Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Adviento – Página 2 – Espiritualidad digital

Un trono para el Rey

Cuando estudié hebreo me explicaron que la grafía con que se escribe el nombre de David es la misma con que se escribe el número catorce. Y, así, la genealogía de Jesucristo, en san Mateo, supone todo un juego de palabras:

Las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.

Ese catorce… catorce… catorce también se lee David… David… David.

Gabriel dijo a María: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre (Lc 1, 32). Con cábalas o sin ellas, Cristo viene a reinar, a recoger el testigo de David y a ser rey, no sólo en Israel, sino en cada uno de los corazones de los hombres.

No reinará de forma despótica, ni traerá consigo un ejército que someta a los hombres por la fuerza. Será rey como se convierte el recién nacido en rey de la casa. Querrá toda nuestra atención, nuestro cariño, y nuestra ternura. A falta de ocho días, podrías ir poniendo todo tu amor en el belén de tu casa, para que así, cuando nazca el Niño Dios, encuentre preparado un buen trono.

(1712)

“Evangelio

Importancia de la denominación de origen

No todo lo que hay sobre la tierra viene del cielo. Del cielo vienen la sonrisa de los santos, la paciencia de los mártires, la castidad de las vírgenes, la belleza de los campos, la Eucaristía, el perdón que nos administra el sacerdote… Pero en la tierra también encontramos injusticia, mentira, manipulación, afán de poder, lujuria, envidias, egoísmos… Y eso no viene del cielo, sino de los hombres. Conviene distinguir muy bien la denominación de origen de cada producto, porque incluso, dentro de nosotros, se dan cita lo mejor y lo peor.

El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres? Los hombres desprecian una Navidad alumbrada por el Niño Dios, y preparada con ayuno, sobriedad, penitencia y conversión. Hay otra navidad: la de las vacaciones de invierno, la lotería, y los gastos sin fin, que se prepara con comidas y cenas de empresa, compras sin cuento, alboroto y mucho ruido. Es lo que han hecho los hombres con la Navidad que vino del cielo.

¿Y tu Adviento? ¿Viene del cielo, o de los hombres? ¿Sucede en comercios y restaurantes, o en un alma que se está vaciando de tierra para hacer sitio al Niño Dios?

(TA03L)

“Evangelio

El Bautista, y tú

Cuando la semilla se siembra, es preciso que, primero, la tierra haya sido arada. A la semilla hay que prepararle el camino, si queremos que dé fruto.

Cuando Dios quiso sembrar en tierra su semilla, su Hijo, también eligió prepararle el camino. Y envió a Juan Bautista con esa tarea: Este es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti». Para que la salvación que el Hijo de Dios traía al mundo diese fruto, era preciso que los hombres estuviesen arrepentidos y dispuestos a convertirse. Por eso Juan proclamó un bautismo de conversión.

Dios te ha encargado a ti la misma tarea. Prepárale el camino. En tu hogar, en tu lugar de trabajo, en tu grupo de amigos… Vive de tal manera que quienes te rodean quieran ser mejores, y estar más cerca de Dios. Seguro que puedes animar a unos cuantos a que se confiesen; a otros, a que recen más; a otros, a que se reconcilien, si están enfrentados… Y, con otros, quizá no puedas hacer más que rezar por ellos y transmitirles cariño y alegría. Pero por ahí se empieza.

Prepara, tú también, el camino al Señor.

(TAA03)

“Evangelio

El anuncio de Juan

Es fácil emprenderla contra escribas, fariseos, maestros de la Ley y sucedáneos cuando leemos: Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Somos especialistas en esquivar los golpes, no nos damos fácilmente por aludidos. Creemos que, de haber escuchado a Juan, hubiésemos sido sus más fieles discípulos. Todo ello lo pensamos ahora, cuando el testimonio de Juan ha sido consagrado por Cristo. Pero, realmente, si hubiéramos estado allí en aquel momento… ¿estamos seguros de que le hubiéramos creído?

