El Mar de Jesús de Nazaret

Espiritualidad digital – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

Atrevimientos

ElíasLe debo a un sacerdote hermano mío el haberme hecho reparar en ese modo de pedir tan especial que tenían los apóstoles. Mientras multitudes de enfermos le suplicaban, postrados a sus pies, los apóstoles pedían con una familiaridad que podría parecer insolencia, si tenemos en cuenta que así hablaban a Dios encarnado:

Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir.

Eso no es pedir, es casi exigir. Y, en el colmo del atrevimiento, la petición no era, precisamente, un ejemplo de piedad.

Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

Pero así piden los niños. En su inocencia, creen que el amor que sus padres les profesan les da derecho a todo. Y piden como tiranos encantadores: «Quiero ese juguete», «quiero caramelos», «quiero la luna».

¿Y qué, si la luna no les cabe en el dormitorio? Lo suyo es pedir, y ya sus padres sabrán lo que conviene darles.

Por insolente que pueda parecerte, imita en esto a los apóstoles: pide con frescura, con naturalidad, pide lo que quieras sin reparar en teologías. Ya sabrá Dios lo que debe darte y lo que no. Tú sé niño. Y Dios será Padre.

(TOB29)

“Evangelio

Cristianos que hablen de Cristo

Hace unos días, un sábado por la tarde, se congregó en la entrada de mi parroquia un grupo de niños acompañados por sus padres. No venían a la iglesia; simplemente, habían concertado ese punto de reunión para comenzar una actividad al aire libre organizada por alguna asociación cultural. Yo estaba rezando dentro, arrodillado, y alguno de los niños entró en el templo a curiosear. Me miró, y me dijo:

– ¿Y tú quién eres?

– Soy un sacerdote. ¿Sabes lo que es un sacerdote?

– No. ¿Y qué haces?

– Rezar. ¿Sabes rezar?

– No.

No os cuento más. Baste este pequeño episodio como ejemplo de la cantidad de personas que ya nada saben de Cristo. Es tristísimo sólo pensarlo. Y ojalá nos demos cuenta de la urgente necesidad que tiene Occidente de cristianos que hablen de Cristo.

Quienes no lo conocen no necesitan consejos morales que no entenderían, ni reproches apocalípticos que los desconcertarían. Necesitan, simplemente, cristianos que hablen de Cristo, que lo den a conocer sin miedo, con cariño de enamorados y orgullo de discípulos. Almas fascinadas que fascinen.

Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios.

(TOP28S)

“Evangelio

Si ahora no te ven, mañana te verán

Tengo un amigo que saluda cada vez que se afeita. Aunque está solo en el cuarto de baño, piensa que, el día del Juicio Final, toda su vida saldrá a la luz, y que, entonces, será divertido que lo vean saludar.

Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.

No te pido que imites a mi amigo, sino que, como él, te tomes en serio estas palabras del Señor. Guárdate de aquello que se hace a escondidas; me refiero a aquellas cosas que te harían sentir vergüenza si se conociesen. Porque se conocerán. Y Dios las conoce ya. Por tanto, si, para hacer algo, tienes que esconderte, por temor al juicio de los hombres, teme más el juicio de Dios, y no lo hagas.

Hay, también, dentro de ti, sentimientos que no te gustaría que salieran a la luz. Si estás sonriendo a alguien, y, por dentro, piensas: «¡qué pesado es, no hay quien lo aguante!», evita esos pensamientos y reza. Porque, un día, se sabrá lo que pensabas. Y Dios lo sabe ya.

Mejor, guarda escondidas cosas que te hagan brillar el día del Juicio. Haz el bien sin buscar protagonismos.

(TOP28V)

“Evangelio

¡Manos a la obra!

«Obrero» es el que vive de la obra. Si el tío Antonio decide hacerse una barbacoa en el chalet, y dedica unos ratos libres a poner hierros y ladrillos unos encima de otros, no por eso es un obrero. El obrero madruga, trabaja, suda, y llega cansado a casa.

Rogad, pues, a dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

 Hay pocos obreros en la mies de Cristo. ¿Por qué no eres tú uno de ellos? ¿Vas a pedirle al Señor que los envíe, mientras contemplas como trabajan?

No me engañes, ni te engañes. Porque, un día, hayas quedado con un amigo, y le hayas sugerido que se confiese, eso no te convierte en un obrero, sino en el tío Antonio. Serás obrero de la mies del Señor cuando te vaya la vida en tu apostolado:

Cuando conviertas tu trabajo profesional en siembra de amor divino.

Cuando te pregunten por tus dolores, y hables de almas que viven sin Dios.

Cuando las dificultades y sufrimientos de la vida los conviertas en monedas con que comprar almas.

Cuando quienes no conocen el Amor de Dios te roben lo mejor de tus oraciones.

¿A qué esperas? ¡Manos a la obra!

(1810)

“Evangelio

¡Qué ruda es la ruda!

¿Alguien sabe lo que es la ruda? Lo he tenido que buscar en Wikipedia. Y, la verdad, me parece un arbusto bastante repugnante. Por si fuera poco, según la discutible enciclopedia digital, tiene una digestión terrible, por muy bien que huela. En fin, como no tenía pensado hacerme vegano, evitaré el arbusto en mi dieta alimenticia.

¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!

Parece ridículo que, por un arbusto tan repulsivo y prescindible, pueda alguien pasar por alto nada menos que el Amor de Dios, que es la dulzura más sublime y exquisita para el alma. Y, sin embargo, lo cierto es que hacemos cosas peores.

Te obsesionaste intentando arreglar la cisterna del inodoro, y se te pasó la hora de misa. Te enfrascaste en tus preocupaciones, y les entregaste el pensamiento hasta el punto de no acordarte de Dios en todo el día. Te llenaste de indignación por una estupidez que te dijeron, y, a causa del enfado, dejaste la oración. Te interrumpieron durante el rosario, y ya no lo terminaste.

¡Casi mejor la ruda!

(TOP28X)

“Evangelio