Evangelio 2020

Fiestas de los santos – Espiritualidad digital

Luck, be a lady tonight

Quien no haya visto «Guys an Dolls» tiene un serio problema cultural. Le aconsejo buscar la película, disfrutarla, y conocer a Sky Masterson.

Sky Masterson es el mejor lanzador de dados de todos los tiempos. «Luck, be a lady tonight», canta… y la suerte, que nunca le abandona, se comporta como una dama y guía sus dados hasta la gloria, encarnada en fajos de billetes. Inolvidable.

«Luck, be a lady tonight». Antes que Sky Masterson, los apóstoles ya pedían a la suerte que se comportara como una dama. Y una dama, una auténtica dama, se inclina ante su Señor, como se inclinó la Dama más dama de la Historia, que fue la Virgen. La suerte es, también, esclava del Señor. Y los dados señalaron a Matías.

A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. «¡Qué suerte, ser tu amigo!», diría Matías. Yo también lo digo. Qué suerte de padres, que me bautizaron; qué suerte de amigos, que me hablaron de Ti; qué suerte de sacerdotes, que me instruyeron. Somos tipos con suerte, con más suerte que Sky Masterson. Su gloria eran fajos de billetes; la nuestra es Cristo.

(1405)

(HOMILÍA EN AUDIO PARA QUIENES NO PUEDEN ASISTIR A MISA HOY) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

(Puede suscribir los audios como podcast añadiendo esta dirección a su agregador de podcasts: https://www.espiritualidaddigital.com/feed/podcast/ )

Un carpintero en el Cielo

Aquellos nazarenos lo decían en tono despectivo, mirando al Señor por encima del hombro: ¿No es el hijo del carpintero?

Habría que responderles: ¡Sí! ¡Exactamente! Es el hijo del carpintero. Y es el mismo que ha resucitado de entre los muertos, y que, recibido ya en la gloria de su Padre, no se avergüenza, sino que se enorgullece de seguir siendo el «Hijo del carpintero». Las llagas de sus manos son, también, los callos que se formaron mientras trabajaba en el taller de José. Conserva las marcas de los clavos en aquellas manos encallecidas por el desgaste del trabajo diario. Todo ello lo ha llevado al Cielo, y todo ello lo ha convertido en gloria.

Junto a lo dolores de su Pasión, ha glorificado sus treinta años de trabajo manual. Y, con ellos, presenta al Padre el trabajo de cada cristiano, realizado por amor a Él.

¡Qué alegría, poder decir que el Hijo de Dios, resucitado y glorificado, sigue siendo el «Hijo del carpintero»! Y qué alegría comenzar a trabajar cada mañana, sabiendo que nos unimos, en la tierra, a quien, en el Cielo, presenta al Padre nuestro trabajo.

Teníais razón, nazarenos. Hoy somos, todos los cristianos, hijos del carpintero.

(0105)

(HOMILÍA EN AUDIO PARA QUIENES NO PUEDEN ASISTIR A MISA HOY) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

(Puede suscribir los audios como podcast añadiendo esta dirección a su agregador de podcasts: https://www.espiritualidaddigital.com/feed/podcast/ )

¿Qué es un santo?

Y, al final, ¿qué es un santo?

Si me pones delante a los mártires, que se dejaron comer por las fieras mientras cantaban himnos, me llenaré de admiración, y me alegraré de su victoria… Pero me siento incapaz de imitarlos.

Si me muestras a los grandes fundadores, que convocaron multitudes, y emprendieron obras que se expandieron por toda la tierra, daré gracias a Dios por sus vidas, y por el fruto de sus trabajos… Pero ojalá pudiese yo influir en quienes tengo a mi alrededor.

Si me hablas de los ayunadores y penitentes, que apenas comían dos días por semana y castigaban su cuerpo con flagelos, purificando pecados propios y ajenos, me reconoceré hijo de sus penitencias y les guardaré gratitud perpetua… Pero me cuesta muchísimo privarme los viernes de la tostada en el desayuno.

Has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Pero si un santo es un pobre pecador a quien Dios manifiesta sus secretos mientras él escucha y recibe Amor… Si sólo hace falta ser un niño con los oídos abiertos y el cuerpo dócil para dejarse alzar por su Padre, entonces, ¡Señor, aquí estoy, hazme santo, quiéreme!

(2904)

(HOMILÍA EN AUDIO PARA QUIENES NO PUEDEN ASISTIR A MISA HOY) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

(Puede suscribir los audios como podcast añadiendo esta dirección a su agregador de podcasts: https://www.espiritualidaddigital.com/feed/podcast/ )

Tu vida: mensaje y reparto

Para este día de san Marcos tengo una pregunta: ¿Qué está anunciando tu vida a los demás? No respondas deprisa, porque me dirás que tu vida no es un anuncio; es tu vida, la vives, y punto. Pero no es cierto. Quienes te rodean ven tu vida, y captan el mensaje. ¿Qué mensaje estás enviando? Mírate desde el exterior, como si fueras espectador de tu vida, y responde: ¿de qué trata?

