Libros de José Fernando Rey Ballesteros

Martes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario (Ciclo impar) – Espiritualidad digital

«Vine a que me sanaras, y me has herido»

Se comprende muy bien a aquellas multitudes que venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades. ¡Estamos tan necesitados! No conozco a nadie que no viva enfermo, ya sea del cuerpo, ya sea del alma, o –lo más frecuente– de los dos.

Así comenzaste. Un gran sufrimiento te llevó a Jesús. Asistías a misa todos los días, porque necesitabas consuelo. Llorabas, y el Señor enjugaba tus lágrimas. ¡Cuántas plegarias, a los pies de esa Virgen de Fátima que reinaba en el altar lateral de la iglesia!

Pero, poco a poco, te fuiste percatando de que recibías más de lo que pedías. Pedías el alivio de un dolor, y te diste cuenta de que, en el sagrario, y en esa imagen de la Virgen, había mucho más que el consuelo de los afligidos. Descubriste un Amor inmenso, como nunca antes habías conocido. Y te enamoraste.

Ahora vienes en busca de ese Amor, y, al entregártelo, el Crucifijo te regala sus dolores y la Virgen te baña con sus lágrimas. Reconocerás que has cambiado mucho. Comenzaste viniendo en busca de alivio, y ahora recibes llagas. Sin embargo, nunca has sido más feliz.

Antes eras solamente pobre. Ahora eres cristiano.

(TOI23M)