Evangelio 2020

Lunes de la 4ª semana de Cuaresma – Espiritualidad digital

Cuando no vemos…

Cuando hay una situación de enfermedad, la salud del cuerpo se nos muestra como más urgente y acuciante que la del alma. Nos provoca más miedo y angustia la pérdida de la salud, o de la vida temporal, que la devastación provocada por el pecado en los espíritus. No cabe duda de que el cuerpo grita más que el alma cuando muere.

Los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta. Como Jesús había curado enfermedades en Jerusalén, fue recibido en Galilea como un benefactor de la Humanidad.

Señor, baja antes de que se muera mi niño. Y Jesús responde: Si no veis signos y prodigios, no creéis.

Si vemos signos y prodigios, si el Señor cura a los enfermos y alivia el sufrimiento de los familiares, creemos. Pero esa fe siempre tendrá que preguntarse por su objeto: ¿Es a Dios a quien rezas, o buscas un brujo que espante el fantasma de la muerte?

Me pregunto si somos capaces de creer cuando no vemos; cuando los enfermos no se curan; cuando la muerte y el sufrimiento nos cubren con su manto de tinieblas.

Me pregunto si creemos en Jesús crucificado.

(TC04L)

(HOMILÍA EN AUDIO PARA QUIENES NO PUEDEN ASISTIR A MISA HOY) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

 

MÁS MATERIAL PARA REZAR EN CASA DURANTE LA CUARENTENA:

(MEDITACIÓN DE 30 MINS.) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

 

¿Creerás?

Escucha la queja de Jesús, y no temas dejarte herir por ella, porque hay heridas que curan, y ésta es una de ellas:

Si no veis signos y prodigios, no creéis.

Tan profundo es el lamento, que, después de resucitado, Jesús lo repetirá ante un Tomás vencido: Porque me has visto has creído. Dichosos los que crean sin haber visto (Jn 20, 29).

Nos acercamos, paso a paso, a la Semana Santa, y no podrás adentrarte en ella sin fe.

Como a aquellos galileos de quienes hoy nos habla el evangelio, te encantan los milagros. Curaciones, apariciones, exorcismos… tienes tu historial de Google lleno de pirotecnia celestial. Pero el milagro, gran parte de las veces, es la desaparición de un sufrimiento o la visión terrenal de la gloria de Dios.

¿Serás capaz de creer ante un crucifijo? ¿Podrás creer en medio del dolor que no se calma? ¿Podrás mirar a un Jesús que no parece Dios, sino gusano aplastado, y seguir creyendo?

¿Podrás mantener la fe en el Viernes Santo?

Estás a tiempo. Pide fe. Mira que vamos a adentrarnos en las tinieblas, y allí ya no quedan milagros, sino sólo Amor. Pero no es amor sensible, sino Amor crucificado.

(TC04L)