Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

mayo 2026 – Página 5 – Espiritualidad digital

¿Pero aún no lo entendéis?

Dos mil años hace que el Hijo de Dios vino a la tierra, y muchos siguen anclados en la antigua Alianza. «Padre, con estos pecados no podré salvarme»; «Mi hijo no va a Misa, pero se salvará, porque es muy buena persona»… No hemos entendido nada. Ni siquiera nos hemos fijado en el buen ladrón.

Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Mirad qué afán de protagonismo. Y en nadie ha estado más justificado. Porque Él, Cristo, es el único Salvador del hombre. Mejor: Él es la salvación del hombre.

¡Que no! ¡Que nadie se salvará por ser bueno, ni se condenará por ser malo! La salvación consiste en conocer a Cristo, en mirarlo a los ojos y caer perdidamente enamorado de Él. ¿No veis que hasta los malos se enamoran? Meditad los santos evangelios, seáis malos o buenos, pasad tiempo recogidos ante el sagrario, clavad la mirada en el Crucifijo… hasta que se os derrita en corazón en el pecho. Y, entonces, comulgad su cuerpo y abrazaos fuertemente a Él hasta que nada más os importe en este mundo. Y estaréis salvados.

Y, además, ese Amor os hará buenos.

(TPA05)

¡Muéstranos a Cristo!

Estoy seguro de que quienes leéis estas líneas pedís cada día muchos favores al Señor. Pero, creedme, lo más grande, lo más importante que podéis y debéis pedir es vuestra unión con Cristo. Implorad que estéis tan estrechamente unidos al Señor que podáis decir al mundo lo mismo que el propio Cristo dice acerca de la unión entre su Padre y Él.

Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

Ojalá podáis decir: «Quien me ha visto a mí ha visto a Cristo».

Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras.

Ojalá podáis decir: «Lo que digo y lo que hago no lo digo ni lo hago por mi cuenta. Todo viene de los sentimientos del corazón de Cristo».

Pero, además de pedirlo, para lograr esa unión debéis tener una intensa vida de oración. Una vida de oración que sea, no una mera concatenación de peticiones, reflexiones y propósitos, sino un verdadero diálogo de Amor con Cristo, en el que os sumerjáis en su intimidad.

Porque, al igual que pidió Felipe a Jesús, el mundo nos está pidiendo: «Muéstranos a Cristo y nos basta».

(TP04S)

El día en que nadie trabaja y el alma del trabajo santo

almas sencillasConste que estoy en contra. Me opongo con todas mis fuerzas. Y con las del vecino, si me las deja. Protesto. No tiene sentido que la gente celebre la fiesta de San José Obrero levantándose tarde y faltando al trabajo. Hoy habría que trabajar doble. Si no ¿qué estamos celebrando? Me voy a plantar con una pancarta en la puerta del algún ministerio. Pero como no habrá nadie, porque nadie trabaja hoy, de poco me va a servir.

Hecha la protesta, vamos a lo nuestro. Los motivos del trabajo son los que le dan alma o le privan de ella. Si uno trabaja sólo para conseguir dinero, su trabajo no tiene alma, es mero instrumento de lucro. Pero san José trabajaba para honrar a Dios, para alimentar a su Hijo, para sostener a la Virgen, para enseñar a trabajar al Verbo encarnado… ¡Qué trabajo tan santo!

Ya que hoy te levantarás tarde y no vas a fichar, dedica tiempo a la oración y mira los motivos de tu trabajo. ¿Para qué, para quién lo haces? ¿Tiene alma tu trabajo? ¿Es oración, es prolongación de la Eucaristía, o es mero instrumento de supervivencia?

Dichoso quien trabaja en el taller de José.

(0105)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad