A Simón Pedro le han llegado al alma las palabras de Jesús, según las cuales le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de los cielos.
Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
En otras palabras, quiere seguridades: «Nosotros somos pobres, lo hemos dejado todo por Ti. ¿Podremos nosotros entrar en el reino de los cielos?»
Quizá no era consciente de que ya había entrado en ese reino. Vivir junto a Jesús es vivir en el cielo, como vivir sin Él es sufrir el infierno. Me comentaba una persona que se había sorprendido al ser consciente de que Jesús estaba a su lado, viendo con ella una serie de TV. Eso es estar viendo la televisión desde el cielo.
Y tampoco era consciente Simón de que, durante esta vida, jamás debes decir: «¡Ya está!». Nunca está. Hoy lo has dejado todo. Mañana querrás recuperarlo y negarás tres veces a Jesús. Y sólo con lágrimas podrás salir de ese infierno.
Hasta que no hayas entregado al Señor todos los días que te restan de vida, no te atrevas a decir: «¡Ya está!»
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