Evangelio 2020

Fiestas de los santos – Página 2 – Espiritualidad digital

Al Capone rezando el rosario

No sé si san Mateo tendrá que ver con Eliot Ness, pero me he acordado de él. En aquellos tiempos, en que buena parte de la policía americana había sido comprada por Al Capone, se buscó a un equipo de agentes insobornables para que desmantelasen esa red de corrupción. A nadie se le hubiese ocurrido llamar a los más corruptos para eliminar el delito.

A nadie, menos al Señor. Y esta es una de las notas más sorprendentes y maravillosas del Evangelio. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. Quiere redimir el mundo del pecado, y no viene acompañado de un batallón de querubines, sino que se rodea de publicanos y meretrices a quienes llama por su nombre.

Así llamó a Mateo, y a Saulo, y a ti, y a mí. ¿O acaso pensabas que Jesús te había elegido porque fueses bueno? Nos llamó, siendo nosotros pecadores, y nos limpió con su divina sangre, para que nosotros continuásemos su obra.

Y esa obra debe llevarte a buscar la compañía de quienes viven en pecado, a manifestarles el Amor de Cristo, y a atraerles a su Iglesia. No eres Eliot Ness: eres Al Capone rezando el rosario. ¡Impresionante!

(2109)

Sed magis amica veritas

En «Camino», san Josemaría Escrivá dejó escrito: «No tengas miedo a la verdad, aunque la verdad te acarree la muerte» (n. 34). Viene muy a cuento la cita, en la memoria del martirio de san Juan Bautista.

Al profeta Jeremías le dijo el Señor: Prepárate para decirles todo lo que yo te mande. No les tengas miedo, o seré yo quien te intimide (Jer 1, 17). Y Jeremías, obediente a la voz de Dios, dijo al pueblo lo que el pueblo no quería oír, aunque por ello sufriera persecución.

Juan le decía a Herodes que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Y Herodes, instigado por Herodías, lo mandó matar. Pero para Juan, como para Jeremías, la verdad era mejor amiga, incluso, que la vida.

No dejes que pase esta fiesta sin haber hecho un propósito firme: En adelante, que la verdad sea siempre tu amiga, y la mentira tu peor enemiga. Si, por decir la verdad, tienes que sufrir, sufre con santo orgullo, como el Señor y los santos. Jamás mientas; ni en lo más pequeño; ni para un fin «supuestamente» bueno. Que poco bien puede salir cuando le pides prestada un arma al Demonio.

(2908)

Intimidades

Jamás sabremos qué sucedió bajo aquella higuera. Yo llevo años preguntándomelo, y preguntándolo, y continúo sin respuesta. No sé si ese dato formará parte de la gloria accidental de los bienaventurados, aunque me voy convenciendo de que, ni siquiera en el cielo, sabremos qué ocurrió.

Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

Ese momento, sagrado en la vida de Bartolomé, debe permanecer en la intimidad de amor entre Cristo y Él. El que, en nuestros días, hayamos perdido el pudor, y publiquemos en las redes sociales, ante el universo mundo, los detalles más íntimos de nuestras vidas en busca de «likes», es nuestra propia desgracia. No le abramos a Natanael una cuenta en Facebook.

Ojalá tengas, tú también, momentos de secreta intimidad con el Señor, y los escudriñes en lo más profundo de tu corazón, sin contarlos jamás a nadie que no sea el confesor. Esos momentos son los que convierten en romance la oración, y los que, secretamente, acaban transformando la vida. Quien no tiene secretos de amor con Dios no tiene verdadera vida espiritual.

Dejaré de preguntarle a Bartolomé por la higuera. También yo tengo mis secretos, y no admito preguntas.

(2408)

La verdadera eficacia

¿Has visto alguna vez un grano de trigo con patas? ¿Verdad que no? ¿Has visto alguna vez un grano de trigo del tamaño de un balón de fútbol? ¿Verdad que no?

El grano de trigo no se mueve, es pequeño, y depende para todo de la mano que lo siembra. Sin embargo, cuando es sembrado y da fruto, proporciona alimento y te permite tener pan en la mesa.

Si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda infecundo, pero si muere da mucho fruto.

Aprende bien la lección. Porque, a veces, te crees muy grande, y eres ¡tan pequeño! No somos eficaces cuando nos movemos mucho, ni tampoco cuando desplegamos todas nuestras capacidades como despliegan sus alas los pavos reales. Somos eficaces cuando morimos, es decir, cuando entregamos la vida. Cuando rendimos el entendimiento y la voluntad para aceptar lo que nos dice el director espiritual; cuando aceptamos con humildad un imprevisto que trastoca todos nuestros planes; cuando acogemos con mansedumbre un dolor o una enfermedad; cuando decimos que sí a quien nos pide ayuda, aunque tengamos que sacrificar nuestro tiempo libre… Cuando así unimos nuestra vida a la Cruz de Cristo, entonces damos fruto en abundancia.

(1008)

En el Cielo no hay cobertura 5G

Hace veinticinco años, vivíamos tan contentos con el gprs. Luego vino el 3G; después, el 4G; y, ahora, nos anuncian el 5G. Las velocidades de la conexión a Internet se vuelven estratosféricas. Hace cien años, la mayor parte de la población no tenía teléfono. Y, hace quinientos años, las cartas tardaban semanas en llegar.

Está visto que cada vez vivimos más deprisa. Pero Dios no se acomoda a nuestros vértigos, se ríe de ellos, y se goza en hacernos esperar, como a las vírgenes de la parábola:

El esposo tardaba

La gente querría una oración 5G: rezas un padrenuestro, y, antes de que termines, tienes el milagro servido. Pero lo cierto es que no hay 5G para la oración. Dios, normalmente, se retrasa, y nos hace esperar.

Nos sienta bien. La espera nos vuelve humildes y fieles; la velocidad nos atonta. Pero, para que la espera aproveche, es preciso velar.

Velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Mientras Dios te hace esperar, debes seguir rezando y mantener viva la esperanza. Recuerda que mucho te ha esperado Dios a ti (tampoco te has santificado con 5G, precisamente). No hay nada de malo en que aprendas a esperar a Dios.

(0908)