Tú, pecador

Miércoles de la 34ª semana del Tiempo Ordinario (Ciclo par) – Espiritualidad digital

Perseverancia

La salvación consiste en atravesar una puerta. Y esa puerta es Cristo crucificado. Quien no cruza a través de Él para llegar a Él no puede salvarse. El Crucifijo, centro del Cosmos, es el lugar donde las tinieblas se abren a la luz.

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. Esa perseverancia de la que habla el Señor consiste en no echarse atrás en el momento de la prueba, cuando las tinieblas lo envuelven todo y la puerta está más cerca cada vez.

Perseverar es seguir rezando en los momentos de sequedad, cuando no sientes nada más que ausencia y parece que no hay nadie al otro lado.

Perseverar es seguir cumpliendo la voluntad de Dios cuando lo que Dios quiere es algo que no apetece.

Perseverar es mantenerte al lado de quien te humilla, y no dejar de amarlo a pesar de los ultrajes.

Perseverar es levantarte de la cama una mañana más para rezar, cuando el cuerpo te suplica por una hora más de sueño.

No estás solo en esos esfuerzos; si estuvieras solo, no podrías con ellos. Pero perseverar es, en definitiva, abrazarte a Cristo crucificado y ser abrazado por Él. Así las tinieblas se llenan de Amor.

(TOP34X)

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