Evangelio 2020

Lunes de la 4ª semana de Pascua – Espiritualidad digital

¡Oh, Pastor enloquecido!

Estamos tan acostumbrados a los evangelios, que nos hemos inmunizado contra ellos. Apenas nada nos escandaliza; todo nos suena a «ya leído», «ya escuchado», «ya aprendido»… Tanto peor para nosotros.

Sin embargo, aquellas gentes que escuchaban, por vez primera, las palabras del Señor debieron escandalizarse, y no sólo con el discurso del Pan de vida. ¿Qué sintieron ante las palabras el buen pastor da su vida por las ovejas? Que un pastor dé su vida por las ovejas es tan disparatado como que mi hermana dé su vida por su perra. Quizá pensaron que un pastor así no es un buen pastor, sino un pastor loco.

Y hubieran acertado. Porque locura, y locura de Amor, es que Dios haya enviado a su Hijo a la muerte, y que este Hijo haya aceptado una muerte ignominiosa por salvar a unos hombres que habíamos renegado de Él, y a quienes no necesitaba para nada.

La Cruz, contemplada en Pascua como la puerta abierta de los cielos, sigue siendo el gran misterio de Amor. Contémplala sin descanso, y pregunta: «¿Quién soy yo, Señor, para que me hayas abierto esa puerta con tu sangre?». ¡Oh, Pastor loco! ¡Qué dicha, ser contado entre tus ovejas!

(TP04L)

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