Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

5º domingo de Cuaresma (Ciclo B) – Espiritualidad digital

En tierra, o en el molino

Poco antes de su muerte, muchos se acercaban a Jesús con curiosidad. Ya no vemos las concentraciones de enfermos, sino el interés de los curiosos. Por toda Jerusalén se hablaba del Maestro, y unos griegos quisieron saber quién era.

Cuando se lo comunicaron, Jesús pronunció palabras que parecen anunciar el fin de la vida pública: Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. A partir de esta hora, Jesús no será el profeta, ni el taumaturgo; será el grano de trigo sembrado en tierra un viernes santo.

Después de Él, muchos mártires han conocido esa misma muerte. Aunque no es la única. Otros granos ven su muerte en el molino, donde son triturados para conformar la harina de la que saldrá el pan.

Pienso en ti, y en mí. Quizá Dios no nos reserve el final de los mártires, pero sí nos llama a la muerte del molino. Déjate moler por tus hermanos, deja que los hombres se coman tu vida y la trituren… Serás, entonces, pan. Serás eucaristía. Serás Cristo.

(TCB05)

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