El apostolado urgente
En esta solemnidad del apóstol Santiago, patrono de España, lo mejor que podemos hacer es retomar su tarea.
El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor. Y buen servicio realizó, porque llegó a nuestra tierra, abrió los labios, y pronunció el nombre de Cristo. Sellando sus palabras con la entrega de su vida, quiso Dios que ese nombre se extendiera por toda la tierra que es hoy España.
Hasta hoy. Hoy son muchos quienes no lo conocen.
Muchas veces les hago a mis feligreses esta pregunta: ¿A cuántos que no lo conocen les has hablado de Cristo en los último quince días? Hoy os la hago a cada uno de vosotros. No quiero conocer la respuesta, quiero que os hagáis la pregunta.
Porque el apostolado cristiano hoy, en Occidente, no consiste en invitar a los hombres a misa ni a confesarse. No van a venir, porque ya no saben lo que es la Eucaristía ni la Penitencia. El apostolado urgente en nuestros días es hablar abiertamente de Cristo, darlo a conocer, para que de nuevo cautive los corazones y enamore a hombres y mujeres. Después de conocerlo, ya enamorados, se bautizarán, vendrán a misa y se confesarán.
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