Evangelio 2018

Otras conmemoraciones – Espiritualidad digital

En la tienda nada es gratis

Entró Jesús en el templo, encontró a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados, y les dijo: Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.

Quitad esto de aquí… Dime, ¿qué es, para ti, esto? Tu alma es templo de Dios. ¿Qué la está convirtiendo en un mercado?

Sabes lo que es un mercado, ¿verdad? Ese lugar donde nada es gratis, y, lo que parece gratis, también cuesta dinero. «Si compra dos botellas, le regalamos la tercera». ¿Habrá algún incauto que piense que al dueño de la bodega le ha entrado un hervor filantrópico, y ha decidido que quienes le compren dos botellas son personas tan maravillosas que merecen que él pierda por ellos el importe de la tercera? Nadie lo piensa. Sabemos cómo funciona. Lo gratis, en el mercado, también se paga. Porque el que vende busca un beneficio. Y, además, está en su derecho.

Dios no vende. Dios regala. No busca su beneficio, sino el nuestro. Aunque decidas no colaborar económicamente con tu parroquia, seguirás recibiendo la comunión y la absolución. La casa de Dios no es un mercado.

¿Y tu alma? ¿A qué se parece más?

(0911)

El Puente

Me preguntaban, hace pocos días, si Dios mata. Sin necesidad de pensarlo, respondí que no. Mata el pecado, introducido en este mundo por envidia del demonio. Por eso la muerte es la nieta del demonio, porque es hija de su hijo. Dios no mata, Dios es vida y da vida. Sin embargo, para darla, ha elegido un camino misterioso y sublime: ha permitido que suframos las consecuencias del pecado y seamos humillados por la muerte; y ha enviado a su propio Hijo, tres veces santo como Él, a tenderse sobre la muerte en una Cruz y a hacer de puente (Pontífice supremo) que conduce a la eternidad. Y así, para nosotros, la muerte es Cruz, y la Cruz es Amor.

Con todo, no te extrañe si temes a la muerte. El propio Hijo de Dios sudó sangre ante ella. Pero mira al Crucifijo, y reconcíliate con ese paso que conduce al cielo.

Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os tomaré conmigo… ¡Dichosos los que mueren en el Señor! Hoy rezas por tus seres queridos que han salido de este mundo. Recuerda que Cristo murió por ellos, y reza con esperanza para que, cuanto antes, alcancen la otra orilla.

(0211)

Ya que nos invitas a pedir…

Puesto que el Señor ha dicho: Pedid y se os dará… ¿Qué le pediremos en este día en que la Iglesia, recién comenzada la temporada de trabajo, se presenta ante Él? Pidamos algo grande, algo que esté a la altura de Aquél que se entrega sin límites.

Señor, que el trabajo que estamos comenzando a realizar en tu nombre sea fecundo. Y, ya que me dejas hablarte con la libertad de un hijo, déjame también decirte que no nos conformaremos con una fecundidad terrena. Desde luego que deseamos que nuestras obras estén bien hechas, y cumplan su cometido aquí, en la tierra. Pero, a través de esa fecundidad temporal, queremos ofrecértelas, unidas a la Pasión de tu hijo, para que produzcan fruto de almas. Te pedimos, Señor, que nuestro trabajo sea apostolado.

Señor, que nuestro descanso te sea agradable. Porque sabes que, para trabajar bien, necesitamos descansar, te pediré ahora el descanso más reparador: que descansemos en Ti. Que nuestra oración sea descanso del alma, que la Cruz y el altar sean lecho de amor sobre el que nos recostemos… Y que también nuestro descanso corporal te sea agradable, porque no sepamos descansar sin Ti.

Sé que nos lo concederás.

(0510)

“Evangelio

Mejor que todas las webcams

¿Qué madre, si pudiera, no pondría un ángel al lado de cada uno de sus niños para que los cuidase? Como no pueden, las pobres les ponen una webcam en el dormitorio, y desde el trabajo miran por el teléfono móvil a ver si el niño se despierta, si se quiere comer los barrotes de la cuna, o si le da por reírse de la baby sitter, que ahora todo es en english. Pero la webcam no puede proteger al niño; tan sólo puede avisarte para que llames al 112.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial. Cuando el Señor dice estos pequeños, todos vamos incluidos. Para Él, todos somos pequeños. Y, porque Él sí puede, en lugar de hacernos nacer con webcam en la paletilla, ha preferido poner un ángel a nuestro lado para que nos proteja y nos guarde.

Claro que, si queremos que el ángel pueda realizar su labor en paz, debemos seguir siendo siempre niños. Porque el mayor quiere cuidarse a sí mismo, y por su cuenta se compra la webcam que custodie su imagen en Facebook.

(0210)

Un tiempo especial

Os comentaré una costumbre que he adquirido desde hace años, con la esperanza de que a alguno de vosotros pueda hacerle bien lo que me hace bien a mí.

Desde el día de hoy, fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, y hasta el 5 de octubre, cuando celebramos las témporas de acción de gracias, procuro dedicar especial atención a los ángeles. Tengo a mi favor que, dentro de tres días, la Iglesia celebra a los ángeles custodios. Durante esta semana, trato a los ángeles en mi oración, los invoco frecuentemente durante la misa, me acompañan en el rezo del rosario, y procuro hablar con ellos a lo largo de todo el día.

Veréis el cielo abierto… Es, para mí, una semana muy alegre. Pienso que, para los patriarcas y profetas del Antiguo Testamento, la visión de los ángeles era algo extraordinario y sobrecogedor, mientras que, para mí, que soy hijo de Dios, los ángeles son como unos niños muy limpios y muy simpáticos que me acompañan día y noche. Porque los hijos de Dios no temblamos cuando Dios abre las puertas de los cielos. Vivimos con el cielo abierto. Es nuestra casa. Y los ángeles, nuestros hermanos.

(2909)