Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

28 agosto, 2026 – Espiritualidad digital

Da luz a mis ojos…

Lo malo no es dormirse; lo malo es dormirse y creer estar despierto, confundir los sueños con la realidad y echarse en manos de los fantasmas de la noche.

Dice el salmo: Da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte, para que no diga mi enemigo: «Le he podido», ni se alegre mi adversario de mi fracaso (Sal 12, 4-5).

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. Desde nuestro campo de batalla, siempre nos parece que el Esposo tarda. Es cierto, el problema es nuestro; tenemos demasiada prisa. Pero no podemos evitar esa sensación de cansancio unida a la nostalgia. ¿Cuánto tiempo nos tendrás sin verte? ¿No te la estás jugando muy fuerte con nosotros? ¿Cuánto podremos aguantar sin dormirnos, abrazados a la lámpara de la fe, mientras tu rostro permanece oculto?

He ahí el riesgo. Al Señor no lo vemos, pero vemos el televisor, vemos a la persona que nos carga, vemos nuestros problemas, y vemos todos los fantasmas de la noche: la angustia, el miedo, las tinieblas…

Hoy quiero ir más allá de la parábola. En ella, las diez vírgenes se durmieron. Yo no quisiera dormirme en la muerte.

(TOP21V)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad