Evangelio 2020

Viernes de la 6ª semana de Pascua – Espiritualidad digital

Cara a cara

Cuando alguien te dice «voy a verte», no quiere decir que vaya a acercarse a tu casa, llamar a la puerta, esperar a que le abras, y marcharse después, diciendo: «Ya te he visto. Me voy». «Voy a verte» significa muchas cosas: entre otras, que quien te lo dice se alegra al ver tu rostro, y que pretende pasar un rato contigo para hablar cara a cara.

Volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Tras su Ascensión, el rostro del Señor se ocultó. Pero Él vuelve, en Pentecostés, por su Espíritu, porque Jesús no sabe, ni quiere, estar sin nosotros. Entra hasta el fondo del alma, se aposenta allí, y nos ve. Ve hasta lo más profundo de nosotros, nos sondea y nos conoce, nos mira complacido y se deleita en los tesoros que Él mismo ha dejado en nuestra alma.

También nosotros lo vemos. Surgen, en el alma, dos frutos del Espíritu: la fe y la alegría. Por la fe, lo vemos, y, al verlo, nos alegramos con un gozo sobrenatural que nadie nos puede arrebatar. Y así, por esa presencia del Paráclito en nosotros, vivimos, Cristo y yo, cara a cara.

(TP06V)