Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

22 agosto, 2026 – Espiritualidad digital

Un sondeo de Chorroscopia y una sonda al corazón

La pregunta que hoy hace Jesús a sus discípulos podría haber abierto un telediario.

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jere­mías o uno de los profetas».

Sería algo así: «Según los últimos sondeos de chorroscopia para Antena 14, el 55% de los encuestados cree que Jesús es Juan Bautista; el 30% piensa que es Elías, y el 14,99% piensa que es uno de los profetas».

Si la verdad se establece por votación, Jesús es el Bautista por mayoría absoluta. Pero si la verdad es la verdad, y chorroscopia es sólo chorroscopia, entonces la verdad sólo quedó reflejada en el 0,01% de los encuestados, un tal Simón Pedro: Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.

Ahora soy yo el encuestador, y esto no va de sondeos, pero es una sonda lanzada a lo profundo de tu corazón: ¿Quién es Jesús para ti? Díselo a Él, no a mí; respóndele. Te doy pistas: para unos, Jesús es quien los cuida. Para otros, una herramienta omnipotente. Pero si pregunto a san Pablo, me dirá: «Cristo es mi vida».

Mírale a los ojos, respóndele. ¿Quién es?

(TOA21)

Santo orgullo

El individualismo que azota Occidente desde la Revolución Francesa nos ha hecho perder la perspectiva. Apenas nos sentimos parte de un pueblo, mucha gente vive en chalets rodeados de muros y su casa es su castillo, su patria y su mundo. El vecino está lejísimos, y sus dolores y alegrías son sólo suyos.

Nos queda el deporte. Si nuestra selección de fútbol gana un Mundial, lo hemos ganado todos (sólo si gana, porque, si pierden, «han perdido») y todos los celebramos, aunque no hayamos tocado el balón sino la cerveza.

Pues al deporte me aferraré, si es lo que queda. Y aunque no imagino a la santísima Virgen jugando al fútbol, me alegraré porque su coronación es la nuestra. Ella ha sido ensalzada como reina de cielos y tierra, y con ella todos sus hijos hemos sido nombrados hijos de reyes, príncipes celestiales y dueños de la Creación.

¡Cómo no enorgullecernos! Tenemos por madre a la mujer más hermosa de la Historia, y en las estrellas que orlan su corona lleva engarzados nuestros nombres. Nos mira desde su trono del cielo con una ternura infinita, y nos cuida como a sus hijos pequeños.

Hemos ganado el Mundial de la Historia.

(2208)

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