Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Fiestas de los santos – Espiritualidad digital

El evangelio en la moviola

Hoy quisiera reproducir el evangelio en marcha atrás en la moviola. Los jóvenes no sabrán qué es una moviola. Que lo googleen (😂).

Toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. En la base del Monte, donde estamos antes de encontrar al Señor, Jesús cura tus enfermedades y alivia tus dolores. Hubo milagros cuando te convertiste, pedías y recibías, todo parecía fácil.

Se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo. Venían a oírlo. Conforme ascendías, fuiste escuchando la Palabra y recibiendo la instrucción. Así ibas conociendo y amando cada vez más a quien habías encontrado.

Llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles. Más arriba, Él te llamó para que fueras apóstol, y descubriste que tenías una misión que cumplir en la Iglesia y en el mundo.

 Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Y, en lo alto del Monte, llegó la noche. Jesús te tendió la mano para que lo acompañaras en el Gólgota. Ya nada era tan fácil. Pero había llegado el tiempo del Amor verdadero.

(2810)

A la séptima va la vencida

No sé si soy yo el tonto, o si los tontos son quienes me dicen: «¡Padre, he leído Las Moradas de santa Teresa y me ha gustado muchísimo!». Prefiero pensar que el tonto soy yo. Porque, a mí, Las Moradas de santa Teresa me han hecho un bien inmenso. Pero la primera vez que las leí no entendí ni palabra. Ni la segunda. Ni la tercera. A la cuarta comencé a entender algo. Y, tras la séptima lectura, ya no sé, ni quiero, salir de ese castillo interior. Tan zoquete soy que he necesitado siete lecturas.

¿Y qué es lo que vislumbra este zoquete? Esto:

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Vislumbro, al adentrarme en ese castillo, que la oración es camino de amor hacia Cristo en el que, poco a poco, el alma se va acercando a la unión con Él. Y cuando se alcanza esa unión, el alma descansa con un descanso que hace al cuerpo capaz de todas las fatigas. Porque, estando el alma en reposo de Amor, recostada en su Amado, ya nada pesan los cansancios de esta vida.

Pero ha sido a la séptima. Zoquete de mí.

(1510)

Por no rezar, por no escuchar…

vocaciónY, al final, ¿qué es un santo? ¿El que alcanza el último peldaño de la escalera moral: malo, normal, bueno, buenísimo… y santo? ¿Alguien que nació con genes que lo predisponen para la mística? ¿Un friki de la religión que lleva las cosas hasta el extremo? ¿Qué es un santo?

Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “Mise­ri­cordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a justos sino a pecadores».

Un enfermo curado por el Médico. Un pecador perdonado por Cristo. Un pecador enfermo a quien Jesús dice: Sígueme.

Porque es el Señor quien toma la iniciativa. Todo, en los santos, viene del cielo. Todo es gracia.

¿Quiere eso decir que ellos no han hecho nada?

Claro que han hecho: Él se levantó y lo siguió. Han escuchado la llamada, se han levantado, han dicho que sí a Cristo, se han dejado perdonar, se han dejado sanar… Por eso Dios ha podido obrar maravillas en ellos.

Por no rezar, por no escuchar, por no levantarse (¿del reclinatorio?), por miedo a decir que sí, muchos se sepultan en la mediocridad cuando podrían ser grandes santos.

(2109)

Mártir de la verdad

En Occidente, la verdad ha dejado de interesar. Por mucho que se denuncien las «fake news», esas denuncias son también «fake», porque llaman «fake» al relato que no coincida con su relato. Hemos perdido pie con la verdad. Vivimos en una nube ideológica donde lo que salga de los parámetros de las consignas oficiales queda automáticamente fuera de juego como «fascista» o «retrógrado». Si un periódico español (y eso no va a pasar) abriera la edición de mañana titulando: «Trescientos niños han sido aniquilados ayer en el vientre de sus madres», el dueño del diario sería procesado por delito de odio, y la noticia catalogada como manipulación o «fake news».

Pero es la verdad.

