Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

1er. Domingo de Cuaresma (Ciclo A) – Espiritualidad digital

Un alimento mejor

Estamos acostumbrados a los evangelios; nada nos sorprende. Nos hemos inmunizado contra sus resplandores. Pero ellos siguen allí, aunque nos encuentren bostezando. Dos sílabas deberían bastar para sobresaltarnos:

Después de ayunar cuarenta días, al fin sintió hambre. ¡«Al fin», dice! Si yo ayuno cuarenta horas, me como las piedras, sin convertirlas en panes.

«Al fin», significa que Jesús, literalmente, estaba desfallecido. Y es entonces cuando apareció el Tentador: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Satanás es sutil y terrible: «¿Crees que agradas a Dios? Te extralimitas en tus penitencias. Usa el poder que tu Padre te dio, y gozará viéndote comer. ¿A qué padre no le gusta que su hijo coma?». El Maligno siempre guarda un buen archivo de excusas piadosas.

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. El cuerpo de Jesús estaría débil, pero ¡qué fuerza en su alma! Su respuesta suena como golpe mortal: «Estoy bien alimentado. Márchate».

No te engañe el Demonio. Dios no goza viéndote pasar hambre; pero quiere que pruebes un alimento mejor, y no podrás gustar las delicias celestes si vives tan saciado de consuelos terrenos.

(TCA01)