El acertijo del camello y la aguja

No es una parábola, no es una comparación, es un acertijo.

Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos.

¿Cómo puede un camello pasar por el ojo de una aguja? Con dos jorobas, cuatro patas, y ese pedazo de cabeza, es imposible.

La única manera en que un camello puede pasar por el ojo de una aguja es muriéndose. Si el camello se muere, el cuerpo quedará de este lado de la aguja y el alma pasará al otro lado.

Si quieres entrar en el reino de los cielos, no podrás hacerlo con todas tus riquezas, tus manías, tus planes y tus pecados a cuestas. No tienes más remedio que morir. Deja el cuerpo cosido a la Cruz con los clavos de las contrariedades sufridas con paciencia y los alfileres de la mortificación corporal. Déjate comer, permite que te quiten la vida. Haz penitencia, confiésate, libérate de tus pecados. Y el alma, libre de ataduras, pasará al otro lado de la aguja y gozará las delicias del cielo.

Después tu cuerpo resucitará glorioso, y no tendrá problema para pasar también al otro lado.

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