Evangelio 2022

Miércoles de la 1ª semana de Cuaresma – Espiritualidad digital

Escucha como un ninivita

Estaba recién ordenado sacerdote, y me atormentaba el miedo a decir algo incorrecto en la predicación. Temía que pudiese yo causar confusión en los fieles. Le expuse mis miedos a mi confesor, y se rio con ganas: «¡No te preocupes lo más mínimo!» –me dijo– «¡Si no van a hacerte caso de todas formas!». La primera en la frente. Problema resuelto.

Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. El signo de Jonás fue, precisamente, la predicación. Pero, sorprendentemente, aquellos ninivitas, sumergidos como estaban en su pecado, sin embargo prestaron oído a las palabras del profeta y se convirtieron.

En cambio, los escribas y fariseos, que pasaban por justos ante los hombres, despreciaron la predicación de Jesús, el Hijo de Dios, que era más que Jonás.

¿Te aburre el sermón? Es fácil echarle la culpa al sacerdote; quizá la tenga. Pero, cuando uno está enfermo y lo sabe, presta atención a los consejos del médico, aunque el pobre médico aburra a las piedras.

Hagamos un trato: Yo, como sacerdote, procuraré parecerme a Jesús al hablar. Y tú, como fiel, procura escuchar el sermón como lo escucharon los ninivitas.

(TC01X)

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