¡Qué frase tan misteriosa! ¡Y tan fascinante!
Tras quejarse el Señor de cómo los hombres lo critican por comilón y borracho (malditos puritanos), afirma: Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón.
Dar la razón a Cristo significa rendir el juicio. Lo que más le cuesta rendir al ser humano es el juicio y la voluntad. Conozco a gente que hace muchas cosas buenas. Las que le da la gana. Y las hace como le da la gana. Pero sienten pánico de preguntar al Señor qué quiere que hagan. Con el mismo ímpetu, tratan de ser santos. A su modo, ellos ya saben cómo llegar al cielo. La dirección espiritual les produce erisipela. No vaya a ser que el sacerdote les diga que se equivocan… ¡Ellos! No es fácil rendir el juicio.
Con todo, dar la razón a Cristo, lo cual supone necesariamente rendir el juicio, no significa no pensar. Significa pensar como Él. Por eso llama Jesús a estas personas hijos de la sabiduría, que es el Espíritu Santo. El Paráclito llena la mente del cristiano con los pensamientos de Cristo. Nosotros le damos la razón, y Él nos da la Razón: su Espíritu.
(TOP24X)

















