Libros de José Fernando Rey Ballesteros

Jueves de la 3ª semana de Cuaresma – Espiritualidad digital

El que hablaba de menos, y los que hablaban de más

Cuando se produce una posesión demoníaca, el afectado pierde su libertad, y deja de ser dueño de sus actos. Ése es, en el fondo, el gran fracaso del demonio, porque el poseído, al no ser libre, no puede pecar.

Estaba echando Jesús un demonio que era mudo.

Aquel era un pobre enfermo, y no inspiraba sino lástima. Cuando Jesús lo liberó, prorrumpió en alabanzas y honró a Dios con esos labios que el diablo había mantenido sellados.

Más preocupante era el caso de los que hablaban.

Algunos de ellos dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Mejor le fue a Satanás con quienes hablaron que con quien callaba. A quien callaba lo pudo sanar Jesús. Pero, a quienes hablaban, no los calló, porque no quiere arrebatarle al hombre la libertad que Dios le ha otorgado. Ni siquiera cuando esa libertad se emplea para pecar.

Dos lecciones puedes aprender: la primera es que es mejor callar que hablar a la ligera. La segunda es que Dios podrá sanarte de una enfermedad, pero no podrá convertirte a la fuerza; te tienes que convertir tú. Aunque, si de verdad lo deseas, Él no te negará su gracia.

(TC03J)