Evangelio 2022

Miércoles de la 3ª semana de Cuaresma – Espiritualidad digital

Un armisticio inquietante

No me inquieta el que te confieses siempre de lo mismo. Yo también, por desgracia, me confieso siempre de lo mismo. Me inquieta el que vengas a confesar con aburrimiento, salgas aburrido del confesonario, y vuelvas a aburrirte pecando siempre de lo mismo, porque te has acostumbrado a vivir así. Parece que hubieras firmado un armisticio con tus pecados: «Yo os permito vivir conmigo, y vosotros me proporcionáis materia para la confesión. ¡De qué iba a confesarme, si no estuvierais!»

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. No te sorprendas si te digo que necesitas odio: odio a muerte al pecado venial. Con ese aburrido cariño que le has cogido a tus pecados, no puedes salvarte.

Aún estamos a mitad de Cuaresma; hay tiempo, si lo aprovechas. ¿Estás luchando, de verdad, contra esos pecados «de siempre»? ¿Qué haces, qué propósitos empleas para combatirlos? ¿Te duele, cada noche, comprobar que no venciste?

Dios no te pide que venzas; esa victoria te la dará Él. Dios te pide que rompas el armisticio que has firmado con tus culpas y luches.

(TC03X)

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