Una mirada sin fe a la Cruz es la causa de que muchos no entiendan el verdadero abandono en manos de Dios.
Se confiesan de que no se abandonan, de que siguen preocupados por sus problemas, de que no acaban de confiar en Dios… Y la causa es esa mirada sin fe a la Cruz. Porque, fruto de esa mirada, distingues entre Cristo y la vida. Cristo crucificado te parece muerte, y la solución de tus problemas te parece vida.
Y, claro, comienzas a buscarte la vida tratando, a la vez, de no dar la espalda a Dios. No es nada fácil. De ahí procede la inquietud, la mala conciencia, las noches sin dormir. Al final, todo te va mal. Ni se solucionan los problemas, ni acabas de gozar del Amor del Señor. Ni Cristo, ni vida.
Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana.
Pero cuando te abrazas sin miedo al Crucifijo, cuando te olvidas de ti y no buscas más que el reino de Dios, cuando sólo deseas a Cristo, tienes Cristo y tienes vida. Porque Él es la Vida.
(TOP11S)











