Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Espiritualidad digital – Página 48 – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

¿Qué es eso para tantos?

Grandes penitencias, largas oraciones, propósitos descomunales, proyectos ambiciosos… No me fío de quienes todo lo quieren hacer «a lo grande». Me fiaría si ellos fueran grandes, pero grande sólo es Dios. Lo único que quisiera hacer «a lo grande» es amarlo. Quisiera amarlo hasta que me reventara el corazón, sin medida ni freno. Pero, a la hora de hacer… uno se ve tan pequeño…

Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos? Llevo al altar un poco de pan y un poquito de vino, y sé que Dios quiere obrar la redención del género humano. Pero ¿qué es eso para tantos? Entonces toma Dios la pobre ofrenda, la transforma en el cuerpo y la sangre de su Hijo, y redime la tierra con ese santo sacrificio. Lo ha hecho Él, no yo. Si hubiese llevado veinte toneladas de pan al altar, igual me hubiese creído capaz de acabar con el hambre en el mundo.

Me miro a mí mismo… Soy tan poca cosa… ¿Qué eso para tantos? Y Dios me toma y perdona los pecados a través de mí.

Los pequeños debemos ofrecer cosas pequeñas. El grande es Dios.

(TP02V)

¡Despierta, Vicente!

almas sencillasYa os he hablado en otra ocasión del apellido de los santos, de esa «santa coma» que ponemos tras su nombre y precede al «apellido». San José tiene dos apellidos, dos santas comas. El 19 de marzo lo celebramos como «esposo de la Virgen María». Y hoy, 1 de mayo, la santa coma da paso a otro apellido: «Obrero». Lo que significa que se santificó trabajando. Trabajando en la carpintería y enseñando a trabajar nada menos que a Dios hecho hombre. No es mal apellido ése.

Quisiera yo (y pienso que Dios también) más santos con apellidos similares. Tenemos a san Isidro, desde luego, y a mi santo patrón, san Fernando, rey. Pero ¿cuánto falta para que aparezca un san Vicente, funcionario; un san Andrés, químico; una santa Antonia, esposa y madre…?

Falta el tiempo que necesita Vicente para cumplir con sus horarios de trabajo en el ministerio y considerarlos tiempos de entrega a Dios. Falta el tiempo que Vicente necesita para darse cuenta de que no sólo se santifica yendo a todas las adoraciones de su parroquia, sino también atendiendo con cariño humano y sobrenatural a los contribuyentes que pasen por su ventanilla. También a los malhumorados.

¡Despierta, Vicente!

(0105)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad