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Espiritualidad digital – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

Amen dico vobis

«Amen dico vobis» es la expresión latina que traducimos, en los evangelios, como «En verdad os digo»

En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Si nos lo dice «en verdad», es para ponernos en verdad. Hacerse niños no es fingir, ni dar marcha atrás en la vida para volver a una etapa ya pasada. Hacerse niños en ponerse en verdad, porque, ante Dios, somos eso: niños recién nacidos, que nada saben y nada pueden. La mentira es la que nos decimos a nosotros mismos cuando nos creemos adultos, capaces de controlar nuestras vidas y las de los demás, y capacitados para juzgar de todo y a todos. Y la gran mentira consiste en creer que podemos ganar el Cielo por nuestros propios méritos, porque ya somos creciditos y podemos buscarnos, no sólo la vida temporal, sino también la eterna.

El niño no hace méritos para ganarse el Cielo; se deja querer, y disfruta del Amor de su Padre. Punto.

Por eso, sin humildad (que es verdad), nadie puede salvarse. Y todas las demás virtudes, si no hay humildad, se pervierten y acaban convertidas en pecados.

(TOP19M)

No estaba loco, sino enamorado

Llegas a misa un 10 de agosto, con 38ºC de temperatura en el ambiente, y te presentan a un tal san Lorenzo, que murió abrasado en una parrilla mientras hacía chistes e invitaba a los verdugos a darle la vuelta, porque la carne ya estaba hecha por un lado. Entonces te preguntas de qué va todo esto, qué sentido tiene tanto sufrimiento, y cómo es posible que uno pueda reírse mientras lo fríen sin estar loco perdido.

El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor. Seamos serios, aunque san Lorenzo se ría. Nadie puede estar a gusto mientras lo tuestan en una parrilla. Pero todos, listos y tontos, santos y pecadores, estamos a gusto con el ser amado. Si san Lorenzo se dejó quemar, es porque descubrió que Cristo estaba tumbado en la parrilla, esperándole, crucificado; y que, por tanto, él no estaría solo en el tormento.

Ojalá tú, que tanto amas al Señor, también lo vieras: Cristo está en tu dolor, está en tus soledades, está en tus fracasos, está en tus contrariedades. Antes de que tú llegaras allí, ya te esperaba Él. Y convirtió tu dolor en lance de Amor.

(1008)

Conversión y perseverancia

Ante Pedro hundiéndose en el agua, primero me sorprendo. Después, comprendo.

La sorpresa me asalta cuando se asusta y se hunde. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». Y es que el momento de asustarse ya había pasado. Si el Señor, sobre las olas, me dice «Ven», lo que me daría miedo es salir de la barca y echar pie al agua. Pero, una vez que lo he hecho, y he comprobado que puedo pisar el mar… ¿Por qué asustarme del viento?

Luego miro al mundo real… y comprendo. He visto, gracias a Dios, muchas conversiones. He presenciado ese momento en que un hombre abandona su barca y se lanza, sobre el agua, al encuentro del Señor, y sé que esa gracia hace que todo parezca fácil. Convertirse –perdonad– es lo sencillo. Lo difícil es perseverar. Porque a algunos que vi saltar de la barca entusiasmados, lo vi, años después, hundirse miserablemente ante los vientos de la vida. Desgraciadamente, ni siquiera todos pidieron ayuda.

Así somos. ¡Señor, que nos convirtamos! Pero, sobre todo… ¡Que perseveremos!

(TOA19)

Tan parecidos, tan distintos

Hace tres días, Jesús ensalzaba la fe de una mujer cananea cuya hija estaba endemoniada. Hoy, ante un israelita cuyo hijo está poseído, y ante unos apóstoles atónitos, Jesús se queja: ¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros?

Hemos visto las similitudes entre los dos casos. ¿Cuáles son las diferencias que provocan esa reacción tan distinta del Señor?