Sé sincero. ¿Cómo te sentirías si, al comenzar la homilía de misa de doce, el sacerdote os dijera: ¡Camada de víboras! ¿Quién os ha enseñado a huir de la ira que se acerca? Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego (Mt 3, 7. 10)?

Por experiencia sé que a la gente no le gusta verse acusada. Seguramente, a mí tampoco. Es más fácil decir que el sacerdote es un radical, apocalíptico y preconciliar, que asumir que uno va camino del Infierno.

Y, sin embargo… si no escuchas el anuncio de Juan, tampoco recibirás a Jesús. Piénsalo.

(TA02S)

“Evangelio

Llorando hoy, para bailar mañana

profetasA Juan Bautista lo escucharon muchos, y le obedecieron pocos. Los pocos que guardaron sus palabras se fueron en pos de Jesús. En cuanto a los demás… Acudían al profeta como quien acude a un espectáculo, se dejaban bautizar como quien se baña en la piscina y, después, hacían lo que les venía en gana, como casi todo el mundo. Uno de ellos fue Herodes, quien, más bien, hacía lo que le venía en gana a Herodías, y mató a Juan.

«Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado». Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: «Tiene un demonio».

No vayas a pensar que, con rezar e ir a misa, está todo hecho. Además, es necesario obedecer. Debes ayunar hoy con Juan, y llorar tu pecado al son de sus lamentos, para, mañana, comer con Jesús, y bailar al son de su divina melodía.

Porque muchos, que rezan y van a misa, no se conforman con hacer lo que les viene en gana, sino que, además, quieren tocar la flauta, y que Dios baile; lamentarse, y que Dios llore. Pero sólo la obediencia nos permitirá recibir en casa al Señor.

(TA02V)

“Evangelio

La violencia de Juan el Bautista

Entramos hoy en la «segunda parte» del Adviento. Hasta ayer, el profeta Isaías nos fue marcando el camino. Poco a poco, irá cediendo el testigo a Juan Bautista, quien será protagonista del evangelio hasta el día 17. Ese día entraremos en la tercera parte del Adviento, en el camino hacia Belén.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

El «mayor de los nacidos de mujer» fue un hombre violento. Pero su violencia no le enfrentaba a sus hermanos, porque Juan era violento consigo mismo. Se hacía violencia para ayunar, hacer penitencia y permanecer en vela ante la venida del Señor. Con esa santa violencia, arrebató muchas almas a Satanás.

Abajar los montes, elevar los valles, enderezar las sendas torcidas, según te lo ha enseñado el Bautista, requerirá de ti esa santa violencia. ¿La estás ejerciendo? ¿Procuras ser sobrio en la comida y la bebida? ¿Te disciplinas para respetar tus tiempos de oración? ¿Contienes la ira y la soberbia?

Si no es así, por favor, no seas tan «pacífico» con tu pecado. Mira que ahora el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

(TA02J)

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El hogar al final del camino

Hay quien pasa doce horas en la cama, y aún no se quiere levantar porque «está cansado». Y hay quien trabaja sin apenas reposo, y sonríe como si no le supusiera esfuerzo.

Nos cansamos mientras recorremos un camino, y, cuando llegamos a la meta, descansamos. Si, además, esa meta es también hogar, el descanso es completo, porque el corazón reposa en los seres queridos.

Quien permanece doce horas en cama puede seguir cansado, si sabe que no ha llegado a casa, y que aún tiene un largo camino que recorrer. Sólo pensar en ese camino agota sus fuerzas, por mucho que el cuerpo repose. Sin embargo, las madres nunca se cansan de amar a sus hijos, aunque ese amor se les lleve la vida.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados… y encontraréis descanso. Cristo es descanso, porque Él es la meta. Quien a Él lo tiene, lo tiene todo. Él es el hogar del peregrino, el abrazo que anhela el solitario, el final del camino. Mientras vivimos para nosotros mismos, nos cansamos, porque siempre deseamos más. Cuando vivimos para Él, la vida es descanso, porque ya hemos alcanzado todo cuanto el alma necesita para ser feliz.

(TA02X)

“Evangelio