El escándalo de Judas

Se escandaliza Judas ante el bendito derroche de perfume realizado por María sobre los pies de Jesús:

¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?

Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.

Es el típico escándalo de quienes, todavía hoy, claman, en nombre de los pobres, contra las riquezas de los ornamentos dedicados al culto divino. El Diablo debe tener una ONG. O varias. Como aquel emperador romano, Juliano el apóstata, que desplegó toda una red de asistencia social en el Imperio para desbancar a la Iglesia. Murió gritando, contrariado: «¡Venciste, Galileo!»

Pero la Iglesia, que nunca desatiende a sus pobres, se ve reflejada en María. Y busca los mejores sagrarios, los cálices más valiosos y las más hermosas patenas para honrar a su Esposo, el rey de los cielos. San Francisco, desposado como estaba con la pobreza, mendigaba cálices de oro para las iglesias humildes.

Quien así honra al Señor, asistirá también a los pobres. Pero desconfiad de quienes claman contra las riquezas del culto. No todas sus ONGs resistirían una auditoría.

(LSTO)