Contempla primero. Ya cumplirás después
Te agobian las palabras del Señor. Te ves incapaz de cumplirlas. Es como si te cerraran las puertas del cielo.
Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín.
¡Tantas veces te dejas llevar por la ira! Y si se escribieran todos los adjetivos con que has «adornado» a tus hermanos, no creo que resultara, precisamente, un poema de amor.
Sin embargo, no temas. No tienes que cumplir esas palabras, sino dejar que ellas se cumplan en ti. Antes de dar por perdido el cielo, contémplalo clavado en una cruz.
Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Mira cómo pide Jesús perdón para sus verdugos. Mira su mansedumbre, su paciencia, su amor hacia quienes lo matamos.
Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín. Mira cómo llama Jesús a quien lo traicionó: Amigo, ¿a qué vienes? (Mt 26, 50).
Contempla. Enamórate. Y ése a quien contemplas y de quien te enamoras imprimirá su imagen en tu corazón. Quedarás crucificado con Él. Y sus palabras se cumplirán en ti.
(TC01V)











