Tú, pecador

Lunes de la 5ª semana de Cuaresma – Espiritualidad digital

El hombre que tenía un «antes»

Treinta y tres años son muy poco tiempo. Cualquiera de nosotros puede vivir más del doble, hoy día, y jubilarse con salud. ¿Cómo es posible que un hombre que sólo ha vivido treinta y tres años haya dejado semejante huella? ¿Cómo es posible que, dos mil años después, miles de corazones se iluminen, y miles de sonrisas amanezcan, con sólo pronunciar el nombre de este hombre? Personajes que hayan marcado la Historia hay muchos, pero son fósiles; nadie sonríe al recordarlos, nadie los ama desesperadamente, nadie pierde la vida por ellos. Eso sólo sucede con Jesús. ¿Por qué?

Sé de dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. Lo que no sabemos, ese «de dónde» y ese «adónde», guardan celosamente la explicación; son el antes y el después de esos treinta y tres años. Sólo Jesús, entre los hombres, tiene un «antes»: ha venido de lo eterno, del Padre. Y, tras su paso por la tierra, ha vuelto al Padre, dejando abierta para nosotros la puerta de un «después».

Y, entre el «antes» y el «después», ha dejado la Historia poblada de brillos de eternidad. Yo soy la luz del mundo.

(TC05LC)

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