“Evangelio

Fiestas de los santos – Espiritualidad digital

Esposo y padre. Desagraviando

El escrúpulo, en la piedad, es un peligro. Para salvaguardar la virginidad de María, algunos representaron a san José como un ancianito, y al esposo de María le negaron el privilegio de la juventud.

 Al pobre José le ha tocado también cargar con uno de los nombres más horribles que jamás ha producido el retorcimiento hispanohablante: «padre putativo». Por más que lo hayan abreviado en Pepe (P.P.), sigue siendo un calificativo horripilante. Creo que una buena parte de la santidad de José consiste en no quejarse del trato que le hemos dado. Quisiera desagraviar.

José fue esposo, y muy esposo de María. La amó con verdadero y santo amor. La amó como un hombre joven ama a una mujer joven. Y tanto la amó, que sacrificó su instinto para preservar la virginidad del amor de su vida. La castidad de José fue apasionada.

José fue padre, y muy padre, de Jesús. Lo educó, lo amó como un padre ama a su hijo, y escuchó cómo Jesús le llamaba «Abbá». El que la generación biológica de Cristo fuera obra del Espíritu Santo nada restó a la paternidad de José.

Esposo y padre. Así debemos venerarlo. Desagraviemos tanto escrúpulo en la piedad.

(1903)

Una silla. Bendita silla

La fiesta de la Cátedra del apóstol san Pedro es única en el calendario. Todas las demás fiestas están dedicadas a honrar a Cristo o a los santos. Lo que hace único el día de hoy es que, en esta fiesta, veneramos una cátedra: una silla.

Ya comprenderéis que hablo en sentido figurado, pero no tanto: hoy no veneramos a san Pedro, ni a san Gregorio Magno, ni a san Pío X, ni a san Juan Pablo II. Todos ellos tienen su fiesta en otro lugar del calendario. Lo que hoy mantiene en acción de gracias a la Iglesia es la promesa, realizada por el propio Cristo, de guiar a su Iglesia a través del pecador que ocupe el lugar de Pedro, pecador también.

Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del Infierno no la derrotará.

Quienes dicen ser más de Juan Pablo que de Francisco, o más de Francisco que de Benedicto, son necios y cortos de vista. Los cristianos somos de Cristo, el Hijo de Dios que nos instruyó en Juan Pablo y en Benedicto, y que en Francisco nos invita a salir para derramar la misericordia de Dios sobre un mundo que yace en tinieblas.

(2202)

Gracias por los que siembran

Cuando un hombre comienza a existir, su alma se encuentra lastrada por el primer pecado. La fe no puede brotar de una tierra árida por generación espontánea. Es preciso recibirla, como recibe el suelo la semilla y el agua. Todo ello requiere el trabajo de un sembrador. Los padres que llevan al niño a bautizar, el sacerdote que sirve de cauce al Espíritu, los educadores que instruyen al niño, y después al joven, en la fe… Sin maestros ni sacerdotes, no habría cristianos.

Curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios». ¿Has dado gracias por las personas que sembraron en tu alma la semilla, y por quienes la hicieron crecer? Hoy es buen día para que lo hagas, mientras celebramos a los santos Cirilo y Metodio, que llevaron esa misma semilla a los pueblos eslavos. Piensa en tus padres, en los sacerdotes que ha pasado por tu vida, en tus catequistas, en los buenos amigos que te hablaron de Dios… ¿Qué habría sido de ti sin ellos?

Y sé dócil a la gracia. Reparte con generosidad lo que recibiste, para que, un día, otras personas den gracias a Dios por haberte conocido.

(1402)

Gente de paz y gente de «pachorra»

Estás desanimado, y no deberías estarlo. Llevas años anunciando a quienes te rodean la salvación que Cristo vino a traer al mundo, y nadie te hace caso. Asienten con la cabeza, pero, a la hora de la verdad, no están dispuestos a dar la vida como el Señor les pide. Has derramado vida eterna a tu paso, y piensas que de nada ha servido.