¿A quién le importa?

Queda mejor poner en portada un crimen (¡uno!) machista. Aplausos al editor. Y un minuto de silencio por la víctima en todos los escenarios oficiales.

Por eso venero a Juan Bautista. Porque fue mártir de la verdad.

Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.

Y murió por fascista.

Tenemos que recoger ese testigo. Y perder el miedo a la verdad, aunque nos cueste la vida. Porque Cristo es la Verdad. Y lo demás… «fake».

(2908)

La flauta de Bartolo

Bartolo tenía una flauta que sólo tenía un agujero. Así me lo enseñaron de pequeño. Y una flauta con un agujero supongo que sólo puede dar una nota, porque si tapas el agujero no sale al aire.

¿De Nazaret puede salir algo bueno? El único agujero en la flauta era un prejuicio. Y de ahí no lo sacabas. De Nazaret no sale nada bueno. Ese Jesús del que me hablas es de Nazaret. Luego ese Jesús no es bueno. Un silogismo en FERIO. Con la flauta de Bartolo como premisa mayor.

Ven y verás.

La única forma de perforar otro agujero en la flauta de Bartolo es la experiencia. Ven, míralo, conócelo y comprueba que ese hombre es bueno.

Menuda sorpresa. Cuando fue Bartolo con su flauta a ver a Jesús, descubrió que Jesús lo había visto primero.

Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. El mirador mirado. Y se sintió mirado con cariño, se sintió comprendido hasta la médula, se sintió amado por Aquél a quien no conocía.

A mí, Jesús, me sucedió lo mismo. Antes de que te encontrase, me encontraste Tú. Y me cautivaste. Y no sé tocar la flauta.

(2408)

¿Qué pinto yo recordando al Correcaminos?

Muchos pasan la vida huyendo de la muerte, como huía, cuando yo era niño, el Correcaminos del Coyote en los dibujos animados, pero con menos suerte. La muerte es un perseguidor más listo que el Coyote, y no usa artilugios marca ACME. Puedes pasar la vida huyendo, y la muerte siempre te atrapará. Habrás fracasado sin remedio.

O puedes darte la vuelta, encarar la muerte, y decidir entregar la vida voluntariamente. Nadie me quita la vida, yo la entrego libremente (Jn 10, 18). En lugar de convertir tu vida en una huida abocada al fracaso, la conviertes en un regalo que entregas a Dios y a los demás. Y lo haces con alegría, sin la angustia de quien siente que le arrebatan la existencia. Y mueres sonriendo, y esa sonrisa es el corolario de tu entrega generosa.

Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

Existe una tercera opción: Dejar que otros te quiten la vida. Cuando la entregas tú, aún eres su dueño y decides a quién se la das. Cuando otros te la arrebatan y tú te dejas comer mansamente por Amor, eres hermano de los mártires.

(1008)

Los amigos de Jesús

He pedido cita con mi médico de cabecera, y me la dan dentro de tres semanas, cuando los achaques propios de la edad ya hayan resuelto definitivamente el problema de la edad. Ay de mí.

Es una doctora. Cuando la veo, le cuento mis achaques y me receta medicinas. No sé nada de su vida, y ella sabe lo justo de la mía, lo relativo a mis achaques.

Seguramente, a mucha gente le pasaba (¿le pasa?) lo mismo con el Señor. Le contaban sus problemas, Jesús oraba sobre ellos y aliviaba sus sufrimientos. Pero poco sabían de Jesús, de su intimidad. Y poco le contaban de sí mismos, salvo sus dolores.

Una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María. Marta, María y Lázaro, sin embargo, conocieron a Jesús como amigo. Comían y cenaban con Él, hablaban de Él y de ellos, disfrutaban juntos el tiempo que compartían.

Yo quiero ser como ellos. Si le hablo de mis dolores, que me hable de los suyos. Si río con Él, que ría conmigo. Sano o enfermo, quiero ser, sobre todo, su amigo.

Y no tendré que esperar tres semanas. Que no tenga que esperarme Él.

(2907)

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