Volvamos al principio
Al principio creó Dios el cielo y la tierra (Gén 1, 1). Dios creó el Universo y al hombre amando, lo creó con un plan amoroso y con un propósito de Amor: la felicidad del ser humano, hombre y mujer, imagen y semejanza de Dios en cuyas manos dejó su creación.
Pero el hombre pecó, y se separó de su Creador. Y esa unión amorosa y fecunda entre hombre y mujer se rompió como un espejo golpeado por una piedra.
«¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?» Él les contestó: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así.
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Es toda una promesa de redención. Os voy a devolver al principio, voy a restaurar el plan de Dios.
Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse. Trae cuenta, pero la cuenta la pagaré Yo con sangre. En adelante, nadie diga que se le pide un imposible. Pero tampoco piense nadie que puede cumplir las promesas del matrimonio sin ayuda de mi gracia. En el matrimonio se persevera de rodillas.
(TOP19V)











