El Mar de Jesús de Nazaret

Espiritualidad digital – Página 2 – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

Maniquíes de sacristía

La religiosidad también tiene su escaparate, sus maniquíes, sus pelucas y sus vestidos de temporada. Del mismo modo que existen fantoches de gimnasio, obsesionados con aparentar una forma física que nada tiene que ver con su salud afectiva, mental o espiritual, también hay monigotes de sacristía. Les gusta parecer piadosos, jugar a santos y lucir rosarios y crucifijos. Frecuentan parroquias y monasterios en pos de una reputación de ejemplaridad. Y, para lograrla, son capaces de derribar al santo de la peana y subirse ellos.

Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones.

De todos los bailes de máscaras que ha producido la Humanidad, éste es el de peor gusto. Porque quienes lo bailan, mientras pretenden agradar a clérigos y beatos, ofenden al Dios de quien se sirven para su mascarada. Nada peor que un corazón podrido envuelto en formas piadosas.

Mira al Crucifijo: cubierto por los esputos de los beatos, y azotado por las infamias de los tartufos, esconde en su interior el corazón amabilísimo del Señor. Y mana sangre y agua, de la que beben aquellos que no hacen ascos de las burlas ni quieren agradar a nadie más que a Dios.

(TOP31S)

Templos con alma, y almas que son templo

LetránCelebra hoy la Iglesia universal la dedicación de la Basílica lateranense, mientras en Madrid celebramos a la Virgen de la Almudena, patrona de nuestra diócesis, venerada en nuestra catedral. Entre la basílica de San Juan de Letrán, erigida en el siglo IV, y nuestra catedral de la Almudena, concluida en el siglo XX, son cientos de miles la iglesias, basílicas y catedrales con que el pueblo cristiano ha querido honrar a su Señor. Gran parte de ellas son hermosísimas. Y, aunque sea motivo de muchos escándalos farisaicos, la riqueza empleada en edificarlas es homenaje de Amor al Dios escondido que en ellas habita.

Sin embargo, ante la hermosura de un alma en gracia, la riqueza y el esplendor de todos los templos edificados por la mano del hombre se queda en nada. El santuario más digno y hermoso que tiene Dios sobre la tierra es el alma en gracia… La tuya.

No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.

¿Te disgustaría ver tu catedral convertida en estercolero, o en casa de pecado? Más deberías horrorizarte si permites al pecado venial alojarse en tu alma, y no acudes con frecuencia a confesar para mantener limpio ese templo de Dios.

(0911)

Me soportaste

Si un niño me preguntase qué significa «hacerse cargo», le mostraría una imagen del Buen Pastor llevando sobre los hombros a la oveja perdida:

Cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento.

Hacerse cargo de tareas y ocupaciones supone un trabajo. Pero hacerse cargo de una persona supone dar la vida, porque las personas pesan. Sin embargo, si se trata de un ser querido, te alegras de llevarlo encima, porque el amor vuelve dulce la carga.

Jesús se ha hecho cargo de mí. Me encontró perdido en mis pecados, al borde de la condena eterna, y se echó el peso de mis infidelidades sobre esos hombros que cargaban con la Cruz. Me salvó soportándome. Podría haberme dicho: «¡No te soporto!». Pero no lo dijo: me soportó, me llevó sobre sus hombros, y me salvó.

¿Seré yo capaz, ahora, de decirle a alguien: «No te soporto»? ¿Podré negarme a hacerme cargo de mis hermanos? ¿No debería, más bien, soportarlos con la misma alegría con que el Buen Pastor me ha llevado sobre sus hombros?

Soportarse es también una forma de amarse. Soporta sin miedo a tu marido, a tu mujer, a tus hijos, a tus amigos… Y sonríe.

(TOP31J)

Preocupaciones familiares

En ocasiones, mientras contempla cómo nosotros tratamos de arreglar el mundo por nuestra cuenta, dándole vueltas y vueltas en la cabeza a los mil problemas que nos circundan, Dios se cruza de brazos. Sin abrir la boca, nos dice: «¡Adelante! Ya que te has propuesto ser Dios, sigue intentándolo. Y, cuando te canses, y quieras dejarme ser Dios a mí, aquí te espero».

A quien trata de suplantar a Dios a base de ocurrencias y preocupaciones, estas palabras del Señor le parecerán crueles:

Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

«¿Qué haría mi familia sin mí? ¿Cómo puedes pedirme que los deje solos, abandonados a su suerte, mientras yo me despreocupo de ellos para seguirte?».

No quieres entender a Dios. Si lo entendieras, su llamada te llenaría de paz: «Deja a tu familia en mis manos providentes, y tú ven a Mí y descansa en mi Amor. ¿Acaso no puedo yo cuidar de los tuyos mejor que tú?».

Déjale a Dios ser Dios. Tú sé niño, y disfruta de Él.

(TOP31X)

Los pobres y el tiempo libre

En la versión que san Lucas nos ofrece de la parábola de los invitados a la boda, la distinción entre ricos y pobres no la marca el dinero:

He comprado un campo y necesito ir a verlo. Dispénsame, por favor… He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor… Me acabo de casar, y por ello no puedo ir.

Los ricos (e incluimos a los ricos en afectos humanos, como el que se acaba de casar) son quienes tienen «demasiadas cosas que hacer». Mantener las riquezas, conservar el afecto de las criaturas, preservar el control sobre las propiedades, esclaviza al hombre y lo atrapa en una red que le impide acudir cuando Dios llama. Tus riquezas, al final, pueden ser tu propio infierno.

Tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos

Los pobres, en cambio, están ociosos. Y ese ocio les permite acudir a la llamada de Dios.

No te invito a no hacer nada, sino a no tener «cosas que hacer». Disfruta de Dios, goza haciendo en cada momento su Voluntad, y no tengas nada más que hacer. Así, serás pobre, y todo tu tiempo será «tiempo libre».

(TOP31M)