La Resurrección del Señor

Viernes de la 5ª semana de Cuaresma – Espiritualidad digital

María Dolores

Es muy curioso cómo, a pesar de que la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II llevó la festividad de la Virgen de los Dolores al 15 de septiembre, mucha gente en España sigue considerando este quinto viernes de Cuaresma como el día de la Virgen de los Dolores. Dice mucho del arraigo popular de esa asociación entre la semana de Pasión y la Dolorosa. Y también del número de Lolas que tenemos en España, aunque cada vez son menos. En casi 28 años, no he bautizado a ninguna María Dolores. Qué penita. Cómo espanta el dolor a los hijos de esta generación.

A lo nuestro, que se nos va el espacio. Jesús fue llevado a la Cruz por una blasfemia: Porque tú, siendo un hombre, te haces Dios. ¡Qué falta de fe! Si hubieran sido sensatos, se hubieran admirado: «Porque tú, siendo Dios, te haces hombre». Y, haciéndote hombre, te humillas hasta la Cruz.

Por eso lo adoró la Virgen junto al Leño. Ella aparece cuando los demás se espantan, ella es María Dolores. Y, a la vez que comparte los padecimientos de su Hijo, lo adora como Dios. Por eso le pediremos que nos conceda acompañarla hasta el Calvario.

(TC05V)

Por las barbas del patriarca

AbrahánHace años que dejé de soñar con ver a Abrahán. Yo leía esas palabras de los judíos a Jesús: No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?, y las interpretaba mal. Pensaba que, al cumplir los cincuenta, vería las barbas del patriarca… Pero no. Pues nada, otra vez será.

Otra cosa es lo que el propio Abrahán, según las palabras de Jesús, vio: Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio y se llenó de alegría.

¿Y cuándo vio Abrahán el día de Cristo? Pues en el mismo momento en que, dispuesto a sacrificar a su hijo, fue detenido por el ángel del Señor. Ese ángel le señaló un carnero, para que lo ofreciera en sacrificio en lugar de Isaac. Y le prometió entonces, de parte de Dios, que en su nombre serían benditas todas las razas de la tierra. En ese instante, Abrahán supo que otra víctima consumaría el sacrificio que él había dejado a medias. Y que esa víctima redimiría, no sólo a Israel, sino a todo el género humano. Por eso se alegró.

Nos estamos acercando a ese día; en una semana será Viernes Santo. Por las barbas del patriarca: alegrémonos.

(TC05V)

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