Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

14 agosto, 2026 – Espiritualidad digital

Lo más normal

El gnosticismo fue una de las primeras herejías que azotó al cristianismo. Según esa doctrina, tan actual aún en nuestros días, el hombre se redime superando el lastre del cuerpo y adquiriendo una «gnosis», un conocimiento que lo eleva sobre lo material. El cuerpo, y cualquier placer corporal, es malo y debe dejarse atrás.

Ya comprenderéis que esta doctrina se da de palos con el misterio de la Encarnación: Dios ha asumido un cuerpo porque el cuerpo, aunque enfermo a causa del pecado original, es bueno, es obra suya. Ha comido y bebido porque los placeres corporales son buenos y están llenos de Amor de Dios. Ha resucitado corporalmente para llevar, no sólo el suyo, sino también nuestros cuerpos a la gloria.

¡Bendito el cuerpo de la Virgen, que nunca se desposó con el pecado! ¡Benditos esos miembros carnales de los que se alimentó Dios! ¡Benditos brazos, que cobijaron a Dios niño! ¡Benditos labios, que besaron al Altísimo!

Me atrevería a decir que el cuerpo de Cristo, en el Paraíso, estaba incompleto sin el de su Madre. ¿Qué hijo no desea un beso de mamá? Por eso, el que ella fuera llevada corporalmente al cielo me parece… lo más normal.

(1508)

Volvamos al principio

matrimonio cristianoAl principio creó Dios el cielo y la tierra (Gén 1, 1). Dios creó el Universo y al hombre amando, lo creó con un plan amoroso y con un propósito de Amor: la felicidad del ser humano, hombre y mujer, imagen y semejanza de Dios en cuyas manos dejó su creación.

Pero el hombre pecó, y se separó de su Creador. Y esa unión amorosa y fecunda entre hombre y mujer se rompió como un espejo golpeado por una piedra.

«¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?» Él les contestó: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así.

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Es toda una promesa de redención. Os voy a devolver al principio, voy a restaurar el plan de Dios.

Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse. Trae cuenta, pero la cuenta la pagaré Yo con sangre. En adelante, nadie diga que se le pide un imposible. Pero tampoco piense nadie que puede cumplir las promesas del matrimonio sin ayuda de mi gracia. En el matrimonio se persevera de rodillas.

(TOP19V)

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