Te sorprenderás. Si eres sincero, quizá te percates de que tu vida trata sobre ti y tus problemas, tus planes, tus deseos y tus caprichos. En los títulos de crédito, el papel principal en el reparto es el tuyo: tú, haciendo de ti mismo. Y, como coprotagonistas, quienes te rodean, pero con mucho cuidado de no hacerte sombra.

Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación. Ellos se fueron a predicar por todas partes. ¿Qué sabes de la vida de san Marcos? Más bien poquito. Y, sin embargo, gracias a él conoces la vida de Cristo. Protagonista: Cristo. Estrella invitada: Marcos.

¡Qué gran cartel! Aún estás a tiempo de rehacer tu película. Pero date prisa, que cuando aparezca el «The End» ya no tendrá remedio.

(2504)

(HOMILÍA EN AUDIO PARA QUIENES NO PUEDEN ASISTIR A MISA HOY) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

(Puede suscribir los audios como podcast añadiendo esta dirección a su agregador de podcasts: https://www.espiritualidaddigital.com/feed/podcast/ )

Si lo hicieron ellos, ¿a qué esperas tú?

Te copio unas palabras que santa Teresa de Jesús dedica a san José: «No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios que no la vea más aprovechada en la virtud»… «No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer»… «Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma».

Tómalas en serio, que vienen de una santa muy sabia. Si el propio Hijo de Dios se puso en las manos de este varón santo, y le encomendó también el cuidado de su Madre santísima, ¿cómo no vas a confiarle tu vida, sabiendo que no quedarás defraudado?

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. Silencioso y obediente, estuvo atento a las más pequeñas necesidades de Jesús y María, para que nada les faltase. Así estará pendiente también de ti, si te pones en sus manos. ¿Tienes alguna imagen de san José en tu casa? ¿Te encomiendas diariamente al santo patriarca?

Lo hizo Jesús, lo hizo María, lo hizo Teresa… ¡A qué esperas!

(1903)

(MEDITACIÓN DE 30 MINS. SOBRE SAN JOSÉ PARA REZAR EN CASA) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

 

Por qué nos fiamos de Pedro

Si guardaras en tu habitación un tesoro de valor incalculable, ¿le darías a cualquiera las llaves de tu casa para que te regase las plantas antes de irte de viaje? Si, además, supieras que hay todo un batallón de enemigos esperando a que te marches para robar tu tesoro, ¿depositarías esas llaves en manos de una persona débil, fácil de intimidar, o capaz de traicionarte, por muy amigo tuyo que fuese?

Sin embargo, Jesús lo hizo. Entregó las llaves de su Iglesia a una persona frágil y pecadora. Aún no se había marchado el Señor al Cielo, y Simón ya lo había negado tres veces con juramento ante sus enemigos. ¿Por qué se fio Jesús de él?

No se fio. Jesús conocía perfectamente la debilidad de Pedro. Sus palabras, más que una encomienda, son una promesa: Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos. Es decir: «Yo estaré contigo en tu ministerio. Lo que tú ates, lo ataré. No temas».

Por eso nosotros sí nos fiamos de Pedro. Porque fiarnos de Pedro es fiarnos de Cristo.

(2202)

No puedes no anunciar

Le pido a Dios, en la fiesta de estos santos que entregaron la vida al anuncio del Evangelio, las mismas entrañas de compasión que ellos tuvieron. Sabiendo que en los pueblos eslavos no había un alma que conociera a Jesucristo, y no pudiéndolo sufrir, acudieron allí a evangelizar a aquellos pobres hombres.

Mira a tu alrededor. Enciende el televisor, escucha la radio, navega por Internet y por las redes sociales… ¿No te da lástima? Son millones quienes viven sin Dios, esclavos de dogmas de diseño e indefensos ante el dolor y la muerte. Mientras tanto, tú tienes, en tu pecho, todo el Amor divino y la vida eterna que podría salvarlos… ¿No vas a hacer nada?

Decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Ya sé que muchos, al oírte, te despreciarán y humillarán, porque somos enviados como corderos en medio de lobos. Pero, aun en ese caso, la paz que les diste volverá a ti en forma de Cruz, y esa cruz los redimirá. La oveja, devorada por el lobo, transforma al lobo desde dentro.

Ten compasión… ¿No ves que no puedes no anunciar?

(1402)