Te equivocas. Nada se pierde. La semilla que no da fruto cerca puede estar dando fruto lejos, muy lejos, donde menos sospechas.

Si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Se ve que no eran gente de paz, sino de «pachorra». Son cosas distintas. La gente de paz es gente de guerra, gente dispuesta a luchar para alcanzar una paz que llega tras la victoria, y que ya se experimenta en la misma lucha. Pero ellos no están dispuestos a luchar.

Recupera tu paz. Tu dolor es bueno; tu falta de esperanza, no. ¿Acaso creías que iban a hacerte más caso a ti que el que le hicieron al propio Señor?

Levántate. Tienes que continuar. Es preciso derramar vida eterna sin pedir nada a cambio. ¡Poneos en camino!

(2601)

Evangelio 2017

El drama de la libertad humana

No deja de sorprenderme el modo en que Dios ha dejado la salvación en manos de la libertad de los hombres. Es urgente que nos demos cuenta de la gravísima responsabilidad que pesa sobre nosotros.

A muchos les gustaría que esa salvación fuera obra de un decreto divino con fuerza imperativa: «¡Todo el mundo al cielo!». Pero las cosas no son así. Dios ha hecho su parte, ha jugado sus bazas, y a su propio Hijo lo ha enviado a la muerte para redimirnos a todos. Si, ahora, nosotros no respondemos, de nada habrá servido la Pasión de Cristo.

Id al mundo entero y proclamad el evangelio… ¿Y si no vamos? ¿Y si nos quedamos rezando en las iglesias y en las casas, convenciéndonos a nosotros mismos de que así agradamos a Dios? En ese caso, muchos hombres vivirán sin conocer a Cristo.

El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. ¿Y si el que se resiste a creer es buena persona, y es generoso y ayuda a su prójimo, pero no quiere admitir a Cristo en su vida? Será condenado. Sobrecogedor, pero cierto. He ahí el drama de la libertad humana.

(2501)

Evangelio 2017

Personas que sueñan con Dios

José es de esos hombres que sueñan con Dios. No hay muchos así.

La gente suele soñar con sus preocupaciones o con sus fantasías. Pasan el día dando vueltas a sus problemas, o renegando de sus vidas para desear otras. Y, cuando se duermen –si es que llegan a dormirse– todo lo almacenado en el corazón durante la jornada sale de la jaula, aprovechando que el carcelero reposa, y campa a sus anchas por los sueños como quien recorre su jardín privado.

Hay personas, sin embargo, que pasan el día con el pensamiento fijo en Dios. No es que no tengan problemas. Es que se los cuentan a Dios, y descansan. En cuanto a frustraciones… Pocas, o ninguna. Saben que la vida que les toca vivir es un regalo de su Padre. Por tanto, necesariamente ha de ser la mejor.

El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto». José se levantó… Las personas como José, que viven en manos de Dios, están en paz y son felices porque, como cabe esperar de ellos, obedecen en todo a Aquél de quien se han fiado.

(2812)

Evangelio 2017

El arte de detenerse y contemplar

Corre Juan hacia el sepulcro, como los pastores hacia Belén, porque, como ellos, busca a Cristo. El otro discípulo corría más que Pedro. A Pedro le preguntaría Jesús: ¿Me amas más que éstos? (Jn 21, 15). No sé si Pedro le amaría más; sé que Juan corría más.

Asomándose, vio las vendas en el suelo, pero no entró. Frena su carrera, y desde el umbral ora y contempla. Es el estilo de Dios, del gran Amante del Cantar de los Cantares cuando, tras correr por montes y collados, se detiene en la celosía de la casa de la amada (Cf. Ct 2, 8-9).

Así son las almas contemplativas. Se apresuran a estrechar distancias, pero esa primera distancia, la de la mirada absorta, la respetan y la mantienen. Necesitan orar antes de actuar, y callar antes de hablar.

Y después, cuando ha llenado el alma a través de las ventanas de los ojos, cuando Pedro ya ha pasado, entró también el otro discípulo. Vio y creyó.

