Si Dios no fuera misericordioso, nuestros ayunos y penitencias serían la tristeza en estado puro. Pero si Dios es misericordioso –¡y lo es!–, entonces ayunamos llenos de esperanza.
¿Qué es la misericordia? La misericordia es el amor al miserable cuando sus miserias están al aire. Consiste en que, cuando todo lo he hecho mal; cuando he traicionado a Dios, al prójimo y a mí mismo; cuando me he hundido en la ciénaga de mi pecado; cuando nadie que me viera en ese estado podría amarme, entonces Dios me mira, me sonríe, me abraza aunque esté sucio, me besa y me limpia. Y me dice: «También te amo cuando eres feo».
Has perdido los nervios en casa. Te has enfurecido. Le has gritado hasta al gato. Y todos huyen de ti, no quieren que les caigan más berridos. El gato se ha subido al tejado. Y tú estás lleno de vergüenza. Pero de repente miras al cielo, y ves que Dios te sonríe y te tiene la mano.
Pues, ahora que lo sabes, recuerda lo que ha hecho Dios contigo y haz tú lo mismo: Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. Baja ya del tejado y sonríe al energúmeno.
(TC02L)

















