Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

23 abril, 2026 – Espiritualidad digital

Lleno el vientre y vacía el alma

Las palabras que ahora pronuncia Jesús sólo se entienden como respuesta a la pregunta que los judíos le hicieron al comienzo del discurso: ¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto (Jn 6, 30-31).

Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron. La respuesta es terriblemente provocativa, debió dolerles. Pero podríamos seguir con más milagros: murió el leproso sanado de la lepra, murió el ciego que recobró la vista, murió la hemorroísa sanada por el manto del Señor, y murió Lázaro, quien salió del sepulcro.

Este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Quien comulga, sin embargo, tiene vida eterna, y pasará a través de la muerte como quien cruza una puerta hacia el cielo.

Y con todo, muchos, como aquellos hombres, prefieren la muerte a la vida. Cúrame a la abuela, ya se confesará cuando esté sana. Padre, déjeme de absoluciones y pida a su Dios que encuentre trabajo.

Por eso, a la hora de misa, están en el bar. Vientre lleno y alma vacía.

¡Si conocieran el don de Dios!

(TP03J)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad