Misterios de Navidad

Lunes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario (Ciclo impar) – Espiritualidad digital

La «ascética de la renuncia»

Una de las peores enfermedades que sufre nuestra sociedad –y, muy especialmente, nuestra juventud– es que ha olvidado la «ascética de la renuncia». ¿Por qué renunciar a nada, si la tecnología te permite estar en Australia sin moverte del sofá? ¿Me permitirá también ser santo sin sacrificar las comodidades de esta vida?

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron… Dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él. ¡No hubiera hecho falta! Hoy puedes chatear por WhatsApp con quien quieras mientras manejas las redes. Y también puedes dirigir tu empresa con el móvil mientras estás en misa. ¡No es necesario renunciar!… Pero los seminarios se nos vacían.

Con todo, recuperar la «ascética de la renuncia» no bastará. Mientras no haya un motivo poderoso para renunciar a algo, ningún joven adicto al móvil sacrificará nada.

Venid en pos de mí… La «ascética de la renuncia» necesita, hoy más que nunca, a la «mística del encuentro». Cristo no te dice primero: «renuncia a todo», sino «Yo soy tu heredad». Y por esta heredad vale la pena cualquier renuncia. Hasta que no enamoremos de Cristo al hombre tecnológico, no esperemos de él sacrificio alguno.

(TOI01L)

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