Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

20 junio, 2026 – Espiritualidad digital

Un calvo feliz

«Padre, he recuperado la paz». Me lo decía un hombre de treinta años. «Me rebelaba contra Dios cada mañana al peinarme y ver que estaba perdiendo el pelo. Ya casi no necesito ni peinarme, y estaba furioso con Dios. Pero esta mañana le dije a Dios: “Te regalo mi pelo”, y he recuperado la paz». Lo de «mi pelo» supongo que era literal. Apenas le quedaba uno. Ojalá hubiera hecho ese ejercicio años atrás.

Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados.

Algunos le damos poquito trabajo al Señor con eso. Y si uno piensa que esa cuenta es garantía contra la alopecia, que se olvide. El pelo se nos cae de todas formas. También dice el Señor: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo. Pero morimos igualmente.

Cristo no nos promete prosperidad terrena, ni nos librará de la calvicie. Ni de la muerte. El que quiera pelo, que viaje a Turquía. Cristo nos promete que tendremos vida eterna. Y, cuando gozas vida eterna, si se cae el pelo, no pasa nada. Y si te mueres, tampoco pasa nada. Morirás feliz tras haber sido un calvo feliz. Y te irás al cielo. Eso te promete Cristo.

(TOA12)

A resultas de un engaño

Una mirada sin fe a la Cruz es la causa de que muchos no entiendan el verdadero abandono en manos de Dios.

Se confiesan de que no se abandonan, de que siguen preocupados por sus problemas, de que no acaban de confiar en Dios… Y la causa es esa mirada sin fe a la Cruz. Porque, fruto de esa mirada, distingues entre Cristo y la vida. Cristo crucificado te parece muerte, y la solución de tus problemas te parece vida.

Y, claro, comienzas a buscarte la vida tratando, a la vez, de no dar la espalda a Dios. No es nada fácil. De ahí procede la inquietud, la mala conciencia, las noches sin dormir. Al final, todo te va mal. Ni se solucionan los problemas, ni acabas de gozar del Amor del Señor. Ni Cristo, ni vida.

Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana.

Pero cuando te abrazas sin miedo al Crucifijo, cuando te olvidas de ti y no buscas más que el reino de Dios, cuando sólo deseas a Cristo, tienes Cristo y tienes vida. Porque Él es la Vida.

(TOP11S)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad