Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Tiempo Ordinario (ciclo par) – Página 4 – Espiritualidad digital

El imposible apostolado del pijama

Se dice que donde hay confianza da asco. Y ojalá no fuera verdad. Aunque, desgraciadamente, con frecuencia lo es. Tampoco ayuda el que uno se permita, en su casa, «libertades» que no se permitiría ni siquiera en el bar. Cuando se pierde el decoro, se falta al pudor y se olvidan las buenas formas, el respeto es lo siguiente en caer.

Y así le ocurrió a Jesús. En otras ciudades le presentaron a los enfermos, lo escucharon y se admiraron de su doctrina. Pero en Nazaret le habían perdido el respeto. Eran incapaces de asombro ante nada que procediera de Él.

¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María?

De un carpintero sólo puedes esperar una mesa o una puerta. En el taller no se aprende a hacer milagros.

No te extrañe si te ocurre lo mismo con los tuyos. El apostolado del pijama es misión imposible. Quien te ha visto en pijama no querrá aprender nada de ti. Tendrán que venir otros de fuera a hablarle de Dios. A ésos los escuchará. Tú reza para que vengan.

(TOP04X)

La muerte tiene remedio

¡Qué frase tan repetida, tan terrible y tan falsa! «Todo tiene remedio menos la muerte». A remediar la muerte ha venido Cristo. Lo que no tiene remedio es la condena eterna de quienes, con el corazón endurecido, se niegan a aceptarlo como Salvador.

Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?

Ahí los tienes. Todo tiene remedio menos la muerte. Pero tu hija ha muerto. Resígnate, nadie puede hacer nada ya.

No temas; basta que tengas feLa niña no está muerta; está dormida.

Jesús es el remedio. Él levanta la mirada de Jairo y le muestra, a la luz de la fe, el otro lado de esa puerta que Él abrirá de una vez por todas al resucitar de entre los muertos. No hay que temer. Tras el sueño de la muerte despunta el amanecer de la vida ante la sonrisa de Dios.

Vivo frente a un tanatorio. Recojo lágrimas casi a diario. Y veo cómo esos ojos que lloran se alzan hacia la luz cuando escuchan que su padre, su madre, su hermano han sido llamados a la vida, a la luz y al Amor eterno de Dios. Contigo hablo, niña, levántate. Despierta y vive.

(TOP04M)

No respondas. Pregunta y mira

Los apóstoles no entendieron nada, no podían entender, era demasiado pronto. Pero, sobrecogidos de asombro ante aquel hombre capaz de ponerse en pie y calmar una tormenta con una orden majestuosa, dejaron escapar de sus labios la pregunta clave:

¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!

Es preciso mantener la pregunta abierta, recorrer detrás de ella los tres años de vida pública, y encaramarse sobre los signos de interrogación para contemplar, desde ese asombro, el misterio de la Cruz.

¿Quién es éste? Despreciado, cubierto de ultrajes, escupido, azotado, desobedecido y burlado. ¿Quién es éste? Las olas de la muerte lo cubren mientras Él parece dormir. Los hombres le increpan: «¡Despierta, baja de la Cruz si eres Hijo de Dios!», «¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!», le dice otro crucificado con Él.

Pero es allí, en la Cruz, donde, en pie, está calmando la peor de las tormentas. Desde allí lanza a los demonios y a la muerte su orden terminante:

¡Silencio, enmudece!

Y desde allí, con el agua manada de su costado, trae a la Tierra una gran calma. Tanta, que al alma pacificada por ese Espíritu poco le afectan las tormentas de la vida.

(TOP03S)

El grano de mostaza y la foto de la ministra

Perdón por la incursión en la actualidad política. Pero hace poco he visto cómo una ministra, a codazo limpio, procuraba abrirse paso entre la multitud para que la cámara de televisión la captase junto a los Reyes. Alfonso Guerra dijo, hace años: «El que se mueve no sale en la foto». Ahora, para salir en la foto, hay que moverse. Me troncho. Es la gran comedia humana.

Y Jesús, entre tanto, hablando del grano de mostaza: Al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra.

