La Pascua y la Cruz
Confesaba a mis feligreses este pasado domingo que me enfadé cuando, para felicitarme la Pascua, un hombre me dijo: «¡Cristo ha resucitado! La Cruz ha quedado atrás». ¡Cómo va a quedar atrás la Cruz! La Cruz es la puerta del cielo y la clave para entender la vida. Es el centro del Cosmos. Y hasta al mismo cielo ha llevado Cristo sus llagas. Aparta de la Cruz la mirada, y todo se desmorona. Por eso desconfío de algunas espiritualidades que parecen estar desplazando la Cruz y buscando otro centro. Eso no es cristianismo, son juegos florales para burgueses.
La Iglesia sigue mirando a la Cruz en Pascua. Por no mirarla, muchos pasan la vida dándose de puñetazos con la adversidad y renegando de su suerte, como si Dios los hubiese olvidado. No han entendido dónde está la verdadera bendición del cristiano.
El criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Una mirada al Crucifijo te hace entender que no eres más que Él, y que es una dicha compartir su suerte. La paz en el dolor. Cuando creemos que todo va mal, esa mirada nos hace entender que todo va bien.
(TP04J)











