¿Tú crees en la suerte? Yo creo en la suerte. Y mucha he tenido, al haber sido bendecido por Dios con la fe y haber sido elegido para el sacerdocio. Soy la persona más suertuda del mundo. Y creo que detrás de la suerte está Dios. San Matías creía en la suerte. ¡Cómo no iba a creer, si fue elegido a través de unos dados! Pero también sabía quién los lanzaba.
Los que me parecen unos mentecatos son quienes sólo creen en la suerte a medias. «¿Por qué yo he tenido la suerte de tener fe y mi vecino no?» Bobo, a ver si te enteras. Tu vecino ha tenido la suerte de tener un vecino con fe. Pero si no te acercas a él y le transmites el regalo, tendrás algo más que mala suerte cuando el Señor te llame.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido. La Iglesia no es una multinacional en la que el jefe de personal dice a los empleados: «Tú, al matrimonio; tú, sacerdote; tú, monja». La Iglesia sólo ratifica la elección de Cristo. Y Cristo no elige a los mejores, elige a quien quiere. Pura suerte.
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