Mirad la Iglesia, extendida por toda la tierra y llena de vida después de dos mil años. ¡Cómo les gustaría, a muchos políticos, dejar una huella así! Y no comenzó, precisamente, con un hombre abriéndose paso a codazos, sino con un hombre azotado, despreciado, crucificado y arrojado al último puesto, al vertedero de basuras de Jerusalén.

Dichoso quien, con Él, se hace pequeño. No queráis brillar en las fotos. Más bien, alegraos cuando os desprecien y os hagan pequeños. Porque, unidos a Cristo, redimiréis la Tierra.

(TOP03V)

Llamados a iluminar la tierra

Las palabras de Jesús nunca deben leerse como meras enseñanzas morales. Para entenderlas correctamente, debemos saber que, en primer término, Cristo siempre habló de sí mismo. Él es protagonista de todos sus discursos.

¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz.

Él es la luz que vino del cielo para iluminar al hombre. Vivirá treinta años escondido en Nazaret, pero no hay nada escondido, sino para que sea descubierto. Se mostrará durante tres años y, después, subirá al candelero de la Cruz para iluminar la Historia con esa luz que su resurrección deja ver del otro lado.

No seremos luz del mundo si no subimos con Él al Madero; si no vivimos, como señaló san Pablo, crucificados con Cristo; si no convertimos nuestras vidas en sacrificio de obediencia ofrecido, con Él, a Dios.

Pero si lo hacemos, la luz que desprenderán nuestras vidas no alumbrará sólo a quienes estén cerca de nosotros. Seremos luz de mundo. Muchas religiosas, desde el secreto de su clausura, iluminan la Tierra.

(TOP03J)

Formas y formas de despertar cada mañana

¿Vosotros sois de los que se despiertan cada mañana con las noticias de la radio a todo meter? ¡Insensatos gálatas! ¿Cómo podéis soportarlo? Eso no es despertarse, es sobresaltarse. Así os va luego el día, claro. Te despierta Federico, o Carlos, o Pepa, y a las 11 de la mañana ya estás echado a perder. Si la primera noticia que escuchas al empezar la jornada son los desastres de nuestros políticos, ¿qué esperas del resto del día?

Salió el sembrador a sembrar… El sembrador siembra la palabra. Deja que te proponga otro inicio para tus mañanas. Despiertas. Saludas a la Virgen y sales de la cama en silencio. Te postras, alabas a Dios, y le ofreces el día con una oración breve. A mí me gusta el Bendita sea tu pureza. Luego te aseas, pensando en estar presentable para el Señor. Y después, antes del café, recibes la siembra; lees despacio el evangelio y lo meditas. Guardas una frase, una imagen para todo el día.

Y luego el café, y Federico, y Carlos, y Pepa y todos los que vengan. Tú permanece agarradito a lo que escuchaste por la mañana, y nada te apartará de Dios. Serás trigal de Cristo.

(TOP03X)

Clientes de Cristo y familiares de Dios

Hay comercios a los que no vuelvo. En unos grandes almacenes cuyo nombre omitiré me engañaron con un supuesto cupón de regalo y llevo años sin pisarlos. Tampoco piso un restaurante cercano a mi casa donde me pusieron los cubiertos como si me los tiraran a la cara. El cliente siempre tiene razón. Si pago, busco quien me trate bien. Si me tratan mal, no vuelvo.

Ésta es una máxima sagrada para el comercio. Pero llevada a la religión es un absoluto desastre. «Padre, ya no voy a misa porque le pedí a Dios que se curase mi madre y mi madre murió». O sea, que eras un cliente de Cristo. Y, como no te dio lo que pedías, ahora le rezas a Buda o, directamente, no rezas. Chico, creo que te equivocaste. Ni Cristo es un camarero, ni la Iglesia es un restaurante.

El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre. Cuando lo entiendas, dejarás de ser cliente de Cristo. Pero serás hermano, hermana y hasta madre suya. Serás su familia. Cuando aprendas que Él siempre tiene razón y que somos nosotros quienes nos jugamos todo en hacer su voluntad.

(TOP03M)

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