristiano debería ser el pulso del corazón de Cristo. Tac, tac, tac… Se alegra Cristo, se alegra el cristiano. Llora Cristo, llora el cristiano. Perdona Cristo, perdona el cristiano.

En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo. Se alegra Jesús y se alegran aquellos setenta y dos. Pero no se alegran por lo mismo. El pulso está descompensado.

Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. Ésta es la alegría de los apóstoles. Sus superpoderes. Se han sentido fuertes, más fuertes que los demonios.

No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo. No os alegréis de vuestros superpoderes, que muy pronto me veréis despojado del poder en una cruz. Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Alegraos de que Satanás está vencido y vosotros salvados. Salvados por esa cruz.

Tac, tac, tac… ahora sí.

(TOP26S)

Pónselo fácil

Te lo dije el día de los santos arcángeles, y te lo repito en la fiesta de los ángeles custodios: Al celebrarlos, celebramos el Amor de Dios. Tanto te quiere Dios, que ha ordenado a un ángel que te guarde en tus caminos.

Pero, al final, va a resultar que te quiere más Dios de lo que tú te quieres a ti mismo. Porque Él ha encargado a un ángel que te cuide, pero tú no te cuidas nada, y traes al ángel de cabeza. No sabía que podía haber ángeles estresados. Pero el tuyo lo está. Con razón.

Si no rezas nada, si apenas te confiesas, si vives en el caos y en el desorden, si te atiborras de contenidos tóxicos en la televisión y en Internet… ¿qué va a hacer tu pobre ángel? Volverse loco. Debería haber pedido el reemplazo hace tiempo, pero no lo hace porque te quiere muchísimo. Y, en lugar de pedir la excedencia, lo que ha pedido es cita con el arcángel psicoterapeuta.

No se lo pongas tan difícil. Mira que él no puede bloquear tu libertad, ni llevarte a rastras a la iglesia, ni obligarte a confesar.

Cuídate, pónselo fácil a tu ángel.

(0210)

El ángel que fumaba

Se llamaba Hilda. Caminaba con dificultad. Y fumaba como cuatro carreteros. Siempre olía a tabaco. Estaba llena de limitaciones. Y Dios la quería con locura. Yo también. Era un ángel fumador. Venía a misa todas las tardes. En alguna ocasión fue casi la única feligresa que tuve en misa. Entraba en la capilla después de fumar y salía a fumar al terminar la misa. Se nos fue al cielo hace años.

Una tarde, mientras fumaba en la calle antes de misa, vio pasar a una mujer llorando. Y, como ella no conocía los malditos respetos humanos, la abordó: «Hay un sacerdote confesando en la iglesia. ¿Por qué no pasas y hablas con él?». Y aquella mujer, que no había pisado una iglesia en años, pasó y habló con el sacerdote. No os daré detalles. Pero os aseguro que Hilda salvó una vida.

La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

Hay muchas personas a quienes una palabra sobre Cristo les cambiaría la vida. Y pocos que, como Hilda, hablen de Jesús con la misma naturalidad con la que se encienden un cigarrillo.

¡Cuánto te recuerdo, buena amiga!

(TOP26J)

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