Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

24 julio, 2026 – Espiritualidad digital

El apostolado urgente

En esta solemnidad del apóstol Santiago, patrono de España, lo mejor que podemos hacer es retomar su tarea.

El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor. Y buen servicio realizó, porque llegó a nuestra tierra, abrió los labios, y pronunció el nombre de Cristo. Sellando sus palabras con la entrega de su vida, quiso Dios que ese nombre se extendiera por toda la tierra que es hoy España.

Hasta hoy. Hoy son muchos quienes no lo conocen.

Muchas veces les hago a mis feligreses esta pregunta: ¿A cuántos que no lo conocen les has hablado de Cristo en los último quince días? Hoy os la hago a cada uno de vosotros. No quiero conocer la respuesta, quiero que os hagáis la pregunta.

Porque el apostolado cristiano hoy, en Occidente, no consiste en invitar a los hombres a misa ni a confesarse. No van a venir, porque ya no saben lo que es la Eucaristía ni la Penitencia. El apostolado urgente en nuestros días es hablar abiertamente de Cristo, darlo a conocer, para que de nuevo cautive los corazones y enamore a hombres y mujeres. Después de conocerlo, ya enamorados, se bautizarán, vendrán a misa y se confesarán.

(2507)

El amigo alemán

Me he comprado un congelador. Hasta ahí, todo bien. Es –me dicen– un congelador bueno. Mejor todavía. Como parece que todo lo bueno tiene que ser sofisticado, está lleno de botones. Tengo que aprender a usarlo. Pero el manual de instrucciones está en alemán. Y yo no sé alemán. Puedo devolver el congelador. O puedo pedir a un amigo alemán que me lo explique. Es lo que he hecho. Incluso me ha traducido lo esencial. Ahora el congelador no tiene secretos para mí.

Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Tus evangelios están en perfecto castellano. Pero, aun así, quizá haya pasajes o frases que no entiendas o te resulten oscuras. Si pasas página, te quedarás sin el tesoro que esa palabra encierra para ti. No te lo aconsejo. Es mejor lo del amigo alemán.

Primero, siéntate ante un sagrario y pide al Espíritu el don de entendimiento para comprender esa palabra. Guarda silencio y escucha en tu interior. Y, muchas veces, la palabra se abrirá ante ti. Pero, si no sucede, acude al confesor para que te lo explique. No tienes un amigo alemán, tienes dos. Aprovéchalo.

(TOP16V)

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