Haz tú lo mismo. Durante estos días, permanece en oración contemplativa ante el Pesebre. Y, después, entra en él, hazte uno con Cristo y ofrece tu vida junto a la suya. Así, hasta la Cruz.

(2712)

Evangelio 2017

La Palabra sin palabrería

Cada vez que abrimos la boca, dejamos escapar mil palabras, y apenas decimos nada. Personalmente, cada vez que predico, o cada vez que me siento, como ahora, a escribir, termino la tarea con una cierta sensación de frustración: lo que quería decir no lo he dicho. He tratado de explicarlo, y quizá he logrado levantar un poco el velo y confundir otro poco, pero lo importante sigue velado. Ni doscientas, ni mil palabras harían más que enmarañarlo.

Por eso contemplo absorto el Belén. Dios, en una palabra, en su Palabra, la única que ha pronunciado y pronunciará, nos lo ha explicado todo. Que logremos entenderlo o no, depende de nosotros; es cuestión de que nos hagamos sencillos como Él, porque sólo los sencillos pueden entender a este Dios que nunca se complica.

No os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis; el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. No es preciso abrir la boca para que esto suceda. Cuando un cristiano se entrega enteramente a Dios, su vida queda oculta en la única Palabra, y toda ella dice «Cristo».

Calla. Calla y mira al Niño, hasta que tu silencio quede secuestrado por su elocuencia.

(2612)

Evangelio 2017

El pescador pescado

andres y simónSan Andrés es un santo «adventicio». Aunque no todos los años celebramos su fiesta durante el tiempo de Adviento, la mayoría de los 30 de noviembre son, junto a la Inmaculada, las dos fiestas que jalonan este tiempo de espera y de esperanza.

Venid y seguidme. Y ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron, sin preguntar a dónde iban. ¿Crees que entendieron a Jesús cuando dijo os haré pescadores de hombres? No entendieron nada. Sólo intuyeron que junto al Señor sus vidas se llenaban de luz y de sentido. Se enamoraron como sólo de Dios hecho hombre puede enamorarse un corazón.

¿Qué importa a dónde vamos? ¿Qué más da, si no sabemos lo que significa «pescar hombres»? Si estamos al lado de Jesús, si vivimos con Él y con Él caminamos, ya hemos alcanzado la meta, aunque sigamos andando. Si vamos contigo a Ti, ya hemos llegado.

¿Hombres? Nosotros, los primeros, hemos sido pescados. Te pertenecemos. Si «pescar hombres» significa propagar tu Amor, lo haremos, aunque no queramos, porque ese Amor tuyo nos quema en el pecho y necesita salir a incendiar la tierra urgentemente.

Andrés es Adviento, porque vio que Jesús venía, y el pescador se dejó pescar.

(3011)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

Luz sobre las sombras

todos-los-santosEl 1 de noviembre, claro como el sol, se nos ha llenado de sombras, aunque el alma que busca la verdad sabrá remontarlas hasta encontrar la luz.

Por un lado, están quienes se empeñan en celebrar tinieblas, y se visten de mamarrachos por la noche como si el miedo fuera placer y el mal gusto virtud. Ahí tienes a papás y mamás vistiendo al niño de demonio, a la niña de bruja, y al hermano mayor de esqueleto. Y los colegios, que prohíben belenes y pasan de la ceniza, con los esqueletos de noviembre y los carnavales de febrero montan la gran fiesta.

Por otro lado, andan melancólicos muchos cristianos llorando hoy a sus difuntos, con una impaciencia digna de mejor causa. Porque el día de difuntos es mañana.

Hoy es jornada de puertas abiertas en el cielo. Hoy escuchamos las alabanzas de los santos, y sentimos más cerca que nunca nuestro glorioso destino.

Dichosos los pobres, dichosos los limpios de corazón… ¡Y dichosos nosotros, que pronto estaremos con ellos si no erramos el camino!… Y si no nos da por vestirnos de fantoches para conjurar demonios o por llorar a los muertos en lugar de alegrarnos con los vivos.

(0111)

La Santa Misa y el Divino Protocolo