Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

1 agosto, 2026 – Espiritualidad digital

¡Y no temblamos!

Me hubiera encantado estar presente cuando Jesús multiplicó los panes. Pero tengo la suerte de presenciar cada día un milagro mayor. Luego os cuento.

Lo que de verdad me hubiera encantado hubiera sido estar allí después del milagro. Mezclarme entre los apóstoles y escuchar los comentarios. «Pero ¿cómo lo ha hecho?». Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces. «¿Y has visto todo lo que ha sobrado?». Recogieron doce cestos llenos de sobras.

Pero hay algo que os puedo asegurar: Aquellos cinco mil hombres, al día siguiente, volvieron a tener hambre. Y, más adelante, murieron todos.

Mirad ahora, con mirada de fe, lo que sucede en cada misa. No son cinco panes, sino uno, partido en la Cruz. Y llena todos los altares del mundo entero, son millones de hostias. Mirad cómo desciende el Espíritu Santo sobre cada patena, cómo recuesta sobre cada una al Pan de Vida. Mirad, disfrutad cómo se sacia el alma en la comunión fervorosa y recibe vida eterna el cristiano. Sobrecogeos al conocer cuánto nos ha amado Dios.

Lo sorprendente es que muchos, al terminar la misa de doce, se van al bar tan tranquilos, como si no les hubiera pasado nada.

(TOA18)

Y pareció que reinaban las tinieblas

tinieblasEl sábado es el día en que la luz se apaga. Dios descansó con la luz apagada.

Y pareció que reinaban las tinieblas.

Traje­ron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

Pero Jesús, el sábado, yace muerto en un sepulcro nuevo.

Y pareció que reinaban las tinieblas.

Caifás ha matado a Dios. Herodes ha matado a Juan. El príncipe de este mundo lo ha cubierto todo de muerte. La mentira, la violencia y la corrupción campan a sus anchas por el mundo.

Y pareció que reinaban las tinieblas.

No hay que huir de esas tinieblas. Qué misterioso descanso, qué noche tan enigmática. Cuando se cierran los ojos del cuerpo, se abren los del alma, la fe. Y la fe nos muestra que hoy es el día en que Cristo, enterrado en un sepulcro nuevo, conquista las tinieblas y clava su bandera en el reino de la muerte. Se lo ha arrebatado a Satanás.

Abraza esas tinieblas, escucha ese silencio, adéntrate en esas sombras y encontrarás al Amor.

Mañana será domingo. Y entonces lo entenderás todo.

(TOP17S)

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