Así pedía la mujer: Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo (Mt 15, 22). Así pide este hombre: Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre mucho. La mujer pide por ella, se interpone entre el Señor y su hija, como si le fuera la vida en lo que pide. El hombre se limita a poner a su hijo ante la mirada de Jesús, pero él queda fuera. Él sólo pide; ella intercede.

En cuanto a los apóstoles, ante la mujer suplicaron a Jesús: Atiéndela (Mt 15, 23). Ante el hombre, se quejan: ¿Por qué no pudimos echarlo nosotros? Queda claro que, si uno no está muy seguro de poder mover montañas, es mejor pedirle al Señor que expulse los demonios que tratar de encararse directamente con el Maligno.

(TOP18S)

«Tomar la cruz» significa…

Dice el Señor: Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pero, cuando leemos tome su cruz, pensamos en cargar con un peso, porque la vida es pesada. Quizá deberíamos volver al comienzo; preguntarnos, de nuevo, qué significa «tomar la cruz». Hagámoslo mirando al Calvario, donde la expresión adquiere todo su sentido.

Tomar la cruz significa encaminarse a una muerte que es entrega generosa de la vida; es desgastarse cada día por amor a Dios y al prójimo, hasta que lo hayas entregado todo y seas recibido en el Cielo. Tomar la cruz significa emplear los días que te restan en subir un monte, venciendo cada mañana a la concupiscencia que atrae hacia los bienes terrenos, y ascender, lleno de alegría, con la mirada puesta en el Cristo que está en la cima. Tomar la cruz significa abrazarte a Jesús, como Simón de Cirene, porque quien te espera en la cima te acompaña, también, en el camino.

Y, en el colmo del asombro, tomar la cruz significa convertir la vida en una fiesta. Porque, en esa entrega rendida, el corazón del hombre queda saciado del Amor de Dios.

(TOP18V)

El pudor de Cristo

¡Cuántas veces le pidieron al Señor los judíos, sedientos de «pirotecnia celestial», un signo como el del Tabor!

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. ¡Lo que hubiesen dado muchos fariseos, y el propio Herodes, por ver aquello! Con gente como esa nunca hay que jugársela, pero, quizá, muchos de ellos, al verlo, lo habrían adorado como a Dios.

Sin embargo, Jesús nunca quiso ser adorado así, a golpe de pirotecnia celeste. Fue extraordinariamente pudoroso en público con su divinidad, y sólo en privado, ante sus más íntimos, mostró su gloria en un acto de amor y consuelo. Para el «público», el Señor reservaba otra señal: ante todo Jerusalén se mostró crucificado, coronado de espinas, abierto el cuerpo a latigazos, y cubierto de esputos. De este modo, sólo por amor quiso ser libremente adorado.

Tú glorifica a Dios, y jamás busques tu propia gloria. Aprende del Señor: sé pudoroso a la hora de hablar de ti mismo, no quieras deslumbrar a los hombres con tus talentos. Gloríate, más bien, como san Pablo, de vivir crucificado con Cristo, entregado a Dios y a los demás con sencillez.

(0608)

Cuando Dios te pone en tu sitio

cananeaEn ocasiones, Jesús podía ser muy duro y distante, como se mostró con esta mujer cananea:

No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.

Por dentro, el corazón del Señor se derretía. Pero, hacia fuera, Jesús adoptó esa actitud con una intención buena: la de poner a esa mujer en su sitio.

¿Cuál era su sitio? El mismo que el nuestro. No el de quien tiene derecho a exigirle a Dios sus favores, sino el del pecador que, por sus méritos, no merecería ni levantar los ojos al Cielo; y que sólo se atreve a pedir confiando en la infinita misericordia con que el Señor ama a los pecadores. La buena mujer supo ocupar ese lugar con una humildad admirable, y así recibió el favor de Jesús:

Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

En ocasiones, el Señor también quiere ponerte en tu sitio a ti: ante una humillación, un fracaso, una decepción… No te rebeles cuando ese momento llega. Imita a esta mujer, ocupa tu sitio, levanta al cielo los ojos con humildad, sé humilde, y recibirás el favor de Dios.

(TOP18X)