Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz – Espiritualidad digital

Esa mirada que sana

Se nos cuenta en el libro de los Números que, cuando Dios castigó a su pueblo con serpientes venenosas, mandó a Moisés hacer una serpiente de bronce. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida (Núm 21, 9). Siglos después, el Hijo de Dios explicó a Nicodemo: Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. La mirada a la serpiente es reemplazada por la fe en el Crucificado. Así sabemos que creer es mirar.

No es una mirada cualquiera. La fe es una mirada que se origina en lo profundo del alma, en ese silencio que permite ver lo invisible. Desde ese «hondón», el cristiano mira con amor profundo a quien pende del Leño santo, y ve en Él al Dios entregado en Amor. Queda el alma embelesada, y se postra, sin pensarlo, a los pies del Redentor. Entonces la sangre del Cordero es recogida en un corazón convertido en cáliz. Sanan las heridas y son perdonados los pecados.

Mucho he escrito. Ante la Cruz, mejor calla y mira.

(1409)

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