Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

Viernes después de ceniza – Espiritualidad digital

El ayuno automático, o el fastidio «porque toca»

La pregunta que le hicieron a Jesús los discípulos de Juan se la podríamos hacer nosotros hoy: ¿Por qué nosotros ayunamos a menudo?

Llega la Cuaresma, y los viernes huevos y pescado. Lo de siempre. Desayunas menos, comes menos dulces, el café sin azúcar… Lo de siempre.

¿Por qué lo haces? No me recites el cuarto mandamiento de la santa madre Iglesia. Repito la pregunta: ¿Por qué ayunas?

Nada más triste que el «ayuno automático», es decir, el fastidio «porque toca». Si no sabes por qué te privas de lo que te gusta, jamás obtendrás lo que deberías elegir a cambio.

Te doy motivos para el ayuno, pero medítalos despacio: 1.– Para expiar tus culpas. 2.– Para desagraviar por los pecados del mundo. 3.– Para unirte a la Cruz de Cristo. 4.– Para hacerte señor de tu cuerpo, y no dejar que te domine. 5.– Para gustar de los bienes espirituales que recibirás en la oración, y que no podrías saborear con el cuerpo tan saturado de placeres terrenos. 6.– Para liberarte de ataduras terrenas que te esclavizan.

Supongo que, después de considerar estos seis motivos, ya no necesitarás atiborrarte de pescado los viernes para poder decir que «has cumplido».

(TC0V)

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