El mundo eres tú
El mundo eres tú. No vayas a creer que Dios lanza un «te quiero» ante la bola del mundo y a ti te cae encima la milésima parte de una gota. Es cierto que la milésima parte de una gota del Amor de Dios bastaría para saciar de gozo mil vidas, pero la realidad es aún mejor. El mundo eres tú.
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Quita «el mundo» y pon tu nombre. Tanto te quiere Dios a ti…
Cuando comulgues, escucha al Padre diciéndote: «Mira cuánto te quiero, ahí tienes a mi Hijo». Cuando mires un crucifijo, escucha al Padre diciéndote: «Mira cuánto te quiero, ahí tienes a mi Hijo». Cuando estés ante un sagrario, escucha al Padre diciéndote: «Mira cuánto te quiero, ahí tienes a mi Hijo». Cuando te recojas en lo profundo de tu alma y encuentres al Huésped que allí habita, escucha al Padre diciéndote: «Mira cuánto te quiero, ahí tienes al Espíritu de mi Hijo».
No tienes otra cosa que hacer, créeme. Escucha esa declaración de Amor venida de Dios. Porque el mundo eres tú.
(TP02X)











