Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Otras conmemoraciones – Espiritualidad digital

El segundo comienzo del año

El año empieza dos veces: el 1 de enero y a comienzos de octubre. El 1 de enero comienza el año sin barrita inclinada: 2026. Y a comienzos de octubre comienza el año con barrita inclinada: el curso 2026/27.

Las témporas de acción de gracias y petición son una forma de superar la depresión posvacacional y presentar a Dios el curso que comienza. Porque nuestro trabajo no es esclavitud ni fastidio –aunque cueste–, sino ofrenda al Dios a quien amamos. Es decir, una prolongación de la Eucaristía y una extensión de nuestra oración.

Algunos creen que el trabajo es obstáculo para la oración. Qué pena, estar en la mesa del despacho y no en el reclinatorio de la iglesia. Pero se equivocan. La mesa del despacho –en la que debe haber un crucifijo– es altar sobre el que entregamos nuestro tiempo y nuestras fuerzas. Lo mismo vale para el mostrador de la frutería o para el asiento del conductor de autobús.

Por eso hoy damos gracias al Dios que nos invita a trabajar con Él y para Él. Le pedimos que nuestro trabajo extienda el reino de Cristo y nos arrepentimos de haberlo realizado, tantas veces, a sus espaldas.

(0510)

Pónselo fácil

Te lo dije el día de los santos arcángeles, y te lo repito en la fiesta de los ángeles custodios: Al celebrarlos, celebramos el Amor de Dios. Tanto te quiere Dios, que ha ordenado a un ángel que te guarde en tus caminos.

Pero, al final, va a resultar que te quiere más Dios de lo que tú te quieres a ti mismo. Porque Él ha encargado a un ángel que te cuide, pero tú no te cuidas nada, y traes al ángel de cabeza. No sabía que podía haber ángeles estresados. Pero el tuyo lo está. Con razón.

Si no rezas nada, si apenas te confiesas, si vives en el caos y en el desorden, si te atiborras de contenidos tóxicos en la televisión y en Internet… ¿qué va a hacer tu pobre ángel? Volverse loco. Debería haber pedido el reemplazo hace tiempo, pero no lo hace porque te quiere muchísimo. Y, en lugar de pedir la excedencia, lo que ha pedido es cita con el arcángel psicoterapeuta.

No se lo pongas tan difícil. Mira que él no puede bloquear tu libertad, ni llevarte a rastras a la iglesia, ni obligarte a confesar.

Cuídate, pónselo fácil a tu ángel.

(0210)

Porque Dios nos ama

Celebramos a los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Pero, en el fondo, y como siempre, lo que celebramos es el Amor de Dios por los hombres.

Porque los arcángeles, como el resto de las criaturas angélicas, fueron creados para que encontraran su dicha en alabar a Dios. Cuando salieron de sus manos, no había cielos, ni tierra, ni hombres. Sólo Dios, su majestad y su Amor. Y para esa majestad y ese Amor fueron creados.

Pero, después de que Yahweh creara al hombre, el hombre pecó y se separó de su Creador. Apartado de Dios y de espaldas a Él, el ser humano quedó en estado de muerte y de caída, atrapado por el sufrimiento, la soledad y el pecado.

Miró Dios cómo su criatura se despeñaba en el abismo, y fue tal su compasión, tan grande su ternura y tan asombroso el modo en que se había encaprichado del hombre, que movilizó los cielos y puso a los ángeles al servicio de los hijos de Adán para su salvación.

Por eso nos protege Miguel del Demonio. Por eso nos acompaña Rafael en nuestros caminos. Por eso nos ayuda Gabriel a conocer el plan divino. Porque Dios nos ama.

(2909)

Una ruina

Érase un hombre tan avaro, tan avaro, que hasta prestaba atención con interés.

Vale. Perdonad el chiste. Una licencia dominical.

Pero viene a cuento.

Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.

¿Acaso es malo el mercado? No. El mercado es necesario para la economía del ciudadano y del país. Pero tiene su momento y su lugar. Cuando uno entra en la casa de Dios, cambia de escenario. No todo es mercado.

En el mercado, el hombre busca su interés. Compra y vende. Pero el Amor ni se compra, ni se vende, ni busca su interés. Dios se regala a Sí mismo, se entrega sin esperar paga y arruina su interés hasta morir amando. Dios no es un mercader. Es un río que fluye generosamente por el alma y todo lo llena de vida.

Por tanto, cuando entres en Mercadona, busca las ofertas y que tengas suerte. Yo ya no tengo Mercadona cerca y me apaño con el cheque ahorro de Carrefour. Pero en la casa de Dios, que es tu alma, olvida tu ganancia, recibe a quien te ha regalado hasta su sangre, y entrégate sin reservas, que el Amor es una ruina.

(0911)

La fealdad convertida en hermosura

«Me voy al cielo»… Me lo dijo una mujer, antes de salir de este mundo. Y sé que me decía la verdad. «¿Pedirás por mí?», le pregunté. «Pediré por ti». Y se marchó. Dejó aquí su cuerpo maltrecho como una red rasgada y salió, feliz, al encuentro del Amor que la llamaba.

¡Qué hermosa es la muerte de un cristiano! Así como el cayado de Moisés abrió las aguas del Mar Rojo, la Cruz, el cayado de Cristo, convirtió en hermosura la fealdad suprema, y pobló con ángeles la que era guarida de demonios.

Porque la muerte era nieta en línea directa del Demonio, hija del pecado y la traición. Hasta que el Hijo de Dios se adentró en ella, abrió en la Cruz sus brazos, y se la arrebató al Enemigo para convertirla en Crucifijo.

Y ahora la muerte de un cristiano tiene toda la belleza del Cristo de Velázquez. Está perfumada de Amor, es puerta abierta hacia el cielo, y reina la luz donde antes gobernaban las tinieblas.

«¡Mira, allí está!»… Y señalaba hacia una esquina del techo. «¿Quién?». «La Virgen. Viene a buscarme»… Y murió sonriendo.

Llamad siempre al sacerdote para vuestros enfermos. Que mueran como cristianos.

(0211)

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