Tú, pecador

Domingo de Resurrección (Ciclo C) – Espiritualidad digital

Algo se ha roto esta mañana

Algo se ha roto esta mañana. Y no tiene arreglo. Esa losa quitada del sepulcro no es una piedra, es un grito.

Hoy se ha roto la muerte. Cristo no ha salido del sepulcro por la puerta que aquella losa cubrió. Ha hecho saltar en pedazos la otra puerta, la que guardaba la espada de fuego del serafín desde que Adán y Eva nos arrojaron a todos al destierro. El serafín se ha postrado, y el Señor, resucitado de entre los muertos, ha entrado, corporalmente, en la eternidad. ¡Corporalmente! El mismo cuerpo que fue introducido en el sepulcro por la puerta sellada con la losa, hoy, ya glorificado, ha cruzado el velo roto de la muerte y nos prepara un lugar en la casa de su Padre.

El paso ha quedado franco para nosotros. Y no es preciso esperar al último aliento, porque la fe nos lleva al otro lado de esa frontera desde los ojos que miran con asombro: Vio y creyó.

¡Cristo ha resucitado! Cielo y tierra se han unido. Las puertas de la cárcel se han roto, y el Señor abre sus brazos al cristiano, llama por su nombre a la Magdalena y sonríe. ¡Feliz Pascua! ¡Aleluya!

(TPC01)

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