Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

Miércoles de Pascua – Espiritualidad digital

Te me has vuelto imprescindible

Los dos viajeros se ríen del peregrino que pregunta por su conversación. ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí en estos días? (No me negaréis que es una forma fina de decir: «¿Eres tonto, o qué te pasa? ¿Dónde estabas metido?»). Jesús les sigue el juego, les pregunta, los escucha, y después contraataca: ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! (Otra forma fina de decir: «¿Tonto yo? ¡Tontos vosotros, no habéis entendido nada!»). Y comienza la conquista. Les explica el peregrino las Escrituras y, al llegar a Emaús, los dos viajeros suplican: Quédate con nosotros.

No cabe duda; es Jesús. Al mismo juego jugó con la samaritana. Comienza humillado, y termina Señor. Crees que le estás haciendo un favor y, al poco tiempo, eres tú quien le suplica. El quédate con nosotros de estos dos es el dame esa agua (Jn 4, 15) de aquella mujer. Quien comienza siendo un estorbo se te acaba volviendo imprescindible.

Díselo tú también: «¡Quédate conmigo, Jesús!». Pero ten cuidado no te responda: «Quédate tú conmigo. Porque vienes a rezarme y, después, me olvidas. ¿Aún no me he vuelto imprescindible para ti?».

(TP01X)

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