Evangelio 2022

Fiestas de la Virgen – Página 2 – Espiritualidad digital

El camino que lleva al Camino

Quien estuvo allí nos lo cuenta: Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.

Dios nunca permite castigo sin consuelo en quienes lo aman. Si en Getsemaní envió a un ángel para confortar la angustia de su Hijo, en el Calvario quiso endulzar la agonía del Cordero con la presencia de su madre. He aquí uno de los motivos de la presencia de María junto a la Cruz. Pero existen, al menos, dos más:

En las bodas del Cordero, consumadas en el Leño santo, María es la Esposa y es la Iglesia. Como acoge la esposa al esposo dentro de sí en la noche nupcial para ser fecundada, así María acogió en su inmaculado corazón los dolores y la sangre de su Hijo, derramados en el tálamo de la Cruz, y quedó fecundada como madre de un pueblo santo: Ahí tienes a tu hijo.

Pero la Virgen es, también, camino que lleva al Camino. Si el cristiano quiere unirse a la Pasión de Cristo, no veo otra senda que María. Con ella llegó Juan, y junto a ella llegaremos tú y yo a lo alto del Calvario. Sus brazos son asiento del alma de niño que contempla el Crucifijo.

(1509)

La loca que jugaba con la Virgen

Santa Teresa llamaba a la imaginación «la loca de la casa», porque fácilmente se alborota y brinca de un sitio a otro, tirándonos de la manga para arrastrarnos en su delirio. Pero a esta loca, si la llevas de excursión a los prados del Evangelio, la verás gozar, y la que antes estorbaba tu oración será tu lazarillo y abrirá tus ojos al Misterio. Mirado con la imaginación, el Evangelio se vuelve vida, y tocas, miras, hueles, oyes y saboreas. El diagnóstico de santa Teresa necesita la receta de san Ignacio: la composición de lugar.

La fiesta de la Natividad de la Virgen es un deleite para la imaginación. Imagina a la Virgen niña, aún bebé; el rostro de Joaquín al ver por primera vez a su pequeña; las lágrimas de Ana al estrecharla por primera vez contra su pecho. Imagina aquellas primeras jaculatorias: «¡Qué guapa! ¡Parece un ángel! ¡Qué sonrisa tan preciosa!»…

Deja pasar dos años, e imagina a María correteando por la casa, diciendo sus primeras palabras o besando a sus padres. ¿No te dan ganas de hacerte niño y jugar con ella? ¡Pues no te prives! Lleva de excursión a la loca de la casa, y disfruta.

(0809)

Eres un cielo

¿Qué quiere decir la madre, cuando susurra a su pequeñín: «Eres un cielo»? ¿Qué quiere decir el enamorado, cuando llama «cielo mío» al ser amado?

Me hace gracia la expresión. Tras ella hay una intuición muy poderosa: el Cielo, más que un lugar, es una persona. Esa persona es Cristo. El Cielo es estar con Él. Y, por eso, a quien nos transmite esa paz y esa alegría que –lo sepamos o no– manan de su costado, le llamamos «cielo».

Pero tú, Virgen María, eres puro cielo. Tu alma es cielo, porque es inmaculada y limpia. Tu corazón es cielo, porque es embalse donde se remansan los sentimientos de Cristo. Y tu cuerpo es cielo, porque jamás fue manchado con la más leve sombra de pecado. Esas manos tuyas, esos tus pies, esa lengua oculta tras tus labios, nunca se movieron más que para servir a Dios. Tu vientre fue huerto sellado y Paraíso terrenal, pues sólo el Verbo Divino moró en él.

No podía Dios permitir que un cuerpo que era cielo en la tierra fuese devorado por gusanos. Por eso, al alzarte a la derecha de tu Hijo, no hizo sino llevar al Cielo lo que era cielo.

(